Reseña de los Acontecimientos de Escuela en Galicia: El Seminario del Pase y La mañana del Directorio Ampliado
Empezaré por el final. Por la última frase del texto que Andrés Borderías aportó a la mañana del directorio en Galicia, esa que alude al confort como lo que lleva al olvido y, entonces, al fracaso de la transmisión.
“Lo que facilita las cosas generalmente no es amigo del discurso analítico”, señalaba Xavier Giner, presidente de la ELP, al abrir la conversación.
Tomo este hilo como una orientación inherente al discurso del psicoanálisis y a la Escuela de Lacan.
La pregunta que reposa en mí, tras estos dos acontecimientos de Escuela, el seminario del pase, y la mañana del directorio ampliado, gira en torno a este hilo bajo el significante: “Crítica”.
¿Una crítica lacaniana, podríamos decir? Aquella que apunta justamente al no adormecimiento, pero también a la responsabilidad de sus miembros, uno por uno, de vivificar la Escuela.
Se trataría entonces de lidiar con la incomodidad de lo real que no se deja atrapar y que nos convoca una y otra vez, haciendo existir el psicoanálisis en acto.
Podemos dar cuenta de esto, en la vida de la Escuela en la Comunidad de Galicia en estos dos últimos años, desde el directorio ampliado en Vigo en el año 2024, hasta este directorio ampliado en A Coruña actualmente.
Esto fue abordado por Andrés Díaz en su texto, en el que recordaba aquella reunión en Vigo que supuso una transformación con efectos en la Comunidad.
“La existencia de un síntoma imposible de vehiculizar a través de una dialéctica, no cesaba de escribirse en lo real del día a día en la sede y su efecto era de aplastamiento del deseo”. En aquel encuentro del directorio en Vigo, “se pudo decir un ¡Basta!”. “Una propuesta de transformación” que ha permitido movilizar ese síntoma, y podemos ahora leer los efectos que esto ha producido en la vida de la Escuela en la Comunidad de Galicia. Esto se refleja, no solo en su texto, también en el de Marta Maside, directora actual de la Comunidad.
Se habló de Tánatos. Miller había hablado hacía unos días en París, nos recordaba Andrés Borderías, de la “lógica de los dispersos descabalgados”, que como efecto de la desidentificación del final de análisis articulan el no-todo a Tánatos, corriendo el riesgo de imponerse el “cada uno a lo suyo” sobre el Eros de la Escuela. Pero entonces, añadía que el pase, “contraría esta tendencia”, “sustituyendo el cada uno a lo suyo por cada uno para la Escuela”.
De esto nos habló Neus Carbonell en el Seminario del pase. Bajo el título “Destinos del amor en la experiencia analítica”, se refirió a un final de análisis no cínico respecto del amor. Un final en el que se ame lo menos amable del otro y de uno mismo, y que permita amar la Causa.
La Escuela nos convoca, nos pone al trabajo, ponemos el cuerpo en estos encuentros a los que acudimos desde el entusiasmo, que para cada uno supone el lazo con la Escuela.
¿Qué sucede entonces en estos encuentros? ¿Por dónde podemos articular algo de lo que se lee en el título del directorio en Galicia, en que hace referencia a la responsabilidad de la transmisión?
Andrés Díaz señalaba: “La enseñanza se aprende y opera con el significante, la transmisión se encarna, toca lo real”.
La Escuela entonces, como él mismo refleja en su texto, por un lado, permite hacer existir el lazo social entre analistas, pero también preserva la soledad del acto y la no garantía.
La transmisión entonces, en la Escuela Una, queda del lado del Encuentro posible, Uno por Uno. Una transmisión en acto, que se da para cada uno, como un efecto de sorpresa, como un acontecimiento.
Pero esto sólo será posible si se sostiene un trabajo en la Escuela que nos convoque, desde las actividades de cada Sede, hasta los encuentros anuales, las convocatorias de trabajo y los dispositivos, como el cártel, que nos permiten estudiar, investigar, leer y trabajar, en torno a aquello que no va una y otra vez.
Que este trabajo en la Escuela necesita del riesgo y de la apuesta me parece que quedó reflejado tanto la noche del seminario del pase, como la mañana del directorio. El trabajo de Neus Carbonell abrió un debate sobre amor y real del que cada uno puede retomar un poso, una huella con la que seguir trabajando.
Volviendo a la Teoría de Torino acerca del Sujeto de la Escuela1, retomo entonces la interpretación, como una posibilidad de crítica lacaniana. “La vida de la Escuela está para ser interpretada, es interpretable analíticamente”.
Por lo tanto, ¿qué será aquello que desde el discurso del psicoanálisis nos saque del confort? Entiendo que al igual que en el diván, podrá ser la interpretación, sostenida en el acto, y de la que solo se puede dar cuenta por sus efectos, après-coup.
Notas:
- Miller, Jacques-Alain. “Teoría de Torino acerca del sujeto de la Escuela”, El Psicoanálisis, n.1. ELP, Barcelona, 1999, p.68. ↑

Miembro de la ELP y de la AMP.
