Cuando Lacan afirmaba en 1967 que “Nuestro porvenir de mercados comunes será balanceado por la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación”1, dejaba plasmado lo que sería el final del siglo XX y el comienzo del XXI. En esa frase inscripta en el marco de una “Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela”– esto no hay que olvidarlo- nos alertaba sobre las consecuencias de lo común, global diríamos hoy.

El gran sueño para algunos de “lo común” se vería balanceado por la acción de eso que ferozmente perforaría la gran idea del “TODOS…” que el mercado común genera. La segregación anunciada por Lacan, se manifestó y fue adquiriendo distintas formas, siempre duras, siempre capaces de agujerear, aunque no lo suficiente para que caiga. Pero llegó el año 2020, un año que de momento avanza acompañado por la marca del virus, COVID-19 se lo llama. Un real que por supuesto se ha presentado sin avisar y que a más de uno lo ha encontrado en un sueño sin muchas ganas de despertar.

No es mi interés referirme al virus en su aspecto científico, no sé nada de eso. Tampoco quiero hablar de políticas sanitarias, que no me parecen muy políticas. Lo que me interesa es abrir las preguntas en torno a las consecuencias, a nuestro porvenir según se refería Jacques Lacan. Es cierto que aún es pronto, quizás hay que decir imposible, leer las consecuencias ya que estamos transcurriendo por el fenómeno llamado “la pandemia”, no es aún momento de concluir. Pese a ello, algo podemos comenzar a abrir, a ver.

El virus, utilizando los términos de Lacan, ¿es un proceso de segregación? Digamos que lo es en sus efectos. Grupos de riesgo, temor al contacto, infectados manifiestos, infectados asintomáticos, los que transgreden las normas, los poco solidarios, los que aplauden, los que no, los delatores, los que colaboran…una clasificación que se ha instalado y traza las coordenadas para el lazo en estos momentos.

“[…] lo que vimos emerger, para nuestro horror, representa la reacción de precursores en relación a lo que se irá desarrollando como consecuencia del reordenamiento de las agrupaciones sociales por la ciencia y, principalmente, de la universalización que introduce en ellas”2. Este para mí es el punto de interés hoy: qué representa lo que estamos viendo emerger. Hay un saber que circula, un cálculo de algunos que dice que cuando acabe la pandemia no se volverá al punto anterior, que algo habrá cambiado para siempre.

Miller decía en 1997 que “La globalización tiene sin duda como contragolpe la invención sectaria. Y quizás las sectas vayan mucho más allá de lo que se estigmatiza cuando éstas separan a cierto número de individuos de sus familias, […] Pero quizás haya más sectas de las que se conocen, tal vez esta modalidad tenga un gran futuro, de modo simétrico e inverso a la globalización”3. Si bien, los efectos de este virus son diferentes en tanto no agrupa a las personas por sectas sino por familias y/o lugares de residencia, igualmente podemos formular la pregunta por los resultados del proceso, o quizás, cuál será la reacción, si habrá reordenamiento, según los términos de Lacan en la Proposición.

Al final del seminario “…o peor”, hace una referencia a la relación del hombre con el mundo, “no hay mundo que sea suyo si no es el mundo que el amo hace marchar sin discusión”4. Lacan dice que desde siempre la relación del hombre con ese “mundo suyo” no ha sido más que una ñoñería que está al servicio del discurso del amo. Vemos que algo marcha, no se sabe hacia dónde, no hay discusión posible cuando no sabemos con quién discutir, pero marcha. Cuando un real sin ley comanda, adónde se orienta el mundo.

Es muy importante considerar que el mundo al que nos referimos en estos días lo vemos a través de las pantallas. No es algo menor. Más bien diría que es un detalle que podría orientarnos. En 2013, en el área de psicoanálisis aplicado en la SCB trabajamos sobre “La realidad en pantalla”5, sintagma que permitió abordar el poder de lo virtual en la sociedad contemporánea, a través de preguntas como por ejemplo: ¿Qué revelan todas esas pantallas sobre las que se representan las escenas del mundo de hoy? o ¿Qué sucede con los sujetos que organizan su vida en torno a las pantallas? Fue un trabajo interesante en el que se abrió la puerta a una mirada, como mínimo, inquietante.

Quizás suene prematuro iniciar un tiempo de comprender cuando todavía se está por ver; pero se puede intentar, comenzando por localizar los significantes que nos orienten en el camino de unir a nuestro horizonte – aún borroso-, la subjetividad de la época6 que resultará de esta emergencia brutal de lo real.

Yo comienzo por la proposición de pensar este proceso de segregación y sus consecuencias sobre la globalización.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela”. Momentos cruciales de la experiencia analítica. Manantial, Buenos Aires, 1987, p.22.
  2. Ibid., p.22.
  3. Miller, Jacques- Alain. El Otro que no existe y sus comités de ética. Paidós, Buenos Aires, p. 315.
  4. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 19. “…o peor”. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 219.
  5. Grupo de Investigación “¿Clínica o evaluación?” coordinado conjuntamente con Shula Eldar, Alicia Calderón de la Barca, y yo misma. SCB, ICF-E.
  6. Lacan, Jacques. “Función y campo de la palabra y el lenguaje”. Escritos 1. Siglo XXI, Buenos Aires, 1988, p. 309.

 

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