El miércoles 22 de enero tuvo lugar en la Casa del Libro de Barcelona la presentación del libro Del PADRE al iPAD, de José Ramón Ubieto (ed.), Ramón Almirall, Fina Borràs, Lidia Ramírez y Francesc Vilà. Con la presencia de sus autores y dos invitados del ámbito digital y artístico: Efraín Foglia (diseñador, investigador y docente en interacciones digitales) y Claudio Zulian (director de cine y videoartista).

Presentó el acto Montserrat Puig (Directora de la Comunidad de Catalunya de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis) dando las coordenadas del libro: una intersección entre la familia actual con el mundo digital. Es un ensayo que no demoniza ni idealiza, sino que muestra los efectos que siempre serán particulares para cada sujeto. La hiperconexión está cambiando aspectos centrales en nuestras vidas: aprendizajes, relaciones personales y familiares. Su incidencia en las infancias y adolescencias del siglo XXI es ya evidente. ¿Cómo seguir siendo interlocutores válidos para ellos y ellas ante esta nueva realidad digital? ¿Cómo hacer para acoger esa novedad que traen y al tiempo no abandonarlos a un uso sin límites?

Efraín Foglia destacó este libro, entre la variada literatura referente a las tecnologías digitales, por sus aportaciones en relación a las invenciones de las nuevas maternidades y paternidades para poder vivir con los cambios rapidísimos de internet. Foglia describió internet como el sistema nervioso de la economía capitalista, que en la actualidad es un organismo con vida propia mucho mas complejo que en los años 90. El libro permite reflexionar en relación a cómo podemos asimilar estos cambios y qué implicaciones tiene en las vidas de las familias.

Las aportaciones de Zulian se orientaron hacia el interés por el enfoque realista, la óptica de la cultura de la sospecha y el sano escepticismo del libro. El “padre” cambia, pero es un bricolaje del padre de antes; los niños cambian, pero no se trata de mutaciones radicales. El cineasta nos ilustró con referencias al mundo de las pantallas recordándonos cómo los discursos sobre el cine y la radio fueron revolucionarios en su momento, criticados en sus inicios por la sociedad y convertidos en proyectos de poder político como lo son ahora las nuevas tecnologías. Este libro nos orienta hacia las aristas y el margen de intervención que tenemos en cada caso más allá del goce inmediato y la sumisión, si hacemos un uso acrítico de ellas.

Montserrat Puig dio la palabra a los autores, que aportaron algunas entrañas del libro para animar a su lectura más detallada. Por ejemplo, el interés de Lidia Ramírez por escuchar a chicos y chicas de 5º y 6º de primaria en relación a qué pueden decirnos de cómo usan internet, de las dificultades para desconectarse, así como la importancia de renovar el compromiso de los adultos con la infancia. Francesc Vilà destacó que es un texto sin afirmaciones rotundas, que abre interrogantes y permite reflexionar sobre cómo los teléfonos y las tablets han pasado al lugar de “órgano suplementario” pegado al cuerpo: ¿qué consecuencias sobre la mirada y el cuerpo de cada uno? ¿Son objetos que prometen la felicidad, pero a costa de que servidumbre? ¿La privacidad es un lujo en la actualidad? José Ramón Ubieto destacó del libro la importancia de la invención y de la desconexión como antídoto a ese amor exigente y tiránico de las nuevas tecnologías y se preguntó cómo hacer de internet un lugar habitable. El autor aclaró el porqué de la tipografía del título: la figura del padre tradicional desaparece y la red sustituye su función, actualmente son posibles otras versiones del padre más respetuosas y la red, como paradigma de esa novedad, ha sustituido parte de las funciones de socialización, aprendizaje, iniciación sexual… Pero la familia sigue siendo valorada como refugio. Para vivir y amar hacen falta lazos sólidos y la presencia es necesaria para crear vínculos.

Algunos de los asistentes al acto tomaron la palabra para preguntar a los autores, entablándose una interesante conversación en relación a la importancia de producir y facilitar espacios para crear e inventar, así como tener en cuenta los criterios en el ámbito educativo, potenciando el “no hablar” y el “no hacer” para salir de la inercia actual a la hiperconexión las veinticuatro horas del día, y al “pensamiento positivo”. Se conversó sobre los distintos usos que hacen los adolescentes de las nuevas tecnologías: el compulsivo, el que les sirve para entender el mundo y el de la invención, donde los adultos podemos acompañarlos; cómo interesarnos e incluirnos en su mundo; cómo introducir vacíos para separarlos de este goce mortífero; cómo poder abordar la relación de niños y adolescentes con las nuevas tecnologías sin caer en la prohibición ni en un laissez faire descontrolado; cómo poder sacar beneficio de estas tecnologías sin perder de vista los posibles riesgos asociados a ellas; la dependencia del mundo virtual o la importancia magnificada que dan al cuerpo y a la imagen; y también cómo regulamos los adultos el uso que hacemos de ellas.

Estas y otras preguntas quedaron abiertas, el coloquio se habría postergado pero el horario de cierre de la librería no lo hizo posible. Leer el libro permite profundizar sobre ellas.

 

 

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