La Escuela como comunidad de trabajo: lo Uno y lo múltiple hoy*
Comunidad de trabajo
Buenas noches, quisiera hacer mi intervención como aporte a esta noche de conversación, desde mi experiencia de Escuela. Mi experiencia de Escuela como miembro de la ELP y eso incluye también, desde hace unos meses, como directora de la Comunidad de Catalunya de la ELP.
El significante “trabajo” es fundamental para nuestra escuela, que es un tipo de colectividad muy particular. Sin trabajo, podemos decir, no se puede aspirar a realizar la experiencia de la escuela como “escuela sujeto”. Sin trabajo, una colectividad se rige simple y llanamente por los términos que Freud esclareció en la psicología de masas y que Lacan prefería pensar en términos de grupos.
¿Por qué el “trabajo” es un elemento imprescindible para nuestra escuela?
Pienso que ese es un buen punto de partida. El trabajo en una escuela lacaniana como lo es la nuestra, es vecino de la transferencia. Tenemos el término “trabajo de la transferencia” para dar cuenta de ese trabajo sujeto a la transferencia en un análisis, al trabajo del desciframiento del inconsciente, al trabajo que a veces lleva a la producción de un analista. Y decimos también que, en el fin de análisis, con la disolución de la transferencia al analista, esa transferencia se vuelca, se transmuta en “transferencia de trabajo” a la Escuela.
Con el psicoanálisis y sobre todo a partir de Lacan, aprendemos a abordar la realidad del tiempo y el espacio de un modo que no es lineal, sino topológico. Por eso, diría, la “transferencia de trabajo” no solo está al final, en la disolución que permite el fin de análisis, sino que ésta, la “transferencia de trabajo”, se pone en marcha antes. Es más, diría que, si la “transferencia de trabajo” a la escuela no conviviera, no anduviera a la par del “trabajo de la transferencia”, sería muy difícil llegar al final. Al menos a ese final que, a veces, conduce al pase. Entonces no se puede conseguir habitar un efecto de sujeto colectivo sin trabajar. Sin trabajo una colectividad no es sujeto, sino grupo de individuos sometidos al Ideal del yo.
Por tanto, solo el trabajo puede aspirar a garantizar habitar en la escuela sujeto, porque el trabajo, que toca directamente nuestra relación al saber, necesariamente divide. Nos divide y entonces nos subjetiva. Y subjetivar la escuela se hace a partir del trabajo. Para Lacan trabajar, de alguna manera, era hacerle la contra a nuestro “no querer saber nada”, a nuestra “pasión por la ignorancia”.
Ese trabajo entonces está sujeto a la dimensión del saber en psicoanálisis, que siempre tiene un agujero. Ese agujero nos vigila, nos acecha, nos azuza… es lo que nos mantiene en conexión perpetua con nuestra división y a la vez es lo que nos hace seguir trabajando. La buena noticia es que el tipo de saber que con el trabajo podemos llegar a producir, hasta cierto punto, es inédito. Sobre todo, para cada cual. Por decirlo así, el saber no se alcanza, se produce.
Entonces tanto la transferencia como el trabajo son cuestiones que no solo se dan en el psicoanálisis. Hay transferencia en otros ámbitos, en la política, por ejemplo. Y hay trabajo de muchos tipos. Pero en el psicoanálisis lacaniano ambas cuestiones toman un cariz particular. La transferencia va unida al análisis y a la escuela; el trabajo y la producción de saber, también. Y ambos, transferencia y trabajo, están entrelazados.
Si el saber fuera un saber universitario, un saber cerrado, un saber sin agujero, éste podría alcanzarse. Por eso la universidad otorga títulos. En el psicoanálisis, es distinto, porque la garantía es de una estofa muy distinta. Ese trabajo con el saber se produce sin garantía y, sin embargo, tenemos instrumentos muy diversos para hacerla existir. Diversos y complejos.
Lo Uno y lo múltiple hoy
Sigamos con la segunda parte de la propuesta de debate. Lo Uno es justamente lo que concierne a la Escuela. Decimos la Escuela Una porque ésta no tiene sede geográfica. La Escuela Una vive en el corazón de la experiencia de Escuela. Tenemos distintas expresiones de ella, estas sí, geográficas. Tenemos la SCF, la NEL, la NLS, la EOL… y la nuestra, la ELP. pero todas ellas son expresiones de la escuela Una, que es una Escuela sujeto.
Cuando hablamos de trabajar para la Escuela, cuando hablamos de transferencia de trabajo, hablamos de la Escuela Una. Cuando trabajamos para la Escuela, estrictamente hablando, el sujeto que hay en juego es ella, la Escuela, no nosotros. Claro que, para que el deseo opere necesita ser encarnado y allí los miembros cedemos nuestro trozo de carne para que el deseo sea encarnado. Ese deseo de Escuela, en cada miembro se encarna de forma sintomática, es decir, singular. Cada uno imprime con su deseo, su estilo al llevar a cabo ese trabajo de escuela. Diría, podemos discutirlo, que ese tipo de encarnación del deseo de Escuela, compete a la ex-sistencia.
Si el Uno se refiere al sujeto Escuela, lo múltiple está vinculado a esas encarnaciones singulares de cada miembro, encarnaciones de deseo. Por eso no pueden ser sino múltiples, porque el analista no existe, porque no hay saber sobre lo sexual, porque el saber tiene siempre un agujero.
Lo deseable es que esa multiplicidad aparezca soportada sinthomáticamente, es decir, la llevemos a término con el saber-hacer-ahí de nuestro síntoma. Si no, lo que sucede, es que estamos siempre copiando, replicando lo que hicieron otros, recitando cita tras cita, y es entonces que empezamos a deslizarnos hacia el grupo. Es decir, olvidamos nuestra soledad, la soledad que soporta el sínthoma. Pues el sínthoma se construye del hecho que no hay identificación posible que nos remita a la pertenencia a una comunidad que nos dé un ser. La falta en ser es el motor de nuestro hacer sinthomático.
No obstante, pese a todo, tenemos nuestra parroquia. Es decir, habitamos una experiencia colectiva. Si es colectiva, en alguna medida y por pequeña que la anhelemos, es porque estamos en relación a un ideal. También nosotros tenemos ideales en el psicoanálisis. El asunto no es tanto no tenerlos (eso nos haría infatuarnos y creernos por encima de la condición de parlêtre) como estar advertidos de ellos y hacer un uso sinthomático.
Encarnaciones
Ahora, para terminar, me gustaría hablar de mi experiencia en la CdC-ELP como directora. Desde que iniciamos, hace ahora 6 meses, cuando alguien se refiere a mi como la jefa yo contesto: “ser directora es ser una esclava convencida y además contenta”. Para mí es trabajo y trabajar para esta causa me da mucha liviandad.
En mi alocución entrante me referí a que el trabajo de Escuela era hacerla existir, requería cuerpos que se desplazaran a la sede, no solo cuando se les pedía presentar, sino también a escuchar, a debatir. Para eso dije que todas las noches contarían con un espacio para la conversación. Y también expuse algo simple, pero, no obstante, fundamental. Les dije: “nosotros somos colegas no somos amigos. Que algunos además seamos amigos son cosas colaterales, porque allí, la Escuela nos reúne en tanto somos colegas, es decir, en tanto estamos concernidos por la misma causa”.
Pertenecer a una comunidad con gente con la que no nos identificamos, con gente que incluso no nos cae bien, pero que los reconocemos tocados por la misma causa -esto es fundamental-, es un tesoro inmenso, pues tenemos asegurado un elemento que trabaja en contra de hacer consistir nuestro narcisismo, nuestro “no querer saber nada”. Ese privilegio hay que aprovecharlo.
La junta directiva está al servicio de sus miembros, promueve cada martes un encuentro, trabaja en comunicación con la ELP, somos una expresión de ésta, y tenemos en cuenta la particularidad de nuestra comunidad, con dos sedes, una de las cuales cambió de funcionamiento. Eso es lo múltiple.
Para concluir, quisiera incidir en que la forma de promover el trabajo es siempre sintomática. Es decir, aprovechando lo que a cada cual le gusta hacer, y tener ganas de venir a compartirlo, a debatir, a disentir. El superyó y la exigencia, que es decir el goce, son vagos, torturadores, no les gusta trabajar. Mi idea es que, cuando hay trabajo en marcha, la alegría es el afecto que, a pesar y junto a nuestras diferencias y discrepancias, se instala.
*Intervención en el Directorio ampliado: “La Escuela como comunidad de trabajo: lo Uno y lo múltiple hoy” el 9 de mayo de 2025 en Madrid.

Directora de la CdC de la ELP. Miembro de la ELP y de la AMP.
