Preparación del XV Congreso de la AMP 2026 No hay relación sexual - Valencia.

El pasado 5 de febrero nos reunimos en el Espacio Central de la sede de la C. Valenciana de la ELP para iniciar el trabajo preparatorio hacia el XV Congreso de la AMP 2026 No hay relación sexual. En esta ocasión la mesa fue coordinada por la directora de nuestra Comunidad de trabajo, Concha Lechón y las invitadas fueron Dolores Amden miembro de la EOL y de la AMP y Carmen Carceller AME, miembro de la ELP y de la AMP.

Unos días antes pudimos disfrutar de la Soirée Spéciale de la AMP desde París, en la que se trazaron las rutas hacia el XV Congreso que nos ponen al trabajo. Concha Lechón, psicoanalista miembro de la ELP y de la AMP, presentó el espacio e indicó que se trata de un intento por esclarecer la última enseñanza de J. Lacan. Supuso un acontecimiento de Escuela en el que se encarnó la Escuela Una en la sede de la comunidad. Los trabajos de las invitadas fueron concisos y poblados de referencias muy interesantes que tomaré a la letra, puesto que son orientadores para investigar sobre el tema del Congreso.

La primera referencia la dio Concha L. en la presentación, se trata del texto El atolondradicho refiriéndose al decir de S. Freud: “Este decir no es libre, sino que se produce por relevar a otros que provienen de otros discursos. Por cerrarse en el análisis … su ronda sitúa los lugares con que se sitia este decir.

Lo sitian como real, es decir, a partir de lo imposible, el cual se anuncia: no hay relación sexual1.

Antes de pasar la palabra a la mesa, recordó que hay más de 20 cárteles multi lingüísticos para la preparación de Scilicet 2026 y ambas invitadas forman parte de dos de ellos, por lo que sus exposiciones están en línea con la investigación que están realizando.

Dolores Amden partiendo del aforismo lacaniano no hay relación sexual puso a trabajar el trauma y la opacidad sexual. Un aforismo es un saber ultra condensado y enigmático que invita al desciframiento. Y efectivamente, como señaló la invitada, no hay relación sexual es un aforismo base… tal vez el más esencial.

La relación sexual no existe no habla de algo abstracto, sino todo lo contrario … se refiere a las cuestiones más esenciales que el psicoanálisis ha descubierto sobre el sujeto del inconsciente y su relación con el goce. Nos atrae hacia el misterio inmemorial de la sexualidad, la imposible identidad, lo indefinido de una esencia femenina o masculina, la desnaturalización de toda acomodación del sexo biológico a un saber establecido”2.

Respecto del estatus del trauma indicó que hay que pensarlo de manera sincrónica. Tratar al trauma como un trouma implica no combinar al trauma con la diacronía, tal y como nos indica J.-A. Miller en su curso de 1988: “Cuando al final de su enseñanza él llega a formular que no hay relación sexual, nos brinda la fórmula sincrónica del trauma. Tal es la versión última del trauma sexual en J. Lacan: No hay relación sexual3. De lo que podemos estar seguros es de que hay trauma, aunque no podamos fecharlo. Es un hay sobre la base de un no hay. Como no hay relación sexual, Miller indica que lo que hay son pequeñas invenciones.

La investigación en el cártel se inició con el aforismo del Seminario XXIII “Solo hay responsabilidad sexual, como todo el mundo percibe”4. A partir de aquí una primera lectura: todo el mundo es loco y todo el mundo percibe que solo hay responsabilidad sexual. Y el inicio de un recorrido “a partir de la opacidad sexual”5 tal y como indica J. Lacan unas líneas antes invitándonos a tomar la cuestión desde el comienzo, al referirse al acto sexual y a la equívoca polaridad de lo activo-pasivo.

Esta es la indicación que nos da J. Lacan, no se trata de lo profundo o de lo oscuro, sino de lo opaco que está en la superficie. No hay relación cuando de lo sexual se trata, en su lugar lo que hay es opacidad y también engañoso sentido. J.-A. Miller dice en Sutilezas analíticas que “esta opacidad está siempre en la palabra analizante, la constituye como tal, hasta tal punto que, si no aparece como fenómeno podemos decir que no se está en análisis”6.

También podemos entender la opacidad como una figura a la que J. Lacan recurre para distinguir goces. Por un lado, el goce opaco al sentido que refiere a lo real, por otro, el “goce transparente al sentido”7 que Lacan nombró objeto a.

Para terminar su intervención Dolores A. señaló que en el final de análisis esa opacidad, sin llegar a ser esclarecida, puede volverse más operativa.

Para Carmen Carceller, la investigación en el cártel comenzó con el siguiente aforismo: “A este principio me condujo la relación sexual, es decir, la histeria, en la medida en que ella es la última realidad perceptible, la última, l´hysteron, acerca de la relación sexual. Freud lo percibió muy bien. Allí aprendió su abecé”8.

De nuevo el goce como opacidad irreducible. ¿Quién representa esta opacidad? La histeria encarnando en sus síntomas la pregunta por el sexo. Lacan en su enseñanza y en sus escritos alude en muchas ocasiones a la histeria, al caso Dora.

En el Seminario XVI dice así: “El goce es aquí un absoluto, es lo real, y, tal como lo definí, es lo que vuelve siempre al mismo lugar … la histérica lo pone en orden lógicamente. Ella es en efecto quien lo plantea como un absoluto. Y así revela la estructura lógica de la función del goce. Porque si ella lo plantea de este modo, razón por la cual es una verdadera teórica, es a costa suya. Justamente, la histérica es rechazada por plantear el goce como un absoluto. Por no poder responder más que desde el ángulo de un deseo insatisfecho”9. Aquí nos encontramos con la sintomatología clásica de la insatisfacción.

En el Seminario XVI10 escribe el discurso histérico como antesala del discurso analítico. Un sujeto dividido se dirige a un amo para mostrar que el saber ocupa el lugar del goce.

Es en el Seminario XXIII donde J. Lacan propone y avanza en su nudo Borromeo y en esta misma clase apunta que se trata de empalmes y suturas11. La histérica goza con el sentido que despliega en sus historias siempre edípicas organizadas alrededor del armazón, de la armadura del amor al padre, que sostiene y denuncia a la vez.

Por ello en el dispositivo analítico, se produce un empalme entre simbólico e imaginario, pero es de esperar un nuevo empalme: “Es decir que por algún lado enseñamos al analizante a hacer un empalme entre su sinthome y lo real parásito del goce… es lo mismo que lo que escribiría j´ouïs-sens. Es lo mismo que oír un sentido”12.

Para terminar Carmen C. nos trae la referencia del texto Consideraciones sobre la histeria13 de 1977 para preguntarnos con J. Lacan si en el campo social, los síntomas histéricos no habrán sido reemplazados por la chifladura psicoanalítica.

En la conversación se abrieron cuestiones entorno al aforismo que titula el XV Congreso de la AMP, a la opacidad y a la histeria hoy.

Es interesante como propuesta de trabajo pensar el no hay en relación al hay, es decir, localizar en todos los hay, los no hay que hay detrás.

Existe una relación entre no hay relación sexual y el Otro no existe. El aforismo lacaniano se puede dividir en tres etapas: no hay, no hay relación y no hay relación sexual. Es un aforismo muy completo porque nos hace pasar por estas tres dimensiones.

Respecto de la opacidad surge la pregunta ¿encontrar la claridad sería lo Real? Dolores A. comenta que en su investigación encontró referencias a lo transparente. Lo opaco no deja pasar la luz, pero puede ser claro. Cuando uno asume esa opacidad, es una opacidad más clara. J.-A. Miller ubica en relación a lo opaco, lo transparente y ahí ubica el goce del objeto a.

Christiane Alberti en la Soirée Spéciale de la AMP tomó unas palabras de J.-A. Miller acerca de la opacidad señalando que se presenta, más bien, como una mancha en el campo visual. Lo sexual opaca el campo visual, cara aquí del no hay.

Se trata de no mirar demasiado de cerca para que el misterio de lo sexual permanezca. El fin de la opacidad no es ser desentrañada del todo y en el final de análisis se trata de quedar advertidos de esa opacidad y en todo caso volverla operativa. Carolina Koretzky en La ternura del parlêtre (inédito) despliega la referencia a la opacidad y la responsabilidad sexual, el momento donde todo cae y algo de su posición cede a su opacidad.

Respecto de la histeria se señala que se hace portavoz en cada denuncia de la falta, se relaciona con el no hay, es la que denuncia en cada época la lógica del no hay. ¿Qué reemplaza hoy a las histéricas de antaño? Los testimonios de las AE, ahí se puede escuchar la mutación de la subjetividad del pasaje de la histeria al Discurso Analítico.

En la conferencia Consideraciones sobre la histeria J. Lacan dice:” La cuestión es saber si el afecto se ventila, o no, con palabras. Algo sopla en esas palabras que vuelve inofensivo el afecto, es decir, que no engendra síntoma. El afecto ya no engendra síntoma una vez que la histérica ha empezado a contar aquello con lo que se asustaba”14. Hay algo del afecto que se vuelve inofensivo con la palabra, esta es una indicación clínica para que el discurso analítico se vuelva histérico.

Para terminar, unas últimas palabras de esa misma conferencia: la neutralidad del analista consiste en esa especie de aspiración, no hacia lo real sino por lo real.

 

Notas:

  1. Lacan, J. “El atolondradicho”, Otros Escritos. Paidós, Buenos Aires, 2016, p. 478.
  2. Dessal, G. “La función del aforismo en la enseñanza de Jacques Lacan”, Revista Freudiana, n° 95/96, 2022.
  3. Miller, J.-A. Causa y consentimiento. Paidós, Buenos Aires, 2019, p. 138.
  4. Lacan, J. El seminario, libro 23, El sinthome. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 62.
  5. Ibid., p. 62.
  6. Miller, J.-A. Sutilezas analíticas. Paidós, Buenos Aires, 2011, p. 165.
  7. Miller, J.-A. “Introducción del ser y la existencia”, El Uno solo, 09/03/2011, Revista Freudiana, n° 76. Barcelona, 2016, p. 21.
  8. Lacan, J. El seminario, libro 23, El sinthome. Paidós, Buenos Aires, 2008, p. 65.
  9. Lacan, J. El seminario, libro 16, De Otro al otro. Paidós, Buenos Aires, 2016, p. 195.
  10. Lacan, J. El seminario, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 2017.
  11. Lacan, J. El seminario, libro 23, El sinthome. Paidós, Buenos Aires, 2008, pp. 70-71
  12. Ibid., p. 70.
  13. Lacan, J. Consideraciones sobre la histeria.  
  14. Ibid.