Tratando de encontrar las herramientas necesarias para entrar a explorar lo que llamamos “última enseñanza” de Jacques Lacan, con el objetivo de responder al encargo que la organización del “XII Congreso de la AMP” me había hecho para dar cuenta de qué forma el sueño participa del inconsciente transferencial y del inconsciente real, ¿cuál ha sido mi sorpresa al encontrar entre las líneas del curso de Jacques-Alain Miller El ultimísimo Lacan, la palabra “confinado”.

Está tratando, J.-A. Miller, la oposición entre el ser y el mundo, y dice allí que la relación del sujeto con el ser no es la misma que la relación del sujeto con el mundo, cuando añade: “Lacan quiere decir que con Freud no se está confinado en la construcción del mundo, sino que se trata de volver a encontrar la apertura nativa al ser, apertura que está en la frontera, que es un límite en relación con el mundo”1.

Antes de llegar a descubrir esta palabra ya me había sorprendido la forma cómo JAM toma algunas palabras y las hace resaltar: disancia, fallar, amistad, urgencia, que recorta de un pequeño texto de Lacan “El prefacio a la edición inglesa del Seminario 11” cuyo emblema, se me ocurre que podría decirlo así, es el esp de un laps, palabras cortadas en el trazado de su escritura.

El esp de un laps sería algo así como lo que está escrito en la puerta de entrada a esta última enseñanza, una entrada que nos incita a avanzar con la pregunta y la sorpresa ¿qué querrá decir? y cuya falta de sentido no nos detiene. Si bien es muy de agradecer la indicación que nos propone Jacques-Alain Miller “no hay que considerar los términos primer Lacan y último Lacan como si una teoría superara a la otra”2.

El mundo de Internet ha introducido en el campo del lenguaje la palabra conexión para nombrar las relaciones entre unos y otros. La palabra adicción para generalizar una relación con los objetos. La palabra nube para nombrar un lugar deslocalizado.

Ahora bien, ¿es un azar que encontremos la palabra más nombrada en el mundo actual, confinado, en nuestra exploración de la última enseñanza de Jacques Lacan? ¿O tenemos que pensarlo como un efecto de la orientación hacia lo real que esta última enseñanza nos propone?

Una pregunta que me ha surgido es si lo real tiene un alma o algo parecido, porque no deja de resultarme interesante que este virus, que infecta nuestros pulmones, produzca también actos como salir a los balcones a cantar, a decir poemas, a aplaudir, es decir, nos hace salir para darnos a ver o para hacernos escuchar. Los objetos que Jacques Lacan añade a la serie freudiana: la mirada y la voz no están siendo confinados.

El deseo de escribir algo sobre este real de todos, irrumpe en el real de cada uno de nosotros como psicoanalistas, por eso cada día vemos aparecer contribuciones que tratan de cernir lo que, de este real, orienta.

También encontramos efectos interesantes en los hombres y mujeres que tratamos. Así una mujer puede arreglarse para salir a aplaudir cada noche y eso la mantiene animada y una madre con sus dos hijos, ha descubierto que este acto de salir a aplaudir tiene para ellos la dimensión de una satisfacción sorprendente.

Diría que el deseo no va en contra de lo real sino que se deja orientar por él. Así he rescatado esta bella cita de Jacques Lacan del Seminario 7, La ética del psicoanálisis “el arroyuelo donde se sitúa el deseo no es solamente la modulación de la cadena significante, sino lo que corre por debajo de ella, que es hablando estrictamente lo que somos y lo que no somos, nuestro ser y nuestro-no ser…”3.

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires 2014, p. 46. Versión pdf.
  2. Ibid., p. 43.
  3. Lacan, Jacques. El Seminario libro 7, La ética del Psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1990, p. 382.

 

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