Artículo publicado como “Editorial” en la Revista Carretel nº15, cuya directora es Begoña Isasi.

 

Con este nuevo número comienza una nueva etapa para Carretel, la Revista de la Diagonal Hispanohablante y la Diagonal Americana de la NRC. Sin embargo, continuaremos por el camino marcado por la que ha sido la fundadora de Cereda y directora de la revista: Judith Miller.

Para Judith era fundamental que los participantes de los grupos de Cereda estuviesen concernidos con los avatares de la época: la coyuntura actual del discurso del amo ataca al discurso analítico sobre la forma en cómo debe tratarse al niño. El discurso del amo descuida que el ser humano es un ser viviente que habla y los efectos que se derivan de ello, reduciendo al ser hablante a un productor-consumidor marcado por la norma, robotizado.

“La tarea del psicoanálisis, decía Judith Miller, es no dimitir ante los envites actuales de la civilización, lo que implica no sólo proseguir su práctica individual, sino también hacer circular, en una lengua audible por el público, cómo opera el psicoanálisis”1.

Se trata entonces, de restituir el lugar del saber del niño, de lo que los niños saben (como dice Jacques-Alain Miller en su conferencia2), no lo que nosotros (los profesionales, psis…) sabemos, sino lo que aprendemos por la boca de los niños, escuchándolos.

Colegas de la Diagonal Americana y de la Diagonal Hispanohablante que han tenido una relación de trabajo con Judith Miller dan cuenta, en sus escritos y testimonios, de la huella que Judith les dejo, de la transmisión de un estilo propio de trabajo.

Con su trabajo en el Campo Freudiano, Judith Miller dio al psicoanálisis la oportunidad de un porvenir.

La lógica de Carretel pivota alrededor de la orientación que J.-A. Miller aporta en cada Jornada del Instituto del Niño. Es a partir de esta orientación, y en base a su texto, como la revista construye su sumario, recogiendo los productos de los trabajos clínicos y de investigación, realizados durante dos años por los participantes de los diferentes grupos de Cereda de la D.A., de la DHH. y del Instituto del Niño.

El tema propuesto en esta ocasión ha sido: “Niños violentos”, un tema que compete a todos, trabajemos con niños y adolescentes o no, es una cuestión de época.

La violencia en niños y adolescentes se presenta hoy como un síntoma en lo social, y es notorio que ha sufrido, a nivel global, un gran incremento como modo inédito del lazo en esta época en la que el Otro no existe.

Vivimos en una época en la que el auge de las tecnologías, la ciencia y la sociedad de consumo todo ello unido al declive del Nombre del Padre y a la caída de lo simbólico, hacen que tanto el niño como el adolescente se encuentren más solos que nunca, sin referentes, desorientados. Vemos en la clínica muchos niños y adolescentes con muchos actings o pasajes al acto, con excesos o faltas, es decir, con la pulsión en acto, sin lo simbólico, sin síntomas; es el goce el que comanda.

La violencia no es un concepto psicoanalítico, si no social. De lo que se habla en psicoanálisis es de la agresividad. Sin embargo J.-A. Miller utiliza el término violencia a propósito, para desmarcarse precisamente de la agresividad, para dar un paso más; pero el título de su conferencia no es la violencia en la infancia, sino “Niños violentos”, tocando de esta manera al sujeto que utiliza la violencia. Podríamos hablar entonces de violencias en plural, una por una.

La violencia del niño atañe a la clínica lacaniana del goce, es decir que para leer los fenómenos de la violencia hay que dirigirse a la relación del sujeto con el goce.

 

Notas:

  1. Miller, Judith. “Editorial” en Carretel 11, Bilbao 2012.
  2. Miller, Jacques-Alain. “El niño y el saber”, Carretel 11, Bilbao 2012.

 

 

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