Interpretar la Escuela: La Escuela intérprete
En Teoría de Torino acerca de la Escuela sujeto, Miller dice: “Saber en qué punto está la Escuela, individuar su posición; no depende de una práctica contemplativa, no consiste en observar hechos objetivos. En efecto, el saber del que hablo es comunicado a la comunidad de la Escuela en formación y, por tanto, contribuye de esta manera a la constitución misma de esta comunidad […] La comunicación de este saber, así como la producción de Actos de Escuela, tiene como efecto el modificar el sujeto en curso de realización. Esta propiedad permite calificarla como una interpretación. La vida de una Escuela está para ser interpretada. Es interpretable. Es interpretable analíticamente. He aquí la tesis que quiero sostener y que ha sido poco comprendida hasta el momento”1.
A partir de esta referencia, tomo hoy el encargo de decir algo acerca de esta interpretación, de este saber a transmitir. Lo haré desde mi experiencia personal, mi experiencia de Escuela; una experiencia que da cuenta de una modificación, tal como lo expresa Miller.
En tanto socio, yo veía la Escuela como un lugar de formación, un lugar donde aprender la episteme lacaniana que me permitiera sostener una práctica clínica que ya venía ejerciendo desde años atrás, incluso antes de encontrarme con el psicoanálisis. Era dentro de este deseo concreto que participaba de la transferencia de trabajo a nivel local mayoritariamente. Durante bastantes años, permanecí así, visitando la Escuela y participando activamente con la presencia-escucha y con trabajos, pero sin que hubiese, es lo que luego pude constatar, una subjetivación de la misma. Por un lado, la Escuela, por otro yo, ambos en un intercambio fructífero.
Por la vía de una transferencia de trabajo sostenida durante bastantes años, solicité mi admisión como miembro, que me fue concedida en segunda instancia; realmente no sabía muy bien que significaba ser miembro, ni en la primera demanda ni en la segunda. Pensaba que era lo mismo que ser socio, pero trabajar más y con más responsabilidad, más allá de los aspectos formales como el voto en las asambleas, etc… es decir una cuestión de orden más cuantitativo que cualitativo.
En aquel momento, eso es lo que pude transmitir a las entrevistadoras acerca del deseo que me animaba; me quedé con la impresión de que no lo puse fácil. En todo caso lo que quiero señalar, porque lo considero fundamental, es el acto de quienes me entrevistaron que, encarnando la Escuela, me interpretaron. Digamos que captaron algo que yo aún no veía, junto al consejo de la ELP y la AMP dijeron “si” a algo que yo aún no sabía lo que era. Y tuvo sus efectos.
En seguida se produjo otra interpretación por parte de la Escuela; en esta ocasión como efecto de las paradojas que existen dentro de la misma. Mi estreno como miembro fue acompañado de la función institucional de ocupar la Secretaría de la Sede de Málaga y, en tanto componente de la Junta Directiva de la Comunidad de Andalucía, de la tesorería. ¿Cómo la leí?: “te toca, ¿si eres miembro, por qué no?” Por eso consentí a esa elección forzada como también apunta Miller en Teoría de Torino.
A día de hoy ¿cómo pienso la Escuela?, ¿qué tipo de subjetivación he realizado?, ¿cómo la vivo? En definitiva ¿dónde se localiza la modificación?
Entiendo la Escuela como una banda de Moebius por la cual se deslizan numerosos sujetos que reciben interpretaciones (un ejemplo son las que he nombrado) pero que al mismo tiempo la interpretan, sin que se puedan separar unas de otras, entre otras cosas porque el sujeto es también Escuela.
Bajo este prisma, ¿estaría por un lado la Escuela-sujeto tal como la plantea Miller, pero también y como derivado de ella, el sujeto-Escuel (a), aquel sujeto que como dice Lacan en la Proposición2 hace la Escuela suya; ¿aquel sujeto que liga su experiencia al psicoanálisis (recorrido analítico, formación, transmisión) con la Escuela, con el no-todo necesario que la habita, en tanto la formación que dispensa, la clínica que promueve y su hacer político?
Es una interpretación, una pregunta, efecto a su vez de haber sido interpretado por la Escuela.
Transitar el movimiento que va de una posición de intercambio con ella, una posición vehiculizada por un goce basado en servirme de ella con un saldo positivo (me daba más que yo a ella), a encarnarla y habitarla bajo el deseo de sostener la causa analítica, su transmisión, sin saldos de goce. Movimiento por el que las cuestiones de orden fantasmático ligadas al hecho de ser nombrado miembro, así como de ejercer funciones institucionales (¿lo haré bien, estaré a la altura, me quemaré, molestaré…?) han ido perdiendo peso a favor de un deseo inédito para mí de traspasar el horizonte de lo local y lo individual, en una transferencia de trabajo satisfactoria: de interpretar y dejarme interpretar. Para mí esa sería la clave de traspasar lo local, entendido esto, no como el lugar físico, localizado (Málaga, Andalucía…) sino lo individual del sujeto hacia una comunidad de trabajo.
Por tanto, considero, no sin cierta sorpresa, que el cargo institucional que desempeño en la actualidad como director de la Comunidad de Andalucía no ha hecho sino relanzar el deseo de Escuela, de sujeto-escuel (a), un lugar privilegiado para poder interpretarla y prestarme a ser interpretado. Lo que tomé como una evaluación, lo vivo hoy como una experiencia.
Desde este lugar, puedo constatar el vacío sobre el que gira la vida de la Escuela, sobre el que se hace viva la transferencia de trabajo. Pero precisamente, ese no-todo, esa Escuela en falta, incompleta, deberá incluir que los sujetos que la habiten acepten que no es una Escuela única, que no es lo único. Dentro de la vida de la escuela hay muchos socios por ejemplo, que siguen instalados en una relación de intercambio con ella, que no muestran un deseo de ir más allá. En este sentido, desde que ocupo el lugar de la dirección de la CdA me surge una pregunta: ¿fueron estos sujetos interpretados por la Escuela?, ¿hubo alguien que encarnó esa tarea? ¿es conveniente hacerla sin que haya una demanda de ser miembro? Pero también ocurre que hay socios y miembros que muestran un deseo vivo por el psicoanálisis en otros lugares por fuera de la Escuela; por ejemplo, en los ICF, miembros que no se sienten concernidos por los lugares institucionales ¿significa esto que algo en ellos se ha desviado de la causa analítica según como la entendió Lacan?
En muchas ocasiones, no-todas, la Escuela me ha empujado a “dejarme de tonterías”, pero también cuando las tonterías se han presentado, a reconocerlas mejor, son tonterías de orden imaginario, tonterías que implican al otro (responder a la demanda, demandar un trabajo, críticas…). Nada nuevo, Lacan fue claro, uno forma parte de la Escuela para eso; pero hacer la experiencia3 siempre es un acontecimiento para el sujeto. Este es el valor, en tanto te permite “un saber hacer mejor ahí”, no por acertar sino por actuar, valor de satisfacción también.
Desde el lugar institucional, no resalto lo aprendido en la gestión, que también; resalto que el saber incorporado fundamental es el que está por venir, saber que vendrá por el estudio minucioso de los textos, saber expuesto de la episteme y clínica, saber en juego en la transmisión. Es el deseo que deja la experiencia institucional de Escuela.
Por la última enseñanza de Lacan (y con esto acabo), sabemos que un análisis se orienta por lo real; todos sabemos lo que esto significa. También la Escuela debe orientarse por lo real, reconocer lo que hace obstáculo, localizarlo. Sólo el deseo, el de cada uno, empujará a interpretarlo.
No creo que haya lugar o sujeto en la Escuela que no pueda testimoniar de ello.
Notas:
- Miller, Jacques-Alain. “Teoría de Torino acerca de la Escuela sujeto”. El Psicoanálisis, n. 1. ELP, Barcelona, 1999, p. 66. ↑
- Lacan, Jacques. “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, pp. 261-278. ↑
- Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, pp.599-602. ↑

Miembro de la ELP Málaga. Director de la Comunidad de Andalucía
