Reseña del libro «El pase, antes del pase… y después: Finales de análisis», de Irene Kuperwajs

La calidez del verano austral se alió con el apacible invierno malagueño en el acto de presentación del libro de Irene Kuperwajs El pase, antes del pase…y después: Finales de análisis 1, organizado por la BOL de la sede de la ELP en Málaga, el viernes 22 de enero de 2021, que resultó un encuentro memorable.

La autora estuvo acompañada por Maite Esteban, responsable del espacio en la sede sobre el pase, Xavier Esqué, autor del prólogo, y Lidia Ramírez, AE en ejercicio, además de por un buen número de asistentes. El libro surgió del aliento y la inspiración de unas palabras de Jacques-Alain Miller, en las que sostenía que el pase se podía rastrear en la historia del psicoanálisis antes de que Lacan lo estableciera como dispositivo de su Escuela, ya que los finales de análisis, el psicoanálisis didáctico y la transmisión de la experiencia eran asuntos que habían estado siempre presentes para los psicoanalistas en todas las épocas. A la búsqueda de estos antecedentes, pero también de su actualidad, está dedicado este trabajo de tesis, que fue presentado y defendido ante un jurado de la Maestría de la UNSAM de Buenos Aires. El interés de la investigación no fue ajeno a los intereses de la propia autora, puesto que Irene Kuperwajs se presentó después al dispositivo del pase, obteniendo su nominación como AE en febrero de 2019.

De manera sucinta, intentaré acercar en esta reseña lo que destacaron del libro cada uno de los participantes, así como los comentarios de su autora.

Maite Esteban nos presentó el libro poniendo de relieve dos hallazgos, dos citas, que vertebran este trabajo, uno de Miller en Donc y otro de Laurent en su texto Siracusa, Worcester y algún otro lugar. En el primero de ellos se alude a lo “increíble” que surge en todo análisis cuando aparece algo radicalmente nuevo, y la necesidad de que eso sea transmitido, enseñado. Se deduce, entonces, que ese querer dar cuenta de los finales de análisis es una constante en la historia del movimiento psicoanalítico. En la cita extraída del texto de Laurent se apunta a cómo concluir un análisis y de qué manera transmitirlo, así como la idea de que hay que leer el pase como el reverso de la constitución del movimiento psicoanalítico. Ambas referencias, y la curiosidad e interés de la autora por estos temas, confluyeron en un trabajo de investigación, que abarca “el antes” de la formalización realizada por Lacan, para tratar de comprender cómo terminaban los análisis y cómo se transmitían entonces, y “el después” de su formalización, con los cambios que se introducen desde el punto de vista epistémico, clínico y político.

Continuó ilustrándonos sobre los distintos pasajes del libro, distribuidos en siete capítulos: Freud y su aportación sobre los finales, roca de la castración, rechazo de la feminidad; los postfreudianos y la deriva que plantean sobre un final feliz, hasta llegar a un joven Lacan, miembro de la IPA, pero decidido a combatir esa desviación. Destaca el acto de Lacan desplazando la figura del didacta y dando paso a una nueva concepción donde el analista es el producto de un análisis. Desde entonces, el pase, como algo vivo, ha tenido diferentes transformaciones y coyunturas, por las que el trabajo de investigación transita, hasta arribar a las perspectivas millerianas del pase. Es muy destacable y valioso el material que la autora compila de numerosos testimonios de los primeros Analistas de Escuela, pero también de otros posteriores.

Maite Esteban coincidió con el resto de participantes en apreciar este libro como riguroso y ameno, que será muy consultado por la comunidad psicoanalítica por los numerosos datos, información y bibliografía que aporta.

A continuación, intervino nuestra invitada, Irene Kuperwajs, que habló de que el impulso para su investigación vino de la mano de su interés por averiguar cómo situar el pase antes de Lacan, incluso en los tiempos de Freud, y que su trabajo se orientó por la cita del texto de Laurent mencionado más arriba: “el pase como el reverso del movimiento analítico”, es decir, cómo ir más allá del padre y volverse analista por el propio análisis, demostrarlo en el pase y transmitirlo. En los testimonios del antes y en los del después, a pesar de las diferentes modalidades de sus finales, constató “eso increíble” que desea ser contado.

En su comentario destacó su interés y preocupación por la escritura. En el libro, nos decía, hay varias escrituras: la de la tesis, que se adecúa a las reglas del discurso universitario, y la de los casos, extraídos del material que los analizantes habían producido y que, dice la autora, fueron escritos para que resonaran en el lector. Pero su intención era la de comunicar un saber sobre la invención que se produce en el pase. La pregunta entonces es cómo escribir aquello que ocurre en un análisis.

Irene Kuperwajs recuerda que Lacan se refirió a la función de lo escrito en el discurso analítico a lo largo de su enseñanza. La palabra siempre se escapa, pero tiene efectos de escritura y al pasar por la transferencia lo escrito logra cernir algo de lo real. La conclusión del análisis lacaniano se orienta entonces por lo real y la escritura, y lo que se puede cernir en los testimonios es el relieve de una voz incomparable, sin igual, singular. Por eso, dice la autora, que considera que hay un final, en singular, en el que se escribe una nueva relación con el goce que tiene efectos en el amor, en la vida misma.

Y lo singular nos enseña que “más que lo obtenido, lo que cuenta es el punto de satisfacción alcanzado con lo que queda”. Tanto con lo que se puede decir como con lo que no se puede nombrar, el goce opaco, lo que llamamos sinthome, refractario al inconsciente, lo que no cambia.

Añadió que salir del inconsciente transferencial puede implicar con el pase que eso se siga escribiendo de otro modo, en los testimonios. Se ocupa el lugar del analista, pero se sigue siendo analizante de nuestro inconsciente. Aunque ya no le hablamos al Otro analista sino a la comunidad Escuela, caja de resonancia que posibilita seguir leyendo lo que ahí pasa y no quedar solos o cínicos. Salimos un poco del Otro del fantasma, del Otro familiar, cambiamos esa relación con el Otro y nos enlazamos a este Otro Escuela Una.

Nos cuenta la autora que aún sigue vigente para ella la apuesta fundamental de obtener un saber sobre ese pasaje de analizante a psicoanalista, y concluyó con una frase radical “del saber que obtengamos sobre ese paso, depende el porvenir del psicoanálisis”.

A continuación, Xavier Esqué aludió al texto que sirvió de prólogo, subrayando que se trataba de un libro de tesis donde se abordan temas cruciales para el psicoanálisis: final de análisis y pase. En su formato universitario, añadió, se percibe una tensión interesante entre dos saberes distintos, en el que se han tomando las perspectivas: epistémica, clínica y política, como corresponde, pues es un trabajo que está armado por un deseo de pase, como se verificó posteriormente.

Destacó asimismo que el pase y su transmisión son absolutamente necesarios, incluso éticamente exigibles, si se desea asegurar la pervivencia del discurso psicoanalítico en el mundo. La formación de un analista no puede quedar del lado de lo suficiente, como tampoco puede quedar del lado del semblante, como un hecho de discurso.

Por último, intervino Lidia Ramírez para decir que en este libro se evidencia cómo Lacan inventó una salida inédita al acontecimiento que se produce en la experiencia analítica. Alude a ese “después” de su título, para indicar que la historia del psicoanálisis continúa, y que en su trayecto cada quien puede encontrar la resonancia de algo propio, como ocurre en los testimonios de pase que se escuchan, y que Lidia Ramírez relaciona con la definición que hace Lacan sobre la enseñanza en el Seminario Aún: “esa enseñanza cuyo efecto soy”. Y lo que encuentra se trata del deseo del analista.

Planteó que la autora toma como referencia dos momentos de la enseñanza de Lacan, el momento de “La dirección de la cura”, en 1958 y el momento de la “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”.

En el primer momento, lo que se recoge es cómo habían respondido los analistas a la cuestión del ser del analista. Lacan es claro en “La dirección de la cura” cuando dice que cuanto más interesado esté el analista en su ser, más desorientado estará en cuanto a su acción. Más que el ser a Lacan le interesa el deseo de Freud, “las conquistas freudianas sobre el deseo: para poner en su cúspide la cuestión del deseo del analista”. Dijo que este punto le había interesado sobremanera, porque había logrado encontrar una respuesta sobre la propuesta de Lacan a través de lo que desarrolla la autora.

Para el ser humano el deseo solo puede formularse en relación al deseo del Otro y que, por el hecho de ser hablante, este deseo nunca puede ser dicho del todo. Hay una “incompatibilidad entre deseo y palabra”, como se señala en tres lugares distintos del libro. Lidia Ramírez nos invitó a indagar sobre ello, como si de un secreto se tratara, y a encontrar la respuesta que ella misma encontró en este libro.

Continuó diciendo que la otra pregunta, la que hace referencia a “las conquistas freudianas sobre el deseo”, se plasma en el libro cuando la autora se refiere al deseo del analista. El que inaugura el nacimiento del dispositivo del pase inventado por Jacques Lacan y sus avatares hasta nuestros días.

Todo el libro está ilustrado con testimonios de analizantes de los que se deducen dos enseñanzas muy claras. La primera es la forma en cómo impacta en la vida de alguien la experiencia de un psicoanálisis. Lacan se pregunta ¿cómo entra el inconsciente en el horizonte de Freud? Esta pregunta se podría formular así: ¿cómo entra el inconsciente en el horizonte de Lacan? El pase, apunta, es una respuesta de Lacan a esa pregunta.

La segunda enseñanza que se puede extraer de los testimonios citados es la del deseo de transmitir la experiencia de un psicoanálisis, el deseo de decir algo de lo que se ha producido en el sujeto.

Como conclusión añadió que “las conquistas freudianas sobre el deseo” suponen una apertura a la dimensión de las conquistas de cada uno sobre el deseo propio.

A continuación, se abrió un turno de conversación y debate muy animado, que culminó un acto denso en lo conceptual y fluido en la transmisión, recibido con satisfacción y agradecimiento por el numeroso público asistente, que fue corroborado con un fuerte aplauso.

 

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Notas:

  1. Kuperwajs, Irene. El pase antes del pase…y después: Finales de análisis. Grama Ediciones, Buenos Aires, 2019.