La escuela de la tolerancia

Texto publicado en Lacan Quotidien, núm. 930.

¡No lo podréis evitar! Hasta debajo de las mantas, seréis acosados, expulsados, sacudidos, despertados. En todos los canales de comunicación seréis asediados: por televisión, video, online, con carteles impresos, digitales, con #JeFaisLaDifférence. El mensaje anti-discriminaciones, non-stop durante tres semanas, será machacado, declamado, cantado, filmado, fotografiado, se os pondrá bajo las narices, bajo los ojos, en los oídos, en la cabeza de “todos los franceses”

¿“Todos los franceses”? Si, así se expresa el encargado de instaurar la campaña, olvidándose de incluir a las Francesas. ¡Un mal punto, uno!

¿Quién habla? ¿Quién habla a los “franceses”? ¿Quién machaca los oídos de la nación? ¿Quién moviliza los recursos más recientes de la técnica publicitaria para invadir y ocupar en la población “el tiempo disponible del cerebro humano”, según la famosa expresión del Sr. Le Lay? Tengan la seguridad: no es Coca-Cola, no es Amazon, ni Apple. Es una voz bien francesa, que clama en sus oídos, una voz que no podría ser más francesa: el Ministerio de la Solidaridad y Salud.

Sí, estamos en terreno conocido: esta campaña atronadora, “contra la violencia y la discriminación”, se la debemos a la burocracia sanitaria, la que no ha cesado durante decenios, bajo todos los gobiernos, de buscar erradicar las prácticas de la escucha y de la palabra. Su último logro es el famoso decreto del 10 de marzo, hecho para domesticar a los psicólogos, para doblegarlos bajo la regla del conductismo y, de paso, reducir la clínica a la “biología del comportamiento”1.

Si esta podrida burocracia de privilegios ha previsto someterlos a un intenso bombardeo de consignas, de informaciones y de imágenes, es para hacerlos mejores, a “todos los franceses”. Porque ella sabe lo mejor para usted, sabe dónde reside el Bien Soberano, y quiere que usted también tenga acceso al Bien y al conocimiento de este Bien.

Ella actúa a través de un establecimiento público administrativo ubicado bajo la tutela del ministerio de Salud: la agencia nacional “Salud Pública de Francia”. ¿No conocen el nombre? Es relativamente nuevo, data de 2016, cuando sustituyó a la que se llamaba INPES.

¡Ah! ¡El INPES! El Instituto Nacional de Prevención y Educación para la Salud. ¡Nostalgia! ¡Nostalgia! Es este organismo el que lanzó en el país, a finales de 2007, una campaña de propaganda masiva para detectar la depresión. Es que, ya lo ven, estábamos ya “por detrás respecto a los Estados Unidos”, quienes celebraban todos los años el National Depression Screening Day (el Día Nacional de la Detección de la Depresión) durante la Mental Illness Awareness Week (Semana de Concienciación sobre Enfermedades Mentales). En esa época se daba mucha importancia a un pronóstico de la OMS: en 2020, la depresión será la primera causa de invalidez en todo el mundo, por delante de las enfermedades cardiovasculares. ¡Zafarrancho de combate! ¡Todos al ataque!

Por curiosidad, echemos un vistazo a cómo está la cosa hoy. Un documento de la OMS, con fecha 9 de diciembre de 2020, nos lo muestra.

La “depresión”, se acabó. Hoy día se es duro con las “discriminaciones”. Haremos que les entre la tolerancia en el cráneo, banda de retrasados, con el Código penal en mano. ¡No más risas!

A los intolerantes, les daremos una lección para no olvidar.

¿El objetivo? Está dicho muy claro: “un cambio de mentalidad” (Élisabeth Moreno, Ministra Delegada adjunta del Primer Ministro, a cargo de la Igualdad entre Mujeres y Hombres, de la Diversidad y de la Igualdad de Oportunidades). Así nos hablan ahora, en buena conciencia, los amos del Estado: como pedagogos autoritarios, seguros de su derecho, orgullosos de sus buenas intenciones, dedicados a formatearnos.

¿El método? El mismo que para la depresión: el Carpet Bombing.

Un glosario que se encuentra en la red explica: “La expresión es americana; se refiere a una práctica de distribución masiva de mensajes publicitarios, y puede ser traducida imperfectamente por la expresión francesa metraquage publicitaire (bombardeo publicitario). El término también se aplica a la comunicación entendida en sentido amplio; entonces es cuestión de tomar la palabra con la mayor frecuencia posible a través de anuncios destinados a ocupar el terreno

¿El resultado? Es predecible: será nulo, si no va en contra del efecto esperado.

El psicoanálisis aquí tiene algo que decir, aunque sólo sea porque el inventor de la propaganda moderna, eufemizada con el nombre de “relaciones públicas”, era sobrino de Freud, Edward Bernays. Explotó en beneficio de la nueva disciplina lo que había podido adquirir del saber de su tío2.

Sí, el deseo se puede manipular al servicio del acto de compra. Sí, en una campaña electoral, podemos cambiar los votos mediante un bombardeo intensivo de contra-verdades. Sí, podemos aumentar las ventas de un producto por sugestión, promocionándolo en todo el mundo y de todas las maneras. Exaltados por el éxito del marketing publicitario para el consumidor, se permiten entrar en la esfera más íntima de las personas para reeducar y manipular el deseo dentro del seno de la propia familia. ¡Qué arrogancia! ¡Qué intemperancia! ¡Qué abyección!

Usan el Código Penal como los fanáticos que una vez blandieron la Biblia, juegan descaradamente con el miedo al policía y, pisoteando todas las buenas costumbres, se entrometen en las familias, censuran las conductas, pretenden dictar su comportamiento, al padre y a la madre, a los jóvenes y a los mayores, les dicen lo que está bien y lo que está mal.

Pero, ¿quiénes son ustedes para arrogarse este derecho desorbitado de toda decencia? Ustedes son una burocracia estatal, altos funcionarios, muchos de los cuales han visto su ineptitud revelada por la epidemia del Covid, flanqueada por una gran cantidad de especuladores que abrirán dispensarios privados de reeducación. Y son ustedes quienes pretenden enseñarnos la tolerancia, ¡cuidado!

Y ahora, ¡tienen el descaro de abrir un sitio que permite “saberlo todo sobre la sexualidad”! ¡Los señores chupatintas lo saben todo sobre la sexualidad! ¡Vamos a reír! Ni siquiera Courteline3 se atrevió a eso. No estoy inventando nada4.

¿La tolerancia? Sí, claro. La verdadera tolerancia avanza con pasos de paloma. No es inquisitorial, ella se muestra tolerante. Habla suavemente, camina en las profundidades del gusto. Se propaga a través de todas estas prácticas de la escucha y la palabra sobre las que ustedes vomitan, y que han intentado en vano erradicar durante años.

La noche del jueves 27 de mayo, gran éxito del Forum des psy, convocado por iniciativa de la Escuela de la Causa freudiana. Al mismo tiempo que la Asociación de psicólogos freudianos presenta un requerimiento ante el Consejo de Estado con el objetivo del decreto del 10 de marzo, un amplio “Frente Unido” esbozado en YouTube en tiempo real: durante cuatro horas, representantes sindicales y asociaciones de psicólogos se suceden, vilipendiando el texto vil, la burocracia sanitaria que lo llevó a la pila bautismal, y “la banda infernal” (R. Gori) de sus inspiradores, entre ellos los académicos conductistas Graziani y Swendsen, Joel Swendsen y Pierluigi Graziani, en la picota.

Corresponde a los órganos representativos de la profesión de psicólogos decidir qué hacer a continuación. Pero es de interés más allá: todas las prácticas de la escucha y la palabra, incluido el psicoanálisis y diversas psicoterapias, están concernidas por el decreto del 10 de marzo y por el Foro del 27 de marzo.

La situación no es diferente a la de octubre de 2003, cuando se presentó la enmienda Accoyer, que pretendía “llenar un vacío legal” al regular la práctica de las psicoterapias, y que suscitó la decidida oposición de la Escuela de la Causa Freudiana. Esta se comprometió a realizar foro tras foro, “presencial”, hasta la retirada del texto, y recibió el refuerzo de varias personalidades de la intelectualidad, Bernard-Henri Lévy, el difunto Marie-France Pisier, o Philippe Sollers, entre otros.

Muchas asociaciones de psicoterapeutas siguieron su ejemplo y se unieron a ella. Contrasta con el comportamiento de las asociaciones psicoanalíticas: comunicándose con la misma hostilidad hacia la ECF e intimidadas por las habilidades interpersonales del Sr. Accoyer, líder de los diputados de la UMP, entonces mayoría en el Parlamento, se apelotonaron en un “Grupo de contacto” que se esforzó por no molestar.

Al comenzar la lucha contra el decreto del 10 de marzo, vale la pena recordar el que se dirigió en contra de la enmienda Accoyer, y que terminó con una victoria en campo abierto: M. Accoyer retiró su enmienda. Por eso este número da a leer o releer la columna que escribí el 29 de octubre de 2003. Sirvió como manifiesto para el contraataque de los practicantes de la escucha y la palabra. Su eco se multiplicó por diez debido a que Le Monde, cuya redacción dirigía entonces Edwy Plenel, lo colocó en portada. La garantía de dicho periódico de referencia indicó desde el principio que el equilibrio de fuerzas no nos era tan desfavorable como creía el “grupo de contacto” en su cobardía.

En la cabecera de nuestro sumario (de Lacan Cotidiano, núm. 930), el estudio de Hervé Castanet será un hito. Vale como el manifiesto de una lucha que tendremos que librar a largo plazo. Porque se acabó el conductismo. Ya no tiene viento en sus velas. Ahora tenemos que vérnoslas con la ideología “neuro”. Esta verdadera impostura científica, que reduce al hombre (genérico) a su cerebro, disfruta del favor de las autoridades públicas y se beneficia de considerables subvenciones. Esta abundancia de bienes solo destaca lo soberbio de su esterilidad.

La segunda parte del número reúne textos que testimonian la militancia suscitada por el decreto del 10 de marzo. En primer lugar, está el llamamiento inaugural lanzado el 2 de mayo por Roland Gori a “una movilización de los profesionales de la atención psíquica” contra lo que no duda en calificar como engaños y estafas. A continuación, la tribuna publicada el 11 de mayo en el sitio del semanario Marianne por el Directorio de la ECF, convocando a la realización del Foro.

En tercer lugar, el Prof. Ciccone denuncia a las autoridades públicas, a las que acusa de maniobrar una verdadera “apisonadora desubjetivante” destinada a aplastar a los psicólogos, y, más en general, a lavarle el cerebro a la sociedad; no obstante, no pierde la esperanza, porque la “necesidad de palabra” le parece irreductible, irreprimible.

Esta esperanza, Michel Normand la ha perdido. Al final de un impresionante y muy informado panorama de los últimos veinte años, Normand concluye con el “triunfo de las neurociencias cognitivas”: según él, “el rechazo de la contribución freudiana por parte de los “tomadores de decisiones” ha conducido al “fracaso de la política del psicoanálisis tanto en psiquiatría como en el campo social”. Este “pesimismo de la inteligencia” hace más que necesario el “optimismo de la voluntad” al que recurre Gramsci para contrarrestar la tentación del derrotismo.

El punto de vista de Pascal Pernot también es crítico: subraya el poder del binarismo que impone la política y que condiciona, limita, aprisiona cualquier protesta emitida por los psicólogos. Luc García, por su parte, destaca el estancamiento y desgaste de esta protesta: “presentar los mismos lamentos, las mismas quejas durante 20 años plantea preguntas”.

Con la tercera parte, titulada “La banda infernal”, Lacan Cotidiano inaugura el estudio de escritos de estos académicos tóxicos que durante años han estado trabajando entre bambalinas con los poderes públicos para convencerlos de que no toquen a los “profesionales de la atención psíquica” (R. Gori). La lectura atenta de Éric Laurent de una producción de Swendsen y compañía fue escrita originalmente para el British Journal of Psychiatry Bulletin. Conduce a una conclusión final: la crasa ignorancia compite con la deshonestidad intelectual más impúdica. En complemento, dos notas de lectura de libros antiguos, pero aún reeditados, ponen en evidencia la nulidad de los autores de “La banda infernal” cuando hablan de clínica.

El número termina con dos textos de actualidad. En una reciente intervención en París, por Zoom, Judith Butler se distancia del concepto del género que ayudó a lanzar en el mundo, en un momento en que este término obsoleto encuentra seguidores entusiastas en Francia. Divertido.

Finalmente, conocerán al Prof. Lejoyeux. Fue elegido por la Sra. Katia Julienne, Directora General de servicios sanitarios (DGOS), para presidir la Comisión de psiquiatría de nueva creación (18 de enero de este año) para dar continuación, se nos dice, a los anuncios del Presidente de la República. La personalidad maliciosa de M. Lejoyeux, como lo demuestra todo su trabajo clínico, arroja una inesperada luz sobre la preparación de los futuros Congresos de salud mental y psiquiatría, programados para celebrarse este verano. ¿Se combinará este “optimismo de la inteligencia” con un “pesimismo de la voluntad”? El futuro (inmediato) lo dirá. #

 

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Notas:

  1. Normand, Michel. “La biología del comportamiento”. Lacan Cotidiano, núm 930.
  2. Lazarus-Matet, Catherine. “Freud, Bernays et l’ingénierie US du consentement”. Ornicar ?, núm. 54, 2020.
  3. Courteline, Georges (1858-1929). Poeta, escritor y dramaturgo francés.
  4. QuestionSexualité: Tout savoir sur la sexualité.