XVIII Jornada de estudio de la Diagonal Hispanohablante de la Nueva Red Cereda

220212-DHH-NRC -Jornadas XVIII

XVIII Jornadas de estudio de la Diagonal Hispanohablante de la Nueva Red Cereda

12 de febrero de 2022

Organiza: N.R. Cereda de València con la colaboración de N.R Cereda de Alicante.

 

¿Niños inabordables? Entramados familiares: enunciaciones singulares

El título que nos convoca estas próximas jornadas merece que nos detengamos en él.

Por un lado, el niño inabordable, puesto entre signos de interrogación, nos remite al constante reto que supone el abordaje de la clínica del niño y del adolescente en la época actual, en nuestro mundo convulsionado bajo la égida del “cénit del objeto a”. ¿Qué significa esta formulación? Que tanto niños como adolescentes quedan situados por el discurso actual en el lugar de quienes buscan una satisfacción permanente en los objetos, satisfacción que no se obtiene ya por la orientación de los ideales.

Pero también “el niño inabordable” asegura la impotencia de los adultos para llevar adelante una convivencia relativamente pacífica, en el caso de los progenitores, y un tratamiento con un profesional, que supone en muchos casos una incansable batalla de reeducación. Para nosotros, psicoanalistas desmarcados por completo de ese abordaje, se tratará de otra cosa y ésta será permanentemente causa de investigación.

Entendemos que “el niño inabordable” es parte de una trama en la que él mismo queda claramente concernido: no solo en la variabilidad de lazos familiares, en el mejor o peor de los casos, sino también en los Unos familiares regidos por un movimiento que no establece lazo, desconectados unos con otros bajo la predominancia de un goce que descarta el deseo; es decir, en una suerte de piezas sueltas y de inconsistencia en los vínculos, a la vez que en la carencia de referentes. Asimismo, los excesos en la manera de alojarlo impactarán, conjuntamente con los efectos de la contingencia, sobre el pequeño parlêtre, de manera diferente en cada uno, derivando de ello un funcionamiento de uso singular de su lalangue en el entramado familiar.

Esa modalidad singular se presentará, a veces, poniendo objeción o yendo a la deriva; uno y otro, enmarcados en los denominados trastornos propuestos por el discurso psico-médico-social, cuya variabilidad y amplio catálogo ya conocemos.

Si “la familia tiene una función de residuo en las sociedades”1, podemos decir que ese niño inabordable parece manifestarse él mismo, en muchos momentos, cristalizado en ese lugar, en tanto eje constituyente de esa “unión" familiar, lo que supone el hecho de haberse convertido a la vez en un núcleo de goce.

Es lo que ya señalaba Lacan en la “Nota sobre el niño”2, cuando describe que el niño quedaría atrapado en el fantasma materno, como objeto a, residuo y resto de esa operación. De eso, tenemos constatación en la clínica.

Muchas veces ese niño, en ocasiones llamado, ¿por qué no?, “difícil”, consigue hacer uso de ese núcleo de goce “haciéndose inabordable” de manera sintomática, produciendo una invención, un bricolaje de una porción de goce que ha conseguido ser atrapado por la palabra y, por tanto, ha podido habilitar un rasgo de conexión, con el resultado de hacer serie con otros significantes mayores que lo constituyen como sujeto de goce y deseo.

Por todo ello, no olvidemos entonces que ese “entramado familiar” también es obra del niño, en el sentido de que es él quien teje y construye con los significantes que devinieron, en primera instancia, de la lengua hablada por el Otro, el trabajo de producir una respuesta, y es en ella misma, en su resolución, donde podremos hallar los residuos más o menos efectivos que lo determinaron.

Tal como nos lo advierte Daniel Roy en su texto de orientación: “Padres exasperados-Niños terribles”3: “Esta inscripción es la parte que retorna a cada uno de los seres hablantes, en la medida en que hace o no existir la función significante de la familia donde se impone su función de goce…”

Pero sabemos que esa respuesta que construye el niño no siempre tiene valor de desciframiento, no siempre se pueden dar “retoquecitos” a su lalangue. Como bien señala Lacan: “Solo hay inconscientes particulares, en la medida que cada uno, a cada instante, da un retoquecito a la lengua que habla”4. Cuando encontramos dichos retoquecitos, esto permite zambullirse en el sentido, y es lo que hace una y otra vez que el pequeño sujeto encarne la lengua, haga uso de ella, aunque sea llamado por el adulto “conflictivo”, “difícil” o “inabordable”.

Otras veces esa respuesta es tan solo una efracción de goce, compleja de abordar, incluso para él mismo, porque los mecanismos simbólicos no tiñeron suficientemente la pulsión, quedando la respuesta del niño a cielo abierto. Entonces, se hace “inabordable”, porque las palabras no lo bordearon lo suficiente como para separar esa parte del cuerpo extraíble como objeto que, en su operación, quedaría adjudicada al Otro. Ante este fracaso, las palabras quedan sueltas, desamarradas y funcionan en su “materialidad”; a veces incluso como proyectiles que devienen en muchas ocasiones en actos violentos.

Así, retomando lo anterior, lo que retorna de esa inscripción, de esa conjunción de significante y goce, cocinada en el núcleo familiar, se constituirá en una respuesta singular, que sea cual fuere, tendrá todo su valor, valor de uso que insistimos aquí en remarcar.

Por consiguiente, ¿cuál es el destino para el “niño inabordable”?

Para nosotros, psicoanalistas, se trata de “a- bordar” una clínica que supondría captar de aquellos síntomas o de aquellas “disfunciones” un posible uso. Un uso para que ese sujeto infantil pueda “bordear” y bordar con sus palabras y sus actos el tejido que sirva de bastión; ahí donde los desbordes que lo han hecho intratable y aseguran su fracaso; ahí donde hacerse rechazar por el Otro social garantiza pasajes al acto que lo llevan a lo peor; donde todo lo anterior, decíamos, pueda hallar otro tratamiento del goce.

Hagamos pues uso de esos “traspiés”, de esos “tropiezos” de los niños, algunos más mortificantes y mortificados que otros, para tratarlos y darles un lugar de sujeto.

“Niños inabordables”, entonces, pero abordables uno por uno.

Ruth Pinkasz

Comisión de organización de las XVIII Jornadas de estudio de la DHH-NRC.

 

Ejes de trabajo:

  • Entramados familiares y sus economías de goce
  • El niño y sus “arreglos singulares”
  • El analista “pragmático y bricolador”

 

Comparte / Imprime este artículo
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Print this page
Print
Email this to someone
email

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. “El reverso de la familia”. Consecuencias, Revista digital de Psicoanálisis, Arte y Pensamiento. Abril de 2012.
  2. Lacan, Jacques. “Nota sobre el niño”. Otros escritos. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 393.
  3. Roy, Daniel. “Padres exasperados – Niños terribles”. Texto de orientación Hacia la 7ª Jornada del Instituto Psicoanalítico del Niño. 2021. Inédito en castellano.
  4. Lacan, Jacques. “El Seminario Libro XXIII”. El Sinthome. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 131.