Marca singular

Francis Bacon, pintura

Texto publicado en la web "Marcas del Trauma".

“… la insistencia del trauma en no dejarse olvidar por nosotros”1.

Francis Bacon, en una entrevista que le realiza M. Duras, dice “No dibujo. Empiezo haciendo todo tipo de manchas. Espero lo que llamo “el accidente”: la mancha desde la cual saldrá el cuadro. La mancha es el accidente. Pero si uno se para en el accidente, si uno cree que comprende el accidente, hará una vez más ilustración, pues la mancha se parece siempre a algo…. No se puede comprender el accidente…. es lo imprevisto, no se lo puede comprender jamás… son los “acontecimientos que me suceden”2.

Lo Real se presenta por azar, accidentalmente y como encuentro fallido, bajo la forma del trauma. El Real traumático provoca, en un encuentro singular e inasimilable, un desgarro en la trama. Es preciso tejer una escena en los bordes del agujero cavado por la ausencia de relación sexual, rehacer el nudo, reescribir la historia.

Ese “desgarro en el tiempo”3 hace del trauma una huella inmemorial. Lacan ha utilizado la expresión significante “enigmático” del trauma para referirse a la marca singular que deja esa experiencia en cada ser hablante. En tanto singular, enigmático, el trauma no se aprehende a partir de la historia y el sentido, sino en una temporalidad retroactiva. Lo experimentado o vivido como traumático cobra la forma de recuerdos encubridores que intentan velar el agujero de la inexistencia de la relación sexual. Pero no hay acceso directo al real traumático, el intentar poner palabras es rellenar con sentido ese agujero, que no se deja traducir.

Lacan concluye que el acontecimiento traumático es una escena reconstruida, por lo que se trata más que de recordar, de reescribir la historia de algo ya escrito en alguna parte. Lacan habla de la existencia de una huella, la Prägung real del trauma. Palabra alemana que significa imprimir, acuñar, estampar.

Vivan Gornick, en Apegos feroces, al intentar poner palabras a su experiencia traumática escribe Tras Hiroshima se hallaron cadáveres de personas que en el momento de morir llevaban puestos kimonos estampados. La bomba había desecho la tela sobre aquellos cuerpos, pero el diseño de los kimonos había permanecido impreso sobre su piel. Años más tarde, llegué a considerar que la honda y abúlica pasividad de aquella época se había convertido en el diseño marcado a fuego en mi piel…”4.

En un análisis se aprende a leer las marcas cifradas por el inconsciente, que retornan como repetición en el significante sintomático. A lo largo de la experiencia analítica la interpretación pasa de la reducción de significantes a la letra, haciendo caer la ilusión de lo ya escrito en el inconsciente. El análisis se escribe al tejer la trama que localiza el borde en el agujero del trauma.

 

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Notas:

  1. Lacan, Jaques. El Seminario, libro 11. Los cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 1987, p. 63.
  2. Duras, Margueritte. “Entrevista al pintor Francis Bacon”, La Quinzaine littéraire.
  3. Ertel, Rachel. Dans la langue de personne. Seuil, París, 1993, p. 75.
  4. Gornick, Vivan. Apegos feroces. Sexto Piso, Madrid, 2018, p. 124.