Reseña del ciclo de conferencias Amor, amor. Repetición invención

Hablar del amor es convocar el malentendido. El psicoanálisis toma esta dificultad como punto de partida: si el amor es inagotable como objeto de discurso, es porque opera en los bordes del lenguaje, allí donde la palabra hace existir lo que nombra. Barthes lo formuló al describir él te amo como una holofrase performativa: sin matices, sin grados, sin otro referente que su propio procedimiento. El primer encuentro del ciclo, celebrado en el Instituto Francés el 16 de febrero del 2026, que contó con la participación de la escritora catalana Marta Marín-Dòmine y el psicoanalista miembro de la AMP y ELP Iván Ruiz, fue una oportunidad para explorar dicha tensión.

La palabra, el amor y la experiencia analítica

Marta Marín-Dòmine trajo a colación a Christine de Pizán quién representa un caso singularmente iluminador. Su obra pone de manifiesto una capacidad poco común: la de formalizar en la escritura algo de la experiencia que difícilmente habría podido articularse en el espacio ordinario de una mujer del siglo XV. Esa distancia entre lo que se escribe y lo que se puede decir en lo cotidiano es lo que hace confluir su proyecto con aquello que la experiencia analítica propone: un acercamiento a una cierta libertad de la palabra. La escritura de Pizán permite ver, así, que esa libertad no es solo una condición política externa, sino una condición de posibilidad de la subjetividad misma.

Marín-Dómine menciona que la respuesta a la exclusión es construir una ciudad que solo existe a través de la palabra: un espacio simbólico donde las mujeres que lean puedan sentirse acogidas, orientadas por algo que hoy llamaríamos un modelo de conducta posible. La ciudad de las damas1 inaugura en Europa —con ramificaciones en Cataluña— lo que se conoció como la querelle des dames: un debate sostenido sobre el reconocimiento intelectual de las mujeres. Significativamente, Pizán no apela solo a la retórica o al testimonio, sino que recurre a la dialéctica del discurso jurídico para sostener sus tesis. Desde el principio, la liberación de la palabra femenina lleva consigo la exigencia de ser creída, lo que introduce una dimensión epistémica que va más allá del simple reconocimiento afectivo.

Esto conduce a una pregunta aparentemente sencilla, pero de notable alcance: ¿cómo se puede definir el amor? Se pregunta Marta M.-D. Si se traza un recorrido por las obras de escritoras de los siglos XIV al XXI, algo emerge con cierta consistencia: una decepción estructural. ¿Cómo es posible que los mismos hombres que desean, que convierten a las mujeres en objeto de culto y simultáneamente en lugar del vicio y la perdición, sean capaces de sostener exclusiones tan radicales, a veces cruentas? Estas voces apuntan a un fallo en una de las ideas que más se tiende a asumir: que el amor opera como un límite al goce, a la crueldad. Lo que la escritura de estas mujeres parece indicar, en cambio, es que ese límite no siempre funciona. El amor falla, menciona la autora.

Este punto merece desarrollo, tanto más cuanto que la concepción del amor que aún hoy tendemos a reproducir, está profundamente marcada por la sensibilidad del siglo XIX. Situarnos críticamente frente a esa herencia, atendiendo a las voces que desde los márgenes han señalado su inestabilidad, es una tarea que permanece abierta.

Cuando el análisis es un acto de amor

Para el psicoanálisis, el amor no es un fenómeno secundario: es su operador fundamental. La demanda del analizante es, en su fondo, una demanda de amor. De ahí que Freud llamara al vínculo de la cura amor de transferencia: el analizante ubica en el psicoanalista un complemento de su ser, y esa operación no es una ilusión que corregir sino la condición que hace avanzar el análisis. Lo que distingue a este amor es su dispositivo: la palabra toma todo su valor al desplazar el cuerpo a una dimensión que no es la del cuerpo a cuerpo. Una libertad de la palabra que, como se subrayó en el debate, solo es posible donde existe democracia, menciona Iván Ruiz.

La herida estructural del amor

Freud rompió con la concepción clásica del amor como camino hacia la unidad distinguiendo el amor narcisista, dirigido a lo mismo, del amor al otro como tal. En ese segundo tipo, la dimensión del otro se presenta siempre bajo dos caras de la pérdida: el desamparo —perder el amor del otro— y la dependencia —perderse uno mismo en el otro—. No hay amor que no mantenga en su horizonte la posibilidad de su pérdida; la vulnerabilidad no es un accidente del amor sino su condición estructural. La crítica lacaniana al precepto de amar al prójimo como a uno mismo apunta al extremo narcisista de esta lógica: el amor que se vuelve sobre lo mismo puede llevar a lo peor, añade Iván R.

Más allá de la repetición: inventar el amor

Con Lacan, el amor deja de ser universal. El psicoanálisis revela que el amor necesita siempre un suplemento irreductiblemente singular: este es el nudo del título del ciclo. El amor es repetición —necesita decirse una y otra vez— pero también invención. Mientras el amor freudiano repite en la elección del partenaire el objeto encontrado antes de la barrera del incesto, el amor lacaniano implica elaborar un saber sobre aquello que se goza en el otro. El nombre de ese goce no es universal: es una invención de uno por uno. El resultado es un amor no-todo; no el amor absoluto que aspira a la fusión, sino el que hace lugar a lo que no puede asimilarse, enuncia Iván R.

Lo extraño del amor

El psicoanalista nos recuerda una de las proposiciones más provocadoras de Lacan: el amor implica siempre lo hetero, independientemente del sexo de quienes aman. Lo hétero es “lo que ama a las mujeres, cualquiera que sea su propio sexo”2. Lo hetero no designa una orientación del deseo, sino una estructura lógica: lo que ama en uno es lo otro, lo irreductiblemente ajeno. El amor no puede pensarse como unidad; necesita apoyarse en el dos. De ahí que el término homosexualidad resulte inadecuado para describir el amor entre personas del mismo sexo: lo que surge ahí es también la imposibilidad de entenderlo como amor a lo igual. La repetición en el amor hace patente un inaccesible que solo es abordable inventando algo para lo hetero.

El amor que vive en las palabras

Lacan definió la carta de amor como aquello que hace existir un alma: lo que permite al ser que habla soportar lo intolerable de su existencia. La relación de 39 años entre Benjamin Britten y Peter Pears, menciona Iván, sostenida en gran medida a través de la correspondencia, ofrece un caso ejemplar. Una de las últimas cartas de Pears condensa con sencillez lo que la teoría articula con dificultad: fuiste tú quien me lo dio todo desde el principio. Aquí estoy como tu portavoz y vivo en tu música. Vivir en la música del otro: una formulación que roza la invención de un nombre propio para el goce. La obra de Christine de Pizán añade otra dimensión: construir en La ciudad de las damas un espacio simbólico donde las mujeres excluidas del discurso puedan reconocerse a través de la palabra es también un acto de amor en sentido lacaniano, hacer existir aquello que no tiene lugar en el orden establecido.

Inventar siempre, una vez más

El amor no produce fusión; opera singularmente, en cada uno, como experiencia subjetiva en el cuerpo propio. La fórmula del ciclo —1 × 1 en lugar de 1 + 1— lo expresa con precisión. El estrago materno, señalado como caso límite, ilustra la tesis lacaniana: si el amor debe contener el goce, estamos abocados a lo peor, insiste Iván Ruiz. Solo introduciendo el deseo como instancia mediadora puede el amor hacer descender el goce a una forma soportable. El amor no es la solución al malestar; es el nombre de un trabajo permanente de invención. Y mientras haya un sujeto dispuesto a inventar un nombre propio para lo que goza en el otro, el amor tendrá algo que decir.

Adjuntamos la lista de referencias que Iván Ruiz abordo en su trabajo:

  • Barthes, Roland. Fragmentos de un discurso amoroso. Siglo XXI, México, 2025.
  • Freiría, Pepa. "Un nuevo amor, aquel que conlleva el saber de la no relación sexual". Blog de la ELP, 2012.
  • Lacan, Jacques. "El atolondradicho". Otros escritos. Paidós, Buenos, 2012.
  • Miller, Jacques-Alain. “El amor: entre repetición e invención”. Conferencias porteñas 1. Paidós, Buenos Aires, 2010.
  • Platón. "Parménides". Diálogos V. Gredos, Barcelona, 2021.
  • Rimbaud, Arthur, "A una razón". Las iluminaciones. Monte Ávila Editores, Caracas, 1976.
  • Stroeher, Vicki P. et atri. My Beloved Man: The Letters of Benjamin Britten and Peter Pears. The Boydell Press, Woodbridge, 2016.
  • Yamada, Taichi. All of us strangers. HarperCollins, London, 2024.
  • Zürn, Unica. Primavera sombría. Siruela, Madrid, 2005.

 

Notas:

  1. De Pizán, Christine. La ciudad de las damas. Siruela, Madrid, 2026.
  2. Lacan, Jacques. “El Atolondradicho”, Otros Escritos. Paidós, Buenos Aires, p. 491.