El miércoles 13 de abril se inició en la sede de Madrid de la ELP, el ciclo Noches de la Biblioteca que este año dedicará sus encuentros a trabajar el concepto de biopolítica y la obsesión biológica que comporta. Este primer encuentro se destinó al análisis del concepto de vida desde la vertiente que propone el ciclo, buscando interrogar el significante amo actual que representa la biología desde el concepto de Bíos lacaniano.

La directora de la BOLM, Marisa Álvarez, presidió la mesa inaugurando el ciclo, flanqueada por nuestro querido amigo y filósofo Germán Cano , y por el director de la sede de Madrid, Joaquín Caretti.

Antes de dar la palabra a los ponentes, Marisa Álvarez argumentó el porqué de la elección del tema citando las palabras de Lacan en “Función y campo …” que proponen que el psicoanalista debe conocer bien la espiral a la que su época lo arrastra. Además, el trabajo del ciclo puede ayudar en la orientación de algunas de las próximas citas que nuestra escuela abordará (El Congreso Pipol, el Foro Servidumbres Voluntarias, y el Congreso Mundial de Buenos Aires de 2012) siendo el concepto de vida algo que ineludiblemente concierne al psicoanálisis.

Seguidamente, Germán Cano tomó la palabra y realizó una aproximación general al tema, haciendo hincapié en el nexo biopolítica–capitalismo, y cómo el biologicismo de base deriva lógicamente en una ingenua posición materialista. Introdujo el término “biopolítica” a través de Foucault, para desde ahí, llegar a pensar la raíz del problema que reside en la conceptualización dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, y eso le permitió desplegar un esquema en el cual y a partir de Hegel, pudo ir situando la posición de distintos autores, pasando por el propio Foucault.

Su ponencia también recorrió el arte moderno, del que destacó la omnipresencia de la materialidad del cuerpo, y asimismo aludió a la literatura a través de un relato de Kafka, “La Construcción” que le posibilitó articular el paradigma de la seguridad como causa del síndrome autoinmunitario. La moraleja que extraemos del relato de Kafka es que cuanto más segura se encuentre la criatura en su madriguera y en su repliegue, más dificultad encontrará en salir; y esa imagen, la imagen de la madriguera, fue la propuesta de Germán como representación especialmente gráfica para describir el horizonte biopolítico.

A continuación, Joaquín Caretti inició su intervención retomando la pregunta de Foucault sobre el biopoder: ¿Cómo puede dejar morir si se trata de hacer vivir? El contraste resulta de la incesante invención de técnicas para hacer vivir, con la creación de una tanatopolítica capaz de las mayores atrocidades. El empeño en el control sobre el cuerpo es consecuencia directa de la politización de la vida, que es el acontecimiento de la modernidad: ¡hay que hacer vivir! Esto que fue promesa, transformada ahora en mandato, desemboca en la ya conocida disposición de la felicidad para todos.

Desde el psicoanálisis es difícil concebir zoé sin bios; la vida se encarna en el cuerpo que goza, el cual está inmerso en un goce asexuado que no pasa por el cuerpo del otro, y dicha no-relación es un trauma para la subjetividad, generador de síntomas que son el signo de desadaptación del sujeto. En este sentido, nos dice Joaquín, la versión de la biopolítica que desnormativiza y que deriva en la tanatopolítica impide al sujeto hacer la experiencia del inconsciente, y lo condena a verse rodeado de multitud de objetos, pero bajo la tiranía del superyó.

Animadísimo debate el que generaron ambas intervenciones, y que se inició sobre ese hacer vivir y no dejar morir, y las consecuencias de no dejar morir, formuladas en el imperativo de defender la vida a toda costa, mucho más visible con un poder biopolítico como el actual, sin veladuras, según Germán Cano poder explicitado en argumentos biológicos, que blanquea cuestiones políticas en cuestiones biológicas, hasta proponer casi una bio-apolítica.

Pero también surgieron otras cuestiones relacionadas con las nociones del derecho y la ley, las sociedades disciplinarias, o la victimización activa favorecida por la biopolítica frente a la posición de subjetivación que propone el psicoanálisis, que objeta esto, y que nos deja a nosotros, como psicoanalistas, ante la importancia que, frente a esta cuestión en concreto, tiene la doctrina psicoanalítica.

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