Esta asociación de padres, familiares y amigos de personas relacionadas con este trastorno defiende el uso del psicoanálisis para abordar los casos. No hay un tratamiento igual para todos, sino que los profesionales diseñan prácticas individuales para cada persona.

Zaragoza
En el río Guadalquivir, en pleno corazón de Sevilla, no hay sirenas, pero Martín se ha permitido la licencia de incluirlas dentro de una composición naif, en la que ha dibujado, con todo lujo de detalles, la Giralda, la Torre del Oro o un “cantaor” en plena actuación. Dibuja rápido y concentrado y, de vez en cuando, sonríe ante los comentarios que su obra suscita.

Hace unos años, hubiera sido impensable este momento porque Martín “era un niño muy cerrado”, una de las principales características del trastorno del espectro autista. Ahora, con 14 años, el sueño de este alumno de 1º de ESO, del IES Miguel Catalán, es estudiar cualquier especialidad relacionada con el arte.

Pero, para llegar a este punto, han sido necesarias muchas sesiones de trabajo a cargo de profesionales (psicólogos, logopedas, psicomotricistas, profesores de apoyo) que colaboran con TEAdir-Aragón, una asociación de padres, familiares y amigos de personas autistas, que se gestó en 2011, aunque ha abierto sus puertas recientemente. “Nuestro objetivo es mostrar una mirada diferente sobre el autismo y conseguir que, en este recorrido de vida junto a un niño autista, las familias no se sientan solas, sino que cuenten con el apoyo y los espacios necesarios para poner en común sus dificultades cotidianas”, apunta María Jesús Sanjuán, presidenta de TEAdir.

Una de las principales características que definen a los profesionales afines a esta entidad es que “huimos de los protocolos establecidos y de las etiquetas y nos interesamos por conocer los puntos de interés de la persona autista”, matiza Gracia Viscasillas, psicoanalista de TEAdir.

En su trabajo defienden la línea psicoanalítica, “apuntando a que surja el deseo en el niño y, a partir de ahí, se abra a la palabra, la socialización y los aprendizajes. Hablamos de práctica y no de método, porque nuestro tratamiento no es para todos igual, no hay unas pautas establecidas, sino que trabajamos en función del grado de aceptación del niño”, indica Viscasillas.

Trabajo laborioso
Improvisación singular. Estas son las palabras que más se repiten en la charla con la presidenta y una de las madres que forman parte de TEAdir-Aragón. Pero, para captar la invención en el niño, Viscasillas insiste en que “hace falta un trabajo muy respetuoso, laborioso y coordinado. Solo entonces el niño autista puede ir abriéndose a un mundo que de entrada le resultaba hostil”, señala.

Cristina Laborda, madre de Martín, insiste en que uno de los aspectos que más le atrajeron de TEAdir es que “aquí, los profesionales y padres huimos del concepto de lo mismo para todos y buscamos la singularidad de cada niño. Aprendemos a tener paciencia, a escucharles y a darles su tiempo. Porque la realidad nos demuestra que no es que estos chicos no quieran formar parte del mundo en el que vivimos, sino que lo perciben de una manera muy invasiva y angustiante. Por eso, tenemos que buscar maniobras que les permitan usar sus propios puntos de referencia para lograr que el mundo sea para ellos un lugar mucho más habitable”, concluye.

El Torreón
La sede de TEAdir-Aragón se localiza en el centro Torreón (C/ Pamplona Escudero 14, Zaragoza. Tel: 616 24 33 45 teadiraragon@yahoo.es). Aquí se reúnen para realizar talleres lúdico-terapéuticos, charlas mensuales con los padres o sesiones de asesoramiento colectivas e individuales.

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* From: HERALDO DE ARAGON.

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