¿Qué significa ser miembro de la Escuela?

Texto presentado en el espacio “Las noches del Directorio Ampliado de la ELP”, celebrado en la Comunidad de Galicia el 14 de septiembre de 2021.

En 1973 Lacan dirá: “No hay formación del analista, hay formaciones del inconsciente”1. En efecto, no hay formación del analista en el sentido de un cursus que podría terminar eternizándose, tal como una formación del inconsciente, ya que por la multiplicidad de las interpretaciones que promueve, apuntaría al agotamiento de sus significaciones. La formación del analista debe ser concebida como la apertura de un deseo decidido de saber.

Para mí es indisociable ser miembro de la Escuela y la formación del analista, así como también, que cuando un sujeto entra en la Escuela consiente con la formación que ésta dispensa.

Considero que ser miembro de la Escuela supone en el horizonte el deseo de analista y por lo tanto el pase, aunque sea desconocido para el sujeto.

Voy a ir por tanto desarrollando estas cuestiones que me parecen inherentes a ser miembro de la Escuela.

I

La formación del analista es un tema que siempre nos concierne. Pero ¿qué es?, ¿en qué consiste la formación del analista?

Me consta que no hay una definición que dé cuenta de ello, tampoco un manual o unas pautas a seguir.

Lo que es evidente es que no puede haber analista sin análisis y por supuesto, tampoco sin escuela. Porque, así como el analista, como dice Lacan al fundar su escuela en 1964, está solo con la causa analítica, no está aislado. Hay una soledad inherente a la relación con la causa que no puede ser compartida, lo mismo que hay una soledad del analista frente a su acto. La soledad así entendida es en realidad una condición de escuela. Dicho en otros términos, la soledad en la Escuela es la condición indispensable para poder estar en un vínculo.

Como dice Felicidad Hernández en su último testimonio que dio en la Comunidad de Galicia en septiembre de 2021, cito: “La interpretación de Lacan sobre lo que es una Escuela de psicoanálisis para cada uno, en su soledad. No hay deseo sin Otro, sola no es aislada, no es solitaria: No hay Escuela sin otros, así como no hay análisis sin analista.”

La lógica de la Escuela no es la lógica del grupo, sino la del uno por uno.

Lacan llamo Escuela a una agrupación en torno a él, basada en cierta preferencia por su enseñanza del psicoanálisis. Dijo “Fundo” no “fundamos” y propuso un Acto de fundación que comienza con un “yo”. Y lo hizo así por una necesidad de estructura: se trataba del punto de partida de la reconquista del Campo Freudiano.

Lacan fundo su Escuela en dos tiempos:

  1. En 1964 con “El Acto de fundación”2, se instituyó la Escuela como un organismo pensado para un trabajo.
  2. Con la “Proposición del 9 de octubre de 1967”3 Lacan intentó darle a la Escuela su psicoanalista, o sea instituyó el pase.

Es decir, primero la Escuela, luego el psicoanalista de la Escuela. La Escuela es todos iguales ante el trabajo, pero si se trata del psicoanalista de la Escuela, es diferente.

En el Acto de Fundación4, Lacan propone el control como indispensable y el cartel para la ejecución del trabajo, así como también anuncia que en la Escuela no habrá una jerarquía cabeza abajo, sino por el contrario una organización circular. Es decir, que el que ocupe por un tiempo un grado superior, volverá a su trabajo de base, la permutación de los cargos.

II

Lacan introduce en “La proposición”5, el concepto de pase. Así como también formula que el psicoanalista solo se autoriza a sí mismo. Establece una desigualdad con respecto a la cualidad de miembro de la Escuela, clasificado no respecto al trabajo o al derecho al voto, sino según el lugar que ocupe en la experiencia analítica. Distingue, de esta manera, dos garantías: la que la Escuela da: AME, Analista Miembro de la Escuela y la que se demanda: AE, Analista de la Escuela. Y más adelante añadirá otras letritas, como dice Miller: AP, Analista Practicante, que es una autodeclaración.

En el corazón del pase encontramos el deseo del analista y la transferencia de trabajo, con el pase se transfiere el trabajo. El deseo de analista no se trata del amor al saber sino del deseo de saber, es decir, trabajadores que vayan contra la ignorancia, en el sentido de la represión. “No hay analista a no ser que ese deseo (el deseo de saber) le surja…” dice Lacan en la “Nota Italiana”6.

La demanda de pase es una demanda dirigida a la Escuela, lo que supone un reconocimiento de ésta y querer hacer algo en ella. Es decir, que el AE no pretende solamente atestiguar de lo que ocurrió en su análisis, sino que a partir de lo que allí tuvo lugar, apunta a su responsabilidad en la Escuela. No solo su análisis y los análisis que conduzca es cosa suya, sino que la Escuela misma es especialmente cosa suya. Así el pedido de pase es una demanda de hacerse responsable de la Escuela, incluso en su devenir, del progreso de la Escuela como dice Lacan en su Proposición.

“La Escuela, dice Felicidad en su testimonio, es una experiencia inédita, es el digno lugar donde alojar lo imposible de saber, ese agujero estructurante de un posible deseo de saber que se puede producir en su litoral, para que pueda servir a otros y provocar una transferencia de trabajo que sostenga la supervivencia del psicoanálisis, que no está garantizada de antemano.”

III

El concepto de Escuela-sujeto, que Miller introduce en su Teoría de Torino7, consiste, como yo lo entiendo, en hacer hablar a la Escuela, con las conversaciones, asambleas, jornadas, etc. De hecho, la Escuela Una se caracteriza por su espíritu de Conversación. Se conversa sobre el analista, la Escuela como experiencia subjetiva y sobre el mundo en el que el analista transita. Asimismo, conversa con cada Escuela y estas con sus miembros.

Al ser sujeto, la Escuela es interpretable y es, dirá Miller, a los AE a los que les corresponde interpretarla. Pero también tiene síntomas, impasses. Así si hacemos un recorrido por la existencia de la ELP vemos que ha habido momentos en que no había apenas carteles, o en otros momentos que los AE escaseaban. Ahora la cuestión y me parece que por eso trabajamos en las Noches del Directorio Ampliado el tema que hoy nos convoca, el síntoma, el impasse… en la ELP es la escasez de jóvenes, es decir que pocos jóvenes se deciden a ser miembros de la ELP, lo cual no quiere decir que no les interese el psicoanálisis.

Por eso Lacan inventa el dispositivo del pase, el AE da cuenta de su final de análisis. Para Lacan la selección interesante es la del AE, su idea de base es que el atractivo está en seleccionar a los jóvenes, así se encontrarán personas capaces de hacer avanzar la Escuela, de contribuir al avance del psicoanálisis. No es simplemente practicar el psicoanálisis, exprimirlo, sino ayudar a reinventarlo.

En la presentación del libro Polémica política 8 realizada el 2 de mayo de este mismo año, dice Miller: “Lacan ha hecho todo en la institución para dar privilegio a los jóvenes y algunos no se lo han perdonado, se han ido… para rechazar el pase. Todo el combate de Lacan para imponer el pase, es decir, dar el privilegio a los jóvenes. No se trata de negar la importancia del saber clínico de los viejos, pero ese no debe dirigir y orientar la Escuela. Lo clínico es una parte importante, esencial, pero eso no debe dirigir la política fundamental de la Escuela. Y hay que ser dóciles a los jóvenes, escuchar el cambio en los tiempos.”

IV

Dice Miller en El Banquete de los analistas 9: “hay lacanianos con Escuela y lacanianos sin Escuela”.

Yo siempre había pensado, como he dicho antes, que en el horizonte del deseo de ser miembro de la Escuela está el deseo de analista, es decir que para que se produzca una demanda de pase, hay que ser miembro de la Escuela. En esta misma línea, leo en el Informe Moral de Angelina Harari, presidenta de la AMP respecto a las admisiones -cito-: “los Consejos de las Escuelas deben incluir las admisiones en el horizonte de nuestra orientación de garantía. Nos pareció que dos vertientes de las candidaturas debían sostenerse de manera conjunta: por un lado, el compromiso activo que atestigua una transferencia a la Escuela, por otro, la formación y la práctica analítica, con la exigencia de darse a conocer a nivel epistémico cercano a la comunidad de la Escuela, en particular, aportando su contribución a las Jornadas de las Escuelas.”

Por otro lado, en el mismo Informe, leo con asombro que la Secretaría del pase señala un aspecto interesante que se ha dado en la ECF, en la que ha habido un número de demandas al pase de no miembros, así como también pasadores no miembros. Lo que puede ser leído, dice Angelina Harari, en el sentido de una apertura a un dispositivo que no es reservado solo a los miembros, ni para los pasantes, ni para los pasadores. Por la relación que estos sujetos tienen con el pase se descubre, que a veces sin saberlo, hay una pertenencia a la Escuela del pase, que es la Escuela Una. Se trata entonces, de una temporalidad otra que la del surgimiento del deseo de admisión a la Escuela.

Me parece que es una cuestión a tener en cuenta, aunque no se haya dado todavía en nuestra Escuela. Una cuestión que planteo para la conversación y el debate de hoy.

Termino con las palabras de Miller en la presentación del libro Polémica política 10, que me parece que apunta a cómo situarnos en los nuevos tiempos: “Hay que pensar la formación de los analistas en el tiempo presente, una formación que no es solo la de los jóvenes. Lacan no hacía un curso de formación para los jóvenes, más bien él trataba de crear un medio de inmersión donde uno podía entrar y después debía tratar de nadar como podía entre carteles y seminarios. Trazar su vía propia, sin primer año, segundo, tercer, exámenes… La inmersión.

Cuando hablamos de formación hablamos de qué tipo deber ser la atmósfera y la configuración general de nuestra conversación. Se trata de una conversación. Conversación en el sentido de que hablamos juntos, a pesar de que reconocen a personas con una posición destacada: JAM, Brousse, Laurent, Maleval… a quienes se les escucha con respeto e interés, pero ya no estamos en la época de los maestros. En vez de tener cursos para los jóvenes, se trata de incluirlos inmediatamente en el gran torbellino de la Escuela, de la AMP… los que no podrán nadar bien, podrán hacer otras cosas.”

 

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Notas:

  1. Lacan, Jaques. “Sobre la experiencia del pase”. Revista Lettres de L’École freudienne, nº 15, junio 1975, pp. 185-193.
  2. Lacan, Jacques. “Acto de fundación”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, pp. 247-259.
  3. Lacan, Jacques. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, pp. 261-277.
  4. Lacan, Jacques. “Acto de fundación”. Op.cit., p. 247.
  5. Lacan, Jacques. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”. Op. cit., pp. 273-274.
  6. Lacan, Jaques. “Nota italiana”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, pp. 327-332.
  7. Miller, Jacques-Alain. “Teoría de Torino acerca de la Escuela sujeto”. Revista El psicoanálisis, nº 1. Madrid, 2000.
  8. Miller, Jacques-Alain. Polémica política. Gredos, 2021.
  9. Miller, Jacques-Alain. El banquete de los analistas. Paidós, Buenos Aires, 2000.
  10. Miller, Jacques Alain. Polémica política. Gredos. 2021. Op.cit.