El pasado día 21 de mayo la Federación de Asociaciones Argentinas en España y Europa (FEDEAR), con la colaboración de la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona, celebró en el Centre Cívic Pati Llimona una mesa temática titulada: «Oscar Masotta: sus efectos en el Psicoanálisis, en Argentina y España».

Estuvo moderada por Alfredo Aloisio de la Asociación Centro Buenos Aires y contó con las intervenciones de Laura Frucella (Psicoanalista y Escritora), Oscar Strada (Psicoanalista. Presidente de FEDEAR) y Vicente Palomera (Psicoanalista. Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona).

Alfredo Aloisio presentó el acto situándolo en el marco de actividades organizadas por la FEDEAR en conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Señaló la importancia de la figura de Oscar Masotta en la cultura y en la difusión del psicoanálisis, destacando que fue alguien que produjo efectos duraderos en Argentina y en España.

Laura Frucella comenzó su intervención explicando que cuando murió Oscar Masotta ella tenía 10 años. El encuentro con su obra se produjo en los años ‘80, mientras estudiaba en la universidad. Recordó cómo allí leían a Masotta incluso antes que a Freud, y que el estilo audaz y la docta ignorancia que lo caracterizaba pasaron a constituir un rasgo que los impregnó y que los acompaña desde el inicio de su formación. Añadió que en la actualidad la obra de Masotta halla de manera póstuma su lugar, como la carta robada, ya que sigue retornando en los homenajes y en la reedición de sus textos que lo ponen al alcance de una nueva generación de lectores.

Pasó luego a centrarse en la relación de Oscar Masotta con la universidad. Señaló que éste que tenía múltiples intereses previos al psicoanálisis y que asistió a la Facultad de Filosofía y Letras, sin llegar a graduarse. La universidad le resultaba endeble. Tenía un modo propio de estar en la cultura. A pesar de ello, la universidad le dio un lugar como investigador. En 1966 el golpe de estado de Onganía desmanteló la institución universitaria, y Masotta se alejó de los claustros, volcando su trabajo en los grupos de estudio como alternativa a las enseñanzas oficiales. Explicó que en 1974, cuando Masotta fundó la Escuela Freudiana de Buenos Aires no se podía acceder al psicoanálisis en el ámbito universitario.

Evocó cómo el psicoanálisis de Lacan entró en España por obra de Oscar Masotta, para señalar finalmente que aquí, en la actualidad, no florecen los grupos de estudio. Tal vez, dijo, por que existe el cartel y las enseñanzas que dan las escuelas. Tampoco hay psicoanálisis en la universidad. Concluyó su intervención expresando su deseo de que sea posible un lazo entre ambos.

Oscar Strada situó su ponencia dentro de la serie de actos de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, presentando a Oscar Masotta como un exponente del aporte de los argentinos a la cultura española. Explicó cómo éste ha sido un camino de ida y vuelta, ya que fueron algunos psiquiatras republicanos, exiliados en Argentina, quienes difundieron el psicoanálisis en ese país.

Recordó que a finales de los 50 se crearon las carreras de psicología en Argentina y cómo la APA ocupaba todos los lugares, tanto en la universidad como en la práctica analítica. En 1964, con el comienzo de los grupos operativos de Enrique Pichón Riviere (uno de los creadores de la APA), Masotta fue invitado a dar una conferencia sobre el inconsciente según Lacan. Pero señaló que Masotta no ganó amigos entre los analistas de la APA, entre otras cosas, porque realizó una dura crítica del uso que estos hacían de la contratransferencia. A partir de E. Pichón hubo movimientos de separación en la APA y algunos se acercaron a la cultura. En esos momentos Masotta ya era lacaniano.

Explicó que conoció a Oscar Masotta en 1972 durante las conferencias en Buenos Aires a las que Masotta invitó a Maud y Octave Mannoni. Recordó como, en ellas, Masotta no cesaba de polemizar en francés con los invitados. Destacó que siempre polemizaba muy bien, que era un autor que estaba jugado totalmente en la palabra.

Recordó que en 1974, Masotta fundó la Escuela Freudiana de Buenos Aires y que en 1976 tuvo que abandonar el país por la difícil situación personal en que se encontraba, debido a las condiciones políticas del momento. Después de pasar un tiempo en Londres, se estableció en Barcelona donde prosiguió su incansable labor. Fundó la Biblioteca Freudiana y viajó a diversas ciudades de España dictando conferencias acerca de la obra de Jacques Lacan y el psicoanálisis, y -como un rasgo característico de su enseñanza- creó en Galicia la Biblioteca Gallega de Estudios Freudianos, editó la revista “Textos” y publicó “Ensayos Lacanianos” y “Lecciones de Introducción al psicoanálisis”. En 1977 prologó para la Editorial Seix Barral el «Seminario 11» de Jacques Lacan en la edición establecida por Jacques-Alain Miller.

Finalizó su intervención afirmando que hubo un efecto Masotta en Argentina y en España. Este efecto se sustentaba en la habilidad de Masotta para poner a trabajar a sus alumnos. Consistió en una práctica que era una llamada al estudio y a la lectura. Creó un lazo social con el llamado al estudio de Lacan.

Vicente Palomera comenzó su intervención anunciando que hablaría del Oscar Masotta que conoció en los cuatro años de su vida en España. El encuentro se produjo en un curso de alemán en el Goethe Institut. Lo describió como un argentino asombroso que conectó a una generación de universitarios con un modo de enunciación inédito. Masotta estaba animado por una curiosidad intelectual. En cada cosa que hablaba, entregaba su libra de carne. Arrojaba una luz particular sobre las cosas, distinta de la gris erudición de los profesores de la universidad. Con él, muchos aprendieron que el saber puede cambiar la vida de las personas. Encarnó para ellos el Sujeto supuesto Saber. Él encarnaba al sujeto que se suponía que sabía aquello más particular de cada uno.

Llegó exiliado de la dictadura argentina y ocupó un lugar civilizador en la cultura de España. Sus primeros cursos están fechados en octubre de 1975, aún en vida del dictador Franco, iniciando una obra que arrojó una luz nueva y aportó a la cultura española una energía importante. Entregado a una actividad frenética en la enseñanza del psicoanálisis, transmitió este rasgo a muchos de sus discípulos.

A continuación leyó unas palabras de Jacques-Alain Miller, pronunciadas en Buenos Aires en 1988, en las que se recoge la importancia de la obra de Masotta: “Ese mundo que viniendo de París, habríamos descubierto en Caracas en 1980 no somos nosotros, de París, quienes lo hemos creado. Es la obra de un asombroso argentino, Oscar Masotta, gracias al que la enseñanza de Lacan conoció una difusión que se extendió a todo el mundo hispánico, durante los años sesenta, sin que Lacan interviniera en ello más que haciendo de Masotta un miembro de la Escuela Freudiana de París.”

Para finalizar, destacó que Masotta supo encarnar un modo de enunciación particular y estaba poseído por un deseo de transmisión incansable. Enseñaba a leer, a descubrir. Desde la docta ignorancia, esperaba lo nuevo, interrogaba al texto buscando la falta en él. En cuatro años consiguió histerizar el interés y el deseo por descubrir el inconsciente de una generación de jóvenes. Enseñaba lo que sabía, pero sobre todo, lo que enseñó es que el saber puede cambiar la vida. Concluyó afirmando que su figura, hasta ahora, irradia en todos nosotros.

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