Este texto fue presentado junto con el texto de Margarita Bolinches en la 2ª conversación de Zadig España que tuvo lugar el 8 de abril de 2021, vía Zoom, y que sirvió para lanzar la Conversación que allí se produjo.

 

Esta reunión de hoy prosigue la que celebramos el 4 de marzo y que tuvo como motivo conversar, en el ámbito de Zadig1, sobre la relación de Zadig con la Escuela, y que en cierto modo fue un efecto de la aparición el 20 de febrero del libro de Jacques-Alain Miller Polémica Política.

Los ecos de aquel primer encuentro fueron muy positivos. Retomo el mail que tras el mismo nos envió Santiago Castellanos, en el que subrayaba la sorpresa del peso que la reunión tomó y la importancia de proseguir con estas conversaciones que posibiliten hacer realidad la puesta en marcha de Zadig, orientándonos en la extensión del discurso analítico en el plano de la política.

Aquella reunión, en mi opinión, cristalizó alrededor de la conveniencia de centrar Zadig en su intervención sobre la política. Y también en la pregunta que surgió: qué es para el psicoanálisis intervenir en el campo de la política y para qué.

La fórmula de Lacan el inconsciente es la política no es una cuestión de puertas adentro, sino éxtima; elucidarla permitiría incidir sobre el campo de la política. Y al mismo tiempo, se convierte también en una pregunta sobre qué es el inconsciente.

Entonces una primera respuesta aproximativa a la pregunta de cómo incidir en la política: es una modalidad de incidir en el inconsciente. Al tiempo que abre unaconsideración sobre lo que es el inconsciente, entendido como toda ausencia de identidad, incluso si lo que restan son sus migajas: S(A/).

Es la idea base de Zadig desplegada en la conferencia conferencia pronunciada por Jacques Alain Miller el 13 de mayo 2017 en el Palacio de la Prensa de Madrid: “Pensar que el psicoanálisis es exclusivamente una experiencia de uno por uno, una experiencia íntima ajena al caos, al malestar que prevalece ahí fuera, es un error”2.

Miller considera como la frase más importante de la obra de Freud, o al menos la base de su operación en el 2017 la que ustedes ya conocen de “Psicología de las masas”:

“En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo”3.

Entonces se trata de hacernos presentes no solo en la clínica, en la psicología individual, sino también en la individual en cuanto colectiva, es decir en el campo político4.

Esta equivalencia entre el sujeto individual y el sujeto de lo colectivo tiene, si no su primera consideración para Miller, sí un gran instante de ver en la “Teoría de Turín sobre la Escuela Sujeto”5, donde considera esta agrupación colectiva singular que es la Escuela como un sujeto. De ahí proviene, creo, la afirmación de Miller de que Zadig es la extensión de la Escuela en el campo de lo político. Es la extensión de un sujeto en un campo, a su vez legible por sus síntomas. Lo que propone Miller es hacernos presentes en la psicología individual en cuanto colectiva, es decir en el campo político, para, dice: “aportar algo a la humanidad”.

¿Aportar qué?

Encuentro una segunda vía de aproximación, a cómo incidir en la política, a partir de la pregunta de para qué hacerlo, para qué incidir en la política: no creo que se trate del uso partidista, ni tampoco de un uso simple de los significantes o de las concepciones de Lacan en la política.

Para mí es claro, se trata de incidir en la política, en defensa del psicoanálisis o para posibilitar las condiciones de su existencia.

Creo que es importante recordar lo evidente, que el psicoanálisis no puede existir sin el libre derecho al uso de la palabra. Esta libertad de palabra condiciona la práctica misma del psicoanálisis, pero también las posibilidades de su campo de extensión.

De ahí el interés actual, que creo nos incumbe, por los límites de la libertad de expresión. Cuestión que investigan diversos agentes en el campo de la cultura y es también objeto de una lucha ideológica en el campo de la política.

Entonces, cómo incidir: realizando una lectura de los síntomas de nuestra civilización que van en la orientación de silenciar al psicoanálisis.

No se trata de la respuesta, la acción política, ni del discurso del amo, sino de leer los síntomas del Malestar en la Cultura hoy y responder a ellos. Usted puede saber lo que la Escuela y sus prolongaciones dicen de los síntomas, es la orientación para la Escuela que nos propone Jacques-Alain Miller.

Creo que lo que Miller ha llamado en twitter “la Campaña del Campo Freudiano contra el género” es una interpretación que agujerea nuevas propuestas identitarias que son, en mi opinión, un peligro para el psicoanálisis, y a su vez tienen también toda su dimensión segregativa en la civilización actual.

Esto es lo que puede ser un aporte para la humanidad, ayudar a perforar las dimensiones identitarias actuales, estas que demandan los movimientos “woke”, en su reivindicación de nación, raza, género, en este caso mediante el actual furor herético de la “libre” autodeterminación de sexo, en su aparente reclamación emancipadora, pero que son solo una cara segregativa de la razón biopolítica. Un rechazo identitario del agujero de lo más singular.

En relación a todos ellos creo que hoy lo que nos orienta son principalmente nuestros silencios, en el campo de nuestra actuación.

 

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Notas:

  1. Red de Zadig España (Zero Abjection Democratic International Group): www.zadigespana.com
  2. Miller, Jacques-Alain. Conferencia de Madrid 
  3.  Freud, Sigmund. “Psicología de las masas y análisis del yo”. Obras completas. Vol. XVIII. Amorrortu, Buenos Aires, 1997, p.67.
  4. Miller, Jacques-Alain. Polémica Política. Gredos, Barcelona, 2021, pp.418-419.
  5. Miller, Jacques-Alain. “Teoría de Torino acerca de la Escuela sujeto”. Revista El Psicoanálisis, nº1, pp. 65-66.