Este encuentro, desde su título, “Una experiencia singular”, nos invita a hablar en primera persona del tema del próximo encuentro de Elucidación de Escuela “Transmisión y deseo de Escuela”.

Desde el primer momento me he sentido atinadamente interpelada, ya que hacía un tiempo que mi deseo de Escuela había dejado de ser el que era y de momento no había encontrado uno nuevo. La invitación me puso al trabajo.

1.- El deseo sostenido en el fantasma

En una mirada hacia atrás, vi mi deseo decidido de estar en la Escuela ciertamente delineado con trazos fantasmáticos. Desde su cara más idealizada, bromeaba con que mi relación con la Escuela seguía los pasos de mi manera de vivir una historia de amor. Desde la cara menos idealizada, me encontraba con el goce de un exceso en el que yo no solo “soñaba” que mi trabajo hacía existir la Escuela, sino que en contrapartida la Escuela me hacía existir a mí. El exceso de goce tapaba pues el vacío de la imposibilidad de la relación que se proponía el programa fantasmático.

2.- Un nuevo ordenamiento de la tríada Deseo-Amor-Goce

Destapado este aspecto, resulta imposible continuar con el mismo funcionamiento. Es entonces cuando empiezo a decir que no a muchas de las tareas que se me planteaban en la Escuela. Era un decir que no a ese exceso con el que ya no quería seguir trabajando en el espejismo de hacer existir una idílica pareja con la Escuela.

En mi funcionamiento fantasmático, aparecía en primer plano el deseo, pero se trataba de un deseo que se alimentaba del amor ilusorio que cree en la relación (sexual) y que no quiere saber nada del goce que se pone a trabajar en el intento de hacerla existir.

Para poder sostener un nuevo anudamiento se me hizo evidente que de lo que tenía que partir era del goce, de la singularidad de esa energía que se ponía en marcha en mi relación con la Escuela, pero que debía ser separada de las ínfulas del fantasma.

Aquí surgió la pregunta por la singularidad de este goce.

3.- Un collage de actividad

Lacan propone en el seminario 20, de la mano de Aristóteles, la energeia, la actividad, como la alternativa al principio del placer freudiano y que consistiría en “una atenuación de la pena”1 de lo que unos párrafos antes ha llamado la “falta de saber gozar de otro modo que no sea siendo gozados, o burlados”2.

Sin duda, mi goce particular estaba hecho de actividad.

Pero de una actividad que se fragmentaba conforme me veía enfrentada a la no-relación. No solo me interesaba la actividad en la Escuela, sino en otros lugares donde también se jugaba el psicoanálisis: en el pensamiento, en el arte y en la vida en común.

En efecto, mi goce encontraba la buena forma en un collage de actividad que rodeaba ese agujero al que apuntaba mi interés por el psicoanálisis.

4.- Un no-todo radical: D’écolage

Me encontraba así con otra de las formas de la singularidad de mi goce.

“Hay el psicoanálisis y hay la Escuela”3, afirma Lacan en 1969, separación que pone en acto cuando disuelve la Escuela en enero de 1980 y que rubrica con el neologismo D’écolage 4, cuando propone volver a fundar su Escuela, después.

Esta afirmación supone para mí una liberación. Por un lado, está la experiencia bastante intransmisible de un análisis, tanto como analizantes como analistas. Por otro lado, está la Escuela como comunidad de analizantes-analistas que trabajan alrededor de hacer posible que esta experiencia siga existiendo y sea transmisible.

Se me hace necesario además incluir otro elemento, “el mundo”. “Hay el psicoanálisis, hay la Escuela, hay el mundo”. Y la función del no-todo entre unos y otros. No-todo del psicoanálisis puede entrar en la Escuela, no todo de la Escuela es psicoanálisis, no todo en el mundo es psicoanálisis ni Escuela.

Es la posibilidad de des-escuelarme, de des-pegarme, para luego volver a desear “despegar” con el collage de actividad. Deseo de volver al psicoanálisis, deseo de reencontrarme en la Escuela, deseo de estar involucrada en el mundo en el que vivo.

5.- No todo está escrito: poco sentido y paso de sentido5

En la Escuela, como en cualquier espacio común entre los seres hablantes, hay una tendencia a consensuar sentidos comunes, el “discurso corriente (…) eso que gira y gira exactamente para nada”6.

A ello se contrapone la lógica del Witz, tal como la analiza Lacan en el Seminario 5, puesto que ofrece la posibilidad de que, por medio del acertado uso del lenguaje, puedan aparecer dos efectos con ganancia de saber en lo que parece escrito de una vez por todas:

Por un lado, el desvanecimiento o la reducción del sentido aparente y consensuado del discurso común, que permite desvelar el poco sentido que le acompaña, Lacan habla también de desentido7.

Por otro lado, la sorpresa de un nuevo sentido que logra pasar al discurso común, para lo que Lacan elige el neologismo paso de sentido 8.

Es condición de mi deseo de Escuela que permanezca abierta la posibilidad de que aparezcan estos efectos que logran escribir una nueva porción de saber y que recuerdan que efectivamente al psicoanálisis atañe a todo aquello que va a acompañado por la dificultad de ser escrito.

6.- La cosa del amor se funda en desear que sea posible9

Un efecto de dentro de la lógica del Witz se produjo cuando escuché en la candidatura de Julia Gutiérrez a la dirección de la sede de Madrid esta cita. Efecto de Escuela como lo ha sido también el que Celeste Stecco y Carmen Cuñat me empujaran con su invitación a hacer esta elaboración, permitiéndome articular un nuevo encauzamiento para mi deseo de Escuela.

Desde mi posición de no-todo radical, poniendo en acto mi collage de actividad, un amor distinto al fantasmático se vislumbra, aquel que se funda en desear que tanto la experiencia del psicoanálisis como la existencia de la Escuela sean posibles.

 

 

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Notas:

  1. Lacan, Jacques. El Seminario, Libro 20, Aún. Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 77.
  2. Ibid., p. 76.
  3. Lacan, Jacques. “Exhorto a la Escuela”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 313.
  4. Lacan, Jacques. “Decolaje o despegue de la Escuela”. D’écolage incluye distintas asociaciones: des-escuelamiento, des-pegue, despegue (de un avión).
  5. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 5, Las formaciones del inconsciente. Clase del 4 de diciembre de 1957. Paidós, Buenos Aires, 2007, pp. 87-104.
  6. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 20, Aún. op. cit., pág. 44. En francés, disqu’ourcourant.
  7. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 5, Las formaciones del inconsciente. op. cit., p. 101. De-sens, en francés (homófono de “décence”, “decencia”).
  8. Ibid., p. 103. Pas de sense, en francés, “sin sentido”.
  9. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 21, Les non-dupes errent. Clase del 8 de enero de 1974, inédito.