La permutación, cuestión irrenunciable para la Escuela
Se puede definir la permutación -no siendo esta la única definición- como el hecho de que un elemento ocupe el lugar de otro que viene a ocupar el suyo a cambio. Lacan tomó el modelo matemático en muchos de sus escritos, también en varios de sus seminarios, y en el escrito La carta robada, hace una construcción con permutaciones de “más y menos” y sitúa la autonomía del orden simbólico. En el trabajo sobre el caso Juanito de Freud, muestra como el niño desarrolla todas las permutaciones posibles de un número limitado de significantes que introducen un cambio, ya que el juego fundamental del significante es su permutación con la producción de nuevo sentido. El inconsciente estructurado como un lenguaje es su definición del inconsciente basado en la estructura combinatoria del significante, y en el Seminario 17, permutando letras y lugares producirá los cuatro discursos, el discurso del amo, el de la histeria, el de la universidad y el del psicoanálisis. Es una lógica de permutaciones, los mismos lugares, las mismas letras que permutando de lugar darán lugar a los cuatro diferentes discursos.
1. La Escuela del cártel
Lacan funda su Escuela en 1964 cuando prohíben su enseñanza en la IPA. Concibe una Escuela como una comunidad de trabajadores decididos a pensar el psicoanálisis en sus bases y en la práctica, en ella podían entrar psicoanalistas y no psicoanalistas. Para el trabajo propone el cártel como órgano base que tiene como característica princeps la permutación, precedido de la disolución.
Los orígenes del cártel:
Lacan conoció en un viaje a Londres en el que visitó el Hospital Militar de Northfield un trabajo novedoso como respuesta a las exigencias de la guerra, que inventaron dos psicoanalistas, Rickman y Bion. Ellos fueron los reformadores de la psiquiatría inglesa y experimentaron el principio del grupo sin líder o jefe. Consistía ese dispositivo en organizar a los hombres considerados inadaptados, inútiles o débiles, en pequeños grupos con el fin de seleccionarlos y obtener un mejor rendimiento. El trabajo se desarrollaba bajo la dirección de un psiquiatra que apoyaba sin tomar el lugar de jefe o de padre autoritario.
Bion había sido militar en la Primera Guerra Mundial y era muy bien aceptado por los soldados. Se había analizado con Rickman y este con Freud, primero, y luego con Melanie Klein, de la que tomó su teoría del objeto. Por otra parte, era la primera vez que se incluía a la psiquiatría en asuntos de guerra. Los dos, Bion y Rickman, escribieron un artículo en Lancet titulado “Tensiones intergrupales en la terapéutica”.
Lacan señala en su texto “La psiquiatría inglesa y la guerra” que ese estudio marcará una época en la historia de la psiquiatría inglesa. Esta conferencia de Lacan, que está publicada en los Otros escritos, toma como referencia inicial el texto de Freud Psicología de las masas y análisis del yo de 1921, en el que la formulación freudiana está en relación al Ideal del yo y al grupo como lazo social favorecido por lo imaginario y la identificación al líder. Lacan se inspira en los pequeños grupos sin líder de Bion y Rickman para pensar la escuela que funda en 1964, y de la lectura del pequeño grupo formula el cártel como respuesta a la identificación a lo grupal. Tomó el aspecto horizontal y antiautoritario, y le añadió elementos lógicos como: el tiempo, no más de dos años, un número reducido de participantes que trabajan en algo de su interés y un más-uno que estimula al trabajo pero que trabaja como los demás en la tarea precisa que ha elegido, y la permutación de los puestos en el grupo.
Miller señala otro origen para el cártel, un origen universitario, en su conferencia “El concepto de Escuela”1, dice que en el año 64 era estudiante en la École Normale Superieur en la que había un rechazo del curso a los profesores, y la respuesta de los estudiantes fue inventar pequeños grupos de trabajo. Cree que Lacan tomó esa inspiración para su invento del cártel.
Podemos encontrar entonces dos orígenes en la inspiración de Lacan para el cártel, un origen en la Psiquiatría y otro en la Universidad.
El cártel para la formación y para el pase, que formula en la Proposición del 9 de Octubre de 1967 sobre el Psicoanalista de la Escuela, y en ambos la permutación. La permutación es un intento de hacer obstáculo a la fusión entre los lugares y las personas que los ocupan y también entre los miembros que ocupan cada lugar en el cártel, introduciendo una movilidad que invita al aprendizaje.
En la Escuela fundada por Lacan en 1964 lo imaginario no estuvo ausente, y en 1980 la disuelve. En la Carta de disolución dice que lo hace porque si no “funcionaría a contrapelo de aquello para lo que la fundé. Es decir […] que en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de su verdad”2.
Y en el texto D´escuelaje dice: “al dar vuelta atrás uno no logra más que pegotearse -donde menos hice Escuela que…cola. Disuelta está por el hecho de mi dicho […] créanme no admitiré a nadie para divertirse […] salvo que esté seriamente d´escuelado”3, o sea despegado (homofonía entre pegamento, escuela y despegue). La disuelve y crea la École de la Cause Freudienne. En la nueva Escuela está el cártel, que restaura como órgano basal “cuya formalización -hecha la experiencia- pulo”4.
En la crisis estuvieron las rivalidades imaginarias y también las desviaciones doctrinales, subsecuentes a ellas tal vez. La permutación dejó de circular en el cártel, y el resto de las funciones no permutaban, estaban los mismos muchos años en las instancias. Dice Miller en Del síntoma al fantasma y retorno que tal vez fue esta la causa que la llevó a la disolución.
Tras la disolución de la EFP Lacan fundó la ECF y en principio fue sin modificaciones. Jacques-Alain Miller introdujo una novedad: la permutación en todas las instancias de responsabilidad directiva.
Si la Escuela de Lacan es la del cártel y el pase, la de Miller es la del cártel, el pase y la permutación. En la nueva Escuela está el cártel y el pase para descompletar el saber dogmático acerca de lo que es un psicoanalista y está la permutación en los lugares institucionales.
2. Escuela y permutación
Cuando uno ocupa un lugar no sabe la función, la va aprendiendo, va sabiendo algo sobre como sostenerlo y cuando ya sabe tiene que dejarlo y vendrá otro inexperto a ocupar su lugar. Eso es lo interesante, las instancias directivas ocupadas por inexpertos para poner trabas a la identificación del sujeto con la función, se trata de sostener la diferencia entre la función y quien la ocupa. No quiere decir esto que sea suficiente para evitar las rivalidades imaginarias y los fenómenos de grupo, y que aparezca el nosotros y ellos y el afán de poder, porque si la Escuela está incluida en lo libidinal inconsciente de cada cual, no podemos ignorar que se imbrican en ella las fantasías, los sueños, los síntomas, las inhibiciones; también el deseo de reconocimiento, por eso es esencial el análisis, para despejar el deseo de cada uno y su posición respecto a él, que puede contrarrestar esos impulsos de lo imaginario que insisten con frecuencia, y aún así los efectos destructivos del grupo no son fáciles de soslayar. No es seguro que la permutación garantice la ausencia de rivalidades imaginarias, pero es posible su rebajamiento, ya que cada uno puede acceder a las instancias directivas; es en este sentido que Miller dice: “cada miembro sabe que puede obtener la confianza de la Escuela para un cargo, y creo que eso es una razón de lo que denominé la paz institucional”5.
En la Escuela, la permutación va más allá de la organización y la administración, adquiere valor analítico; se trata de mantener alejado I de a, o sea el Ideal universal del objeto; se trata de introducir una discontinuidad dentro de una cierta continuidad; mutan los sujetos y se mantienen los mismos lugares, las mismas funciones y la misma temporalidad, pero no será sin consecuencias al introducir cada uno su rasgo. Esa continuidad en la discontinuidad es también el objetivo de la Escuela: mantener el discurso que la constituyó, teniendo en cuenta el momento histórico que la atraviesa.
Entonces la permutación es automaton pero es acontecimiento y es novedad, y para quien decide proponerse para ocupar un lugar puede ser un acto, incluso puede ser un acto para ese que no ha decidido proponerse, que ha sido invitado o empujado, porque en cualquier caso es una posibilidad a la tyché, al encuentro si ese nuevo responsable acepta tomar a su cargo el riesgo de esa responsabilidad y habrá efectos sobre la Escuela, porque en el automaton algo se escapa cuando la combinatoria es otra.
La permutación garantiza que la mayoría participe en las instancias que llevan a cabo la conducción de la Escuela y no sólo es la Presidencia o el Consejo sino también, y tal vez más importante, la dirección de las Comunidades, las secretarías de las Sedes, las Bibliotecas, porque la Escuela se encarna en sus Sedes, y ocupar sus instancias empujado por el deseo es un acto con sus consecuencias para quien da el paso y para la vida de las comunidades. Transitar las instancias, vivir su pálpito en los detalles, en sus movimientos, es una experiencia, y como tal temporal, que vitaliza el estilo de cada uno.
La permutación es congruente con la lógica de la Escuela, de todas las Escuelas de la AMP, una lógica del no-todo, que mantiene su no saber lo que es el analista, que se basa en la falta y el deseo como soporte, una Escuela que vela por desvelar su discurso.
Notas:
- Miller, Jacques- Alain. “El concepto de Escuela”. Cuadernillos del PASADOR, 1993. ↑
- Lacan, Jacques. “Carta de disolución”. En los confines del Seminario. Paidós, Buenos Aires, 2022, p. 53. ↑
- Lacan, Jacques. “D´escuelaje”. En los confines del Seminario. Op.cit., p. 62. ↑
- Ibid., p. 63. ↑
- Miller, Jacques-Alain. ¿Reinventar la Escuela? Preguntas porteñas. Grama, Buenos Aires, 2024, p.16. ↑

Liana Velado. Miembro de la ELP y de la AMP.
