Cuatro apuntes sobre lo Uno y lo Múltiple*
Primer apunte
Con el acto de fundación de la ELP concluyen veinte años de vida grupal para dar lugar al Uno de la ELP. Veinte años en los que el deseo de Escuela se abrió paso antes de que esta surgiera como sujeto de derecho. Este deseo propició un Uno que operó como Ideal del yo para los que nos incorporamos en aquel momento, uno por uno. Se trataba de confluir en la Escuela de Lacan, no en la de Freud, es decir en la Escuela del pase, la garantía, el cartel, el control, alrededor de un real: la inexistencia de El analista. El Uno ya no es el de los grupos, requiere una lógica colectiva sostenida en la transferencia de trabajo, en una conversación permanente de la que se deduce una orientación. Por supuesto, esto no anuló de un día para otro lo que alimenta la lógica grupal. Así lo advirtió Miller la mañana de la fundación en su alocución a la ELP, un texto que merece la pena tener presente en este 25 aniversario.
Segundo apunte
15 días después de la fundación de la ELP, Miller desarrolló la Teoría de Torino1 sobre la Escuela sujeto –donde ampliaba algunos puntos introducidos ya en su alocución en Madrid. Miller muestra la función del Ideal del yo como Uno y señala el lugar de enunciación del Ideal en la Escuela según dos modalidades distintas: Por un lado, un discurso emitido desde el lugar del Ideal que consiste en poner en oposición un "nosotros" y un "ellos". Por otro, un lugar del Ideal desde el que puede ser emitido un discurso opuesto, que consiste en enunciar interpretaciones. Interpretar al grupo significa disociarlo y reenviar a cada uno de los miembros de la comunidad a su propia soledad, a la soledad de su relación con el Ideal. El primer discurso es un discurso masificante que se funda en la sugestión. El segundo es interpretativo y desmasificante, es un análisis de la sugestión de grupo.
Surge entonces una paradoja relativa a lo Uno y lo múltiple: si cada uno es reenviado a su propia soledad, separado del significante amo, ¿cómo podría sostenerse una comunidad? Esta es la paradoja de la Escuela y su apuesta –señala Miller- que presupone, en efecto, que sea posible una comunidad entre sujetos que conocen la naturaleza de los semblantes y cuyo Ideal, el mismo para todos, no es otra cosa que una causa experimentada por cada uno a nivel de su propia soledad subjetiva, como una elección subjetiva propia, una elección alienante, incluso forzada, y que implica una pérdida. Cada uno está solo: solo con el Otro del significante, con el propio fantasma, con el propio goce éxtimo. La Escuela es una formación colectiva en la que la verdadera naturaleza de lo colectivo es sabida. No es una colectividad sin Ideal, sino una colectividad que sabe lo que es el Ideal y lo que es la soledad subjetiva. La Escuela es una suma de soledades y este es el sentido de nuestra fórmula "uno por uno". Esta suma de soledades presupone el más uno. ¿Qué Uno es? Este es en primer lugar la "causa freudiana". Que Lacan ha interpretado, decantado, formalizado, partiendo del deseo de Freud, para erradicarlo del fantasma paterno hasta obtener la forma del deseo del analista. Este deseo no es un deseo puro, es el deseo de separar al sujeto de los significantes amo que lo colectivizan, de aislar su diferencia absoluta, de subrayar la soledad subjetiva e incluso el objeto plus de goce que se sostiene sobre ese vacío y al mismo tiempo lo colma. Este es el deseo de Lacan y de él deriva la Escuela.
Este deseo es una orientación y una Escuela no está obligada a tenerlo, puede contentarse con tener una burocracia y agrupar a cierto número de amos autónomos, cada uno en su rincón que se dejan mutuamente en paz y se encuentran de vez en cuando para hacer conferencias, presentar libros, repartirse el pastel. Es un modelo posible, es la democracia de los amos, cada uno independiente, habiendo encontrado cada uno su excepcionalidad y que podrían abstenerse de la noción de orientación y, por tanto, de la transferencia de trabajo.
Un deseo así, un deseo de y por la Escuela sujeto, sostenida en este nudo, sólo nace de un análisis orientado por lo real pues, en definitiva, la dificultad que encuentra el trabajo de la Escuela es el mismo que la resistencia al trabajo analítico, el horror al saber sobre el propio goce. Sin este deseo, la Escuela se duerme, deja de existir, se reduce a su estructura burocrática. Pero ¿acaso no es esta su pendiente natural, la de una institución cuya causa convoca su propio desconocimiento?
Tercer apunte
La orientación no es sólo ni fundamentalmente la referencia común a unos textos, es la transferencia fundada en una crítica recíproca, en una conversación permanente. La fuerza y el éxito de una Escuela, su pase, el pase de la Escuela sujeto, como señaló Miller en Punto de capitón, radica en una potente transferencia de trabajo y en el compromiso de sus miembros. ¿Cómo se articulan entonces estos tres términos, “orientación”, “Transferencia de trabajo” y “compromiso” de sus miembros? ¿cómo se concreta en el día a día de la Escuela, de sus actividades, de sus iniciativas, de su acto? Aún más, ¿cómo se concreta después de Campo Freudiano Año Cero, una vez que las Escuelas fueron convocadas a intervenir en el campo de la política?
Cuarto apunte
Podemos tomar lo múltiple y lo Uno desde otra perspectiva, la perspectiva de su topología y de su dialéctica entre lo Uno y lo múltiple. Me refiero a la multiplicidad de Comunidades, Sedes, respecto del Uno de la ELP. Esta perspectiva supone la articulación a veces compleja de las particularidades de cada Comunidad en su interior, cada comunidad como Una y múltiple, y por otro lado del conjunto de las mismas con la ELP tomada como Una.
Tal y como señaló C. Alberti en su intervención sobre lo Uno y lo múltiple: “El aggiornamento impulsado por la AMP ha puesto en el centro de la reflexión institucional de las Escuelas la dialéctica entre lo Uno y lo múltiple. Se presenta de forma diferente según la experiencia y la historia de cada Escuela: ¿cómo concebir la relación al Uno de la orientación lacaniana cuando no hay centro geográfico hacia el cual converger?, ¿cómo tratar las tentaciones localistas del tipo “ellos y nosotros”? ¿cómo situar la implicación de los no miembros en la Escuela, la de los más jóvenes en particular?
La experiencia de la NEL muestra que esto hace aún más necesario que el UNO de la Escuela se materialice, a partir del poder del llamado de la Escuela, en diferentes lugares. Como J.-A. Miller lo ha esclarecido, la Escuela podrá así encarnarse en momentos diferentes, a veces en una ciudad, otras veces en otra”2.
La ELP carece de centro geográfico y cada comunidad muestra un modo particular de dialéctica y también en ocasiones de resistencia a lo Uno. Resistencia a la orientación, a la transferencia de trabajo, al compromiso y en definitiva, al discurso analítico mismo. Hay una dimensión estructural y otra particular en cada lugar.
Cuando conversamos sobre cuestiones fundamentales en la ELP, como ocurrirá en la próxima conversación de Elucidación, convocamos el Uno de la Escuela articulando en acto la “orientación”, la “Transferencia de trabajo” y el “compromiso” de sus miembros alrededor de un real que tratamos de cernir. Es su dimensión democrática, horizontal.
La orientación de la ELP proviene además de las instancias de la Escuela y de la AMP. Es su dimensión jerárquica.
Cuando se trata de concretar esta orientación en el nivel local, encontramos en ocasiones dificultades particulares. Después del 2017 con Año cero podemos constatar dificultades nuevas para articular la comunidad de trabajo alrededor de la interpretación de la época.
Es aquí donde vemos la operatividad de la Escuela Una, tal y como señalaba C. Alberti “la Escuela podrá así encarnarse en momentos diferentes, a veces en una ciudad, otras veces en otra”, y yo añadiría, a veces en la Escuela Una-múltiple.
Pondré un ejemplo, el recientemente editado volumen 19 de La Colección de la ELP sobre Delicadas Transiciones, que recoge el trabajo de la ELP alrededor de esta cuestión superando las dificultades surgidas en el nivel de alguna comunidad. Un trabajo construido a partir de varios ejes distintos: Las Conferencias Internacionales, El Taller Trans, las Jornadas de la FCPOL, el Observatorio Trans, ELPTV.
Me parece importante no perder de vista esta perspectiva que muestra la presencia del Uno de la Escuela en cada comunidad, a poco que queramos hacerla existir, como un modo de tratamiento de nuestras dificultades.
Veinticinco años después, seguimos confrontados a las paradojas y al desafío que supone una Escuela así, la escuela sujeto, “el organismo en el cual debe cumplirse un trabajo que en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de su verdad, que vuelva a llevar la praxis original que él instituyó con el nombre de psicoanálisis al deber que le corresponde en nuestro mundo y que, mediante una crítica asidua, denuncie en él las desviaciones y las concesiones que amortizan su progreso al degradar su empleo”3.
*Intervención en la Noche del Directorio ampliado: “La Escuela como comunidad de trabajo: lo Uno y lo múltiple hoy” el 9 de mayo de 2025 en Madrid.
Notas:
- Miller, Jacques- Alain. “Teoría de Torino acerca del sujeto de la Escuela”. El psicoanálisis nº1, ELP, Madrid, pp. 65-75. ↑
- Alberti, Christiane. “Lo Uno y lo múltiple «versus» diversidad”. Mondó, nº5, 2024. ↑
- Lacan, Jacques. “Acto de fundación”, Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p.247. ↑

Director de la Comunidad de Madrid de la ELP. Miembro de la ELP y la AMP.
