Lazo social

Anaëlle Lebovits-Quenehen: ¿En qué Internet, y especialmente la manera en que el lazo social se encuentra transformado allí (por las relaciones diversas y variadas que la red facilita) cambia el juego? ¿Qué consecuencias para el sujeto contemporáneo?

Éric Laurent: Internet cambia radicalmente la manera en que cada uno se vincula con el mundo. Es un órgano nuevo que proporciona al cuerpo la ilusión de un acceso inmediato al mercado globalizado y numerizado, por tanto, a todas las cosas. Para entender bien esta modificación, refirámonos al texto El malestar en la cultura, que sitúa el lugar de los nuevos objetos propuestos en la época. “Con ayuda de todas sus herramientas, el hombre perfecciona sus órganos –los motrices, así como los sensoriales- o remueve los límites de su operación. Los motores ponen a su disposición fuerzas enormes que pueden enviar en la dirección que quiera como a sus músculos; el barco y el avión hacen que ni el agua ni el aire constituyan obstáculos para su marcha. Con las gafas corrige los defectos de las lentes de sus ojos; con el catalejo atisba lejanos horizontes, con el microscopio vence los límites de lo visible, que le imponía la estructura de su retina. Mediante la cámara fotográfica ha creado un instrumento que retiene las impresiones visuales fugitivas, lo mismo que el disco del gramófono le permite hacer con las impresiones auditivas, tan pasajeras como aquellas; en el fondo, ambos son materializaciones de la facultad de recordar, de su memoria, que le ha sido dada. Con la ayuda del teléfono escucha desde distancias que aun los cuentos de hadas respetarían por inalcanzables; la escritura es originariamente el lenguaje del ausente, la vivienda, un sustituto del seno materno, esa primera morada, siempre añorada probablemente, en la que uno estuvo seguro y se sentía tan bien”1. La pantalla del ordenador conectada a Internet es todo eso a la vez. La casa, como sustituto del cuerpo materno, está unida por esta domótica fundamental a una imagen del universo. Cuanto mayor es la necesidad de mirar por esa ventana, más se desvanece la naturaleza. Lo real ha reemplazado a la naturaleza, lo real avanza. Este real está hecho de objetos que no tienen nada de natural, de maneras de hacer, de procedimientos. Lo real avanza, como Nietzsche decía que el desierto avanza. Si la escritura era el lenguaje del ausente, como dice Freud, el chat, el correo, los juegos on line, Facebook, WhatsApp e Instagram son el lenguaje del demasiada-presencia del Otro de la civilización Una y numérica.

Según la implacable ley del espejo cada uno se hace rana y se quiere inflar a la potencia del mercado globalizado. Internet es entonces un campo nuevo, ofertado a la locura de creerse Uno en la escala del mundo. Nos hace volver a la infancia, allí donde “las primeras elecciones identificatorias del niño (…) no determinan otra cosa (…) que esta locura a través de la cual el hombre se cree un hombre”2. Creerse Uno es el resorte de la pasión narcisista. Esta “ilusión fundamental de la que el hombre es siervo, mucho mas que de todas las ‘pasiones del cuerpo’ en sentido cartesiano; esa pasión de ser un hombre, diré, que es la pasión del alma por excelencia, el narcisismo, que impone su estructura a todos sus deseos, aún a los más elevados”3.

Internet cambia entonces el régimen del sujeto contemporáneo ofreciéndole un campo de expansión formidable para la locura narcisista y las tentativas más descabelladas de cada uno para reunirse con su ser4. En resumen, provee un campo de interpretaciones renovadas del enigma a descifrar según Píndaro: “Genoi oios essi. Llega a ser tal como eres”5.

Sophie Gayard: Es forzoso constatar que se habla, se escribe, se encuentra al otro hoy en día vía Internet. Se intercambia, se encuentra y se reencuentra, los solitarios se encuentran en la ocasión menos solos. Parece innegable que se tejen y mantienen vínculos. ¿Se trata sin embargo del lazo social en el sentido que lo entendemos con Lacan?

É. L.: Sí, cada uno lleva su soledad. Resulta inimaginable estar privado de ella. Es un nuevo derecho que se añade para cada uno. Cuando se han querido regular las descargas ilegales, antes de la invención de la solución mediante el streaming, los que querían castigar a los internautas desconsiderados retrocedieron ante el carácter desproporcionado del castigo que habría supuesto el corte de Internet. Es una conexión del cuerpo exigible para todos. Locke hablaba del lenguaje como “el gran conducto”, la gran cloaca donde el hombre extiende sus mentiras sin llegar no obstante a corromper las “fuentes del saber”6. Internet constituye una formidable encarnación de la cloaca al permitir un régimen renovado de la poubellication, según el término de Lacan. ¿Llega a corromper las fuentes del lazo social? ¡Ciertamente! Cada una de las cuatro formas del lazo social que se mantienen en la civilización es alcanzada, pero no muere por ello. Que la política y el discurso del amo queden afectados por Internet, se ve bien tanto para lo peor como para lo mejor. Internet puede favorecer las formas nuevas de organización y de difusión de los mensajes de convocatoria. Puede dividir en comunidades estancas a públicos cada vez más aislados en “cámaras de ecos”, donde cada uno solo escucha su propia opinión difractada en una masa de otros que piensan lo mismo. Puede ayudar a convocar una manifestación en las plazas con la velocidad de un caballo al galope. Puede también suministrar a las fuerzas de represión listas preestablecidas de oponentes, obtenidas mediante los clic de aquellos que puedan interesarles. Los hackers rusos con las estafas con más inventivas, el campo de la mentira y del fake están formidablemente extendidos. Se puede hacer la misma constatación sobre la alteración que afecta a cada uno de los discursos. Para el discurso universitario, sus formas de colecciones de grados están alteradas, sus modos de enseñanza desmaterializados y globalizados. ¡MOOC* tú mismo! Para el discurso histérico, es decir, el feminismo contemporáneo, y el discurso analítico, lo veremos más adelante.

Xavier Gommichon: En 1987, Margaret Thatcher afirmaba: “La sociedad no existe, hay solamente hombres, mujeres y familias”. ¿La web constituye una representación de la sociedad tal como la veía M. Thatcher?

É. L.: Es lo inverso. La web es una evidencia del todo, el Otro, que precede a cada uno. La web no es un espacio de anarquía, como los buenos libertarios querían soñar. Es el vínculo que ha permitido la constitución de imperios que quieren alterar todo. Amazon quiere vender todo. Google quiere numerar y ordenar todo. Facebook, conectar todo. Recordemos que Marck Zuckerberg ha comprado WhatsApp e Instagram, y que originalmente era un ingeniero. Uno de sus mayores intereses en Harvard fue la Psicología. Quiere conectar a tantas personas como neuronas hay en el cerebro. Acaba de superar los dos billones de abonados, le queda aún bastante por hacer. Es joven, tiene energía y la cotización en bolsa sube.

Síntomas contemporáneos

Aurélie Pfauwadel: En su práctica, como psicoanalista o como controlador, ¿cuáles son las principales transformaciones que ha podido constatar en los síntomas de los sujetos contemporáneos con la introducción de Internet y las conexiones digitales permanentes? ¿Cómo le parece que esto impacta en la práctica de los analistas?

É. L.: Los sujetos que vienen a vernos han intentado resolver su desconcierto ante el amor y el sexo recurriendo, sin obstáculos, a lo que propone el mercado global. Han tenido una fase más o menos duradera de adicción al porno y a los sitios de citas, desde el más selectivo al menos selectivo. En resumen, se han distraído, como decía Pascal; ahora bien, toda la desgracia de la humanidad es que uno no puede refugiarse en una habitación sin estar conectado. Un tercio del tráfico global de Internet está relacionado con la oferta de webs porno.

Por otra parte, Internet es un nuevo lugar de boca a boca, de boca-oído, o mejor de ojo-oído. Les permite explorar todas las nuevas explicaciones que dan cuenta de lo que no va bien. Pueden consultar todos sus síntomas y conocer los remedios conductistas que las ciencias humanas han puesto a punto. Los sujetos han podido agotar los encantos del “pensar positivo” antes de encontrar a un Otro a medida que les permite una nueva alianza con lo que cojea en ellos y no comprenden.

Saberes

Ángèle Terrier: Google es un Otro del saber que especula sobre la inmensidad de la materia significante. No solo responde enseguida y todo el tiempo, como ha señalado Jacques-Alain Miller7, sino que registra también el recorrido de los internautas en la red con fines sobre todo lucrativos. ¿En qué modifica esto la relación con el saber de los sujetos contemporáneos?

É. L.: Internet tiene potencialmente las aporías de la relación con el saber. Cuanto más el saber está inmediatamente presente, más claro resulta que saber no es acumular. Se denunciaba en otro tiempo la cultura rápidamente adquirida por aquellos que se contentaban con leer los dorsos de las cubiertas. La cultura del corta y pega de las primeras páginas de la búsqueda Google es aún más visible en el mundo Internet. Cuanto más presente está el saber en su acumulación, más patente se hace que saber es seleccionar. Saber consiste en agujerear la acumulación, como las tuneladoras atraviesan ahora las montañas del globo y pasan bajo los mares. Saber es saber organizar recorridos, organizar nuevas grandes rutas. No es ahogarse en el sentido común y la acumulación ordinaria.

Un efecto secundario de la desconfianza respecto a la acumulación es el rastreo del plagiado, que añade cierto sabor a la paranoia universitaria normal.

Carole Dewambrechies-La Sagna: Google y las bases de datos se han vuelto extensiones de nuestra memoria, una especie de memoria fuera de cuerpo para cada uno de nosotros. No telefoneamos ya, o apenas lo hacemos, a nuestros amigos especializados en tal o cual dominio, sino que consultamos Google. Esto quizás no es demasiado exacto en relación a cosas muy sutiles que requieren un conocimiento profundo de una obra. Pienso en la frase de Lacan sobre Joyce, a propósito de Nora. Él habría querido “llevarla en su vientre”. Google no pudo localizar dónde aparece en la obra de Joyce. Fue Jacques Aubert quien respondió en un minuto a mi pregunta, que le planteé por teléfono.

Pero Google mejora cada día y yo le pregunto sobre numerosos temas sin molestar a mis amigos. Esta disponibilidad infinita de datos accesibles en todo momento cambia el uso que hacemos de la memoria. ¿Hay que aprender de memoria? ¿No es necesario? ¿Las poesías tampoco? Si el uso de la memoria cambia, ¿la función memoria cambia también? ¿Cuál es la repercusión en el inconsciente que se funda en parte, según Freud, sobre las huellas mnémicas?

É. L.: Es necesario que llame a Jacques Aubert para hablar sobre el alcance exacto del dicho de Lacan, según el cual, Nora iba a Joyce como un guante. Tenía una versión que ya no me satisface. Ciertamente, él le ofrecía guantes y vainas y le escribía a continuación cosas extrañas sobre estos guantes y sus vainas, pero incluso…

Usted lo dice bien, se encuentra en Internet-memoria el carácter de pharmakon que Platón denunciaba en la escritura y del cual Derrida ha extraído acentos soberanos. Es un remedio contra el olvido y un veneno. Nos hará olvidar las cosas esenciales. Volverán de otro modo.

Internet nos permite desarrollar, no solamente las aporías del saber, sino también las de la memoria y por tanto las del inconsciente como memoria. Lo que llamó la atención de Lacan, en el inconsciente-memoria de Freud, son los agujeros, las modalidades de agujeros que se encuentran allí y que estructuran la topología de los recorridos que nos son accesibles. Desde la lectura de La carta robada, Lacan subraya el agujero que opera en la letra pegada sobre la superficie del muro. Ella deviene invisible. Explora a continuación los agujeros formados por los bucles de la repetición, para llegar a definir el inconsciente, no ya en relación al claroscuro de la huella de memoria apenas legible, mal reescrita, sino en un blanco cegador. “Esto recuerda que el inconsciente no es perder la memoria, es no acordarse de lo que se sabe. Pues hay que decir según el uso del no-purista: ‘Yo me acuerdo de ello’ (je me’n rappelle es una falta en francés, se dice je me rappelle de cela) o sea: me llamo (rappelle) al ser (de la representación) a partir de ello”8.

La nota que acompaña al texto es decisiva:

“De esto, dice el sujeto, yo no me acuerdo (je ne me rappelle pas)”. Es decir: al llamado (appel) de un significante que sería necesario “me represente para otro significante”, no respondo “presente” debido a que por el efecto de ese llamado ya no me represento nada. Soy una cámara oscura en la que se ha alumbrado: no hay forma de que se pinte en ella a través de su ojo de alfiler la imagen de lo que pasa afuera. El inconsciente no es subliminal, débil claridad. Es la luz que no deja lugar a la sombra, ni al contorno insinuarse. Representa mi representación allí donde ella falta, donde no soy más que una falta de sujeto. De ahí el término de Freud: representante de la representación”9.

Michèle Elbaz: Internet permite acceder a los saberes en tubo, me atrevo a decir, deslocalizados, de igual valencia y valor, prestándose a no importa cuáles conexiones tejiendo una tela donde todo puede crear sentido, prestarse al delirio, sin el desgarro posible de un real. Entonces, se me ocurren dos cuestiones anudadas.

Por una parte, ¿encontramos allí una modalidad distinta (fuera de análisis) de un tú puedes saber, accesible, trivial, democrático y anárquico, por lo menos en extensión y que podría servir al psicoanálisis?

É. L.: He abordado más arriba lo que su pregunta me permite desarrollar. Los que han creído que Internet era un espacio democrático y anárquico rápidamente se desencantaron. Es un espacio estructurado por amos de un nuevo género. Tienen sus reglas, sus algoritmos, sus maneras de conectar el saber. Estas reglas escapan al internauta que se encuentra sometido a ellas. Es más bien un internotro (internautre), sometido a los algoritmos Google y Facebook, objeto y presa de aquellos que querrían saber todo de él. Forget privacy! Tú que penetras en este espacio, olvida que has tenido una intimidad. Todo, en tus clics, se convierte en saber sobre tus gustos y preferencias. Ahora todos fotografían lo que comen y lo envían a Instagram. En directo, las grandes cadenas de restauración adaptan sus menús. Eso da lugar a platos coloreados e insípidos, productos ajustados, como el stock de Zara. Por otro lado, más allá de los GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple), las autoridades gubernamentales, de la NSA estadounidense a las nuevas agencias francesas recientemente inscritas en la ley, no cesan de seguir nuestras conexiones y de tratar nuestros metadatos (una palabra nueva que hemos aprendido a deletrear). El sujeto contemporáneo debe sortear todos estos apremios y librarse de la nueva distribución de los conformismos y los comportamientos gregarios.

El psicoanálisis en la era de Internet

M. E.: Por otra parte, en contrapunto a este concierto de los saberes, ¿bajo qué condición mantener vivo el escándalo que constituye el psicoanálisis, que es en la ultimísima enseñanza de Lacan sin compañía ni conexión10, y permitir a cada uno abrir su vía de saber singular?

É. L.: Hubo primero, en la época del fundador, el psicoanálisis contemporáneo de la edad de las prohibiciones, Hubo luego, con Lacan, el psicoanálisis contemporáneo de la “liberación sexual”. Hay ahora, siempre con Freud y Lacan, el psicoanálisis contemporáneo de la sobredosis de saberes, de compañía y de conexión. El psicoanálisis permite desintoxicarse, es una empresa de utilidad pública. La escucha particularizada permite escuchar de nuevo los significantes solos que atraviesan el éter del ruido-internet.

Hélène Bonnaud: El saber está al alcance de un clic. Somos adictos de Wikipedia y Google, pero en lo que concierne al psicoanálisis, no se enseña. Lacan lo califica de experiencia y lo considera como una práctica cuyo único medium es la palabra. ¿Esta práctica ha evolucionado, para usted, por el hecho de este nuevo acceso al saber, o el psicoanálisis, en su experiencia, queda vinculado a la verdad del saber inconsciente y a su lógica? ¿Qué incidencia tiene este acceso al saber en la cura de los sujetos? ¿El saber no sabido es siempre tan enigmático?

É. L.: Usted lo dice bien, cuanto más se despliega explícitamente el saber, más existen maneras de aprender predeterminadas, más tutoriales hay, el saber no sabido se vuelve más preciosamente enigmático. No hay Internet de los equívocos, puesto que el equívoco es entre líneas, entre las palabras por las que cada uno está atravesado. Cuantos más saberes y palabras hay, más equívocos se producen. Y más el deseo de Otra cosa se hace escuchar.

A. P: Internet se declara un instrumento formidable de difusión para los textos psicoanalíticos, y para favorecer el psicoanálisis en extensión. La AMP ha sido posible en parte gracias a esta tecnología que nos permite estar en contacto con nuestros colegas de los cuatro rincones del mundo. Los sitios y los blogs se multiplican en nuestro campo e Internet permite sostener la transferencia hacia el psicoanálisis incluso en regiones en guerra o muy alejadas.

¿Qué límite piensa que hay que poner al depósito de nuestros trabajos en la red?

É. L.: La multiplicación de los blogs permite ahora reducir considerablemente los costes de edición. No es ya solamente el transporte de las cosas por barco la que ha devenido casi gratuita, es también el intercambio de ideas. Cuando tuvo lugar la conferencia de Jacques-Alain Miller en Madrid, en mayo de 2017, la Escuela Una se realizó. Toda una comunidad de trabajo estuvo suspendida en directo en un work in progress. ¡Esto fue inédito!

Hay sin embargo que poner límites a nuestro depósito, como bien lo llama. Hay por una parte los límites pulsionales de la acumulación de objetos, de la poubellication. Sobrepasados los límites, ya no hay límites y eso provoca la anorexia de lectura, forma inédita de anorexia. Hay, por otra parte, los límites de la confidencialidad clínica. La forma del caso, tan querida a nuestras comunicaciones, entra en conflicto con las identificaciones fáciles en la red. Entonces, es preciso tener tacto.

A. P: ¿En qué condiciones, en su opinión, Internet puede ponerse al servicio del discurso analítico? ¿Y, en qué condiciones, por el contrario, Internet puede ser considerado desviante?

É. L.: Retorno al pharmakon. Para testimoniar del Internet al servicio del discurso analítico, qué mejor ejemplo que la renovación completa de la forma de nuestras Jornadas, de su reparación, de su desarrollo, de su celebración. Se manifestó allí un dinamismo increíble, signo de una vitalidad desconocida hasta la fecha. Para testimoniar de un Internet indebido, basta leer las burradas que se publican de continuo, las injurias contra el psicoanálisis, el odio que anima ciertas redes sociales. En una palabra, la gigantomaquia de Eros y de Tánatos ha encontrado un nuevo campo de manifestación.

Por Skype

Laura Sokolowsky: Ciertas corrientes analíticas, como la IPA, valoran que el psicoanalista del siglo XXI puede practicar el psicoanálisis on line, análisis didáctico incluido. Uno de los argumentos evocados se apoya en la indicación de Lacan, según la cual el único medium del análisis es la palabra del paciente. En el análisis por Skype, este último apaga su cámara para no ver al analista, que puede dejar la suya encendida. Esto reproduciría el marco analítico inventado por Freud, en el que uno habla y no ve, y el otro escucha y mira11. ¿El análisis es esto?

É. L.: ¡No! El análisis no es eso, no es solo eso. El análisis es todo lo que pueden decirse dos cuerpos hablantes, dos parlêtres en un encuentro inédito. Esto quiere decir que no es preciso tampoco ser tecnófobo. Lacan no se contentaba con letras manuscritas sobre pergaminos, respondía al teléfono y enviaba telegramas para que la cosa fuera más rápida. El analista contemporáneo puede también servirse de Skype cuando las circunstancias no permiten hacer otra cosa. Hay dichos que afectan, incluso por Internet. No hay tampoco razones para contentarse con la forma Skype. Es una limitación del encuentro, como lo era el teléfono o el telegrama. Hay que servirse de Skype para luego prescindir de él.

H. B: Hay el analizante conectado. Hay el analista conectado. ¿Piensa que más tarde o más temprano un análisis por Skype devendrá un medio generalizado de practicar el psicoanálisis? ¿Cuáles serían sus consecuencias?

É. L.: Pronto no habrá teléfono fijo. En los portátiles, será rápidamente incongruente no tener imagen. Se hablará así. ¿Entonces? Siempre hay escritores que solo pueden escribir con su estilográfica. Los defensores de la máquina Underwood, sin embargo, tipo Hemingway, escasean. Se hace con ello, entre aceptación y rechazo. Se mantiene la idea de que el sexo virtual está bien pero que en carne y hueso es mejor. Se navega entre Caribdis y Escila. Entonces, ¡serenidad!

Internet y su lenguaje

S. G.: Todo texto, toda imagen, todo sonido que circula por Internet es en primer lugar el producto de una transformación: el mensaje original ha sido traducido, codificado, cifrado (no sé cuál sería el término adecuado) en 0 y 1, antes de ser restituido a su destinatario. ¿Esta etapa tiene, o no, una incidencia sobre lo que al final se transmite? ¿Qué efectos retorno sobre la lengua y la escritura podemos suponer a la traducción posible de todo mensaje en lenguaje informático?

É. L.: La digitalización ha abierto posibilidades inéditas e inauditas a la traducción de las lenguas naturales entre ellas. Durante mucho tiempo la traducción automática daba resultados ridículos. A pesar de los esfuerzos de Chomsky, la cosa no avanzó durante mucho tiempo. Pero hace poco, cerca de dos años, tuvo lugar un salto cualitativo, autorizado por nuevas potencias de cálculo y un nuevo enfoque, en el que la Escuela francesa de matemáticas informáticas12 jugó un papel eminente. La nominación de Yann Le Cun en el Collège de France es signo de ello. Escuchen su Conferencia inaugural, ¡es brillante! Las máquinas comprenden el aprendizaje llamado profundo. Las primeras consecuencias de ello serán los coches sin chófer y los desarrollos del asistente individual de Amazon, Alexa, presente ahora en los hogares americanos. Todo lo que se pueda pedir será traducido, y el fantasma de Amazon es estar seguro de que la falta será saturada por un objeto del mercado global que también será accesible a cualquier hora, como el saber en Internet. Será además entregado de manera individual por un dron. El arte de responder de manera elusiva será precioso.

La sexualidad 2.0

X. G.: ¿Podemos hablar de relación sexual por Internet?

É. L.: El realizador americano Spike Jonze ha reaccionado a las perspectivas abiertas por el chat con un sitio acoplado a un programa de inteligencia artificial. En 2013 contó la imposible historia de amor entre una asistente personal con la voz increíble de Scarlett Johansson y un buen chico deslumbrado, que encarnaba Joaquin Phoenix. Pero allí todavía, incluso con una potencia de cálculo formidable, no hay relación sexual que pueda escribirse. El descifrado del síntoma Her era imposible. Ella sabía todo de él, sin que él pudiera fetichizar su cuerpo, particularizarlo. Era el erotómano de la máquina. El mundo al revés. Y el relato tenía un corto recorrido: otra versión del fantasma de acostarse con la enfermera, la que sabe todo de vuestro cuerpo sufriente. Para lo demás, ver la pregunta siguiente.

A. P: Internet es un lugar y un medio de goce -testimonian de ello las cifras asombrosas relativas a los visionados de vídeos porno on line-. ¿Cómo el usuario permanece confrontado sin embargo al imposible? ¿Qué pasa con el deseo en todo esto?

É. L: Está claro que existe el porno y que se supera a sí mismo sin cesar. Los cuerpos alcanzan ahora a los del cine mainstream. Con la película Shame, del realizador inglés Steve McQueen, ambas corrientes intentaron juntarse. Se ve muy bien lo que es el porno oculto: el empuje a gozar conduce a la muerte ordinaria del partenaire-síntoma, en la ocasión una hermana incestuosa que se suicida repetidamente. El porno es una variación interesante sobre lo imposible de mirar de frente a la muerte, el goce que haría falta.

Big Data

Guy Briole: En el capítulo “La era digital y la escucha absoluta” de su libro El reverso de la biopolítica, insiste en el hecho de que el deseo es la muralla ante la fascinación que ejerce lo predictivo. Sin embargo, este saber sobre su destino parece interesar más al parlêtre que lo aleatorio de los encuentros con su deseo y sus incertidumbres. Entonces, ¿en una sociedad donde ninguna autoridad llega realmente a consistir como piedra angular de un lazo social, uno de los nombres posibles de la autoridad no sería Big Data? Es una manera de hablar ciertamente, pero la integración de esta masa de datos personales determinaría un nuevo lazo social, para todos: una autoridad deducida; un “régimen del todo”13, para todos.

É. L: Su cuestión abre el campo del gobierno por los algoritmos que reemplaza al gobierno por las normas. Fue objeto de una mesa redonda en el último Congreso Europeo de Psicoanálisis, PIPOL 8. Esperamos su publicación en Mental 14.

A. P: ¿Qué política le parece posible frente a este control digital y biopolítico de las poblaciones?

É. L: Es el porvenir de una política, como tal, de las identidades; es preciso ir más allá de la solución por el anonimato. Es la solución de los defensores de La Insurrección que viene 15. A seguir…

X. G.: ¿El fin de la vida privada anunciado por algunos y propugnado por los gigantes de la Big Data afectará al psicoanálisis?

É. L.: ¡Sí! Será necesario no dejarles hacer.

Discurso capitalista e Internet

Sophie Simon: Los GAFAM (Google, Apple, Facebook Amazon, Microsoft), bulímicos de nuestros datos privados, han casado capitalismo y vigilancia masiva, en el altar de Internet. Imponen su rastreo a cambio de servicios de cómodo acceso para todo el que acceda a la red. ¿La estructura del discurso capitalista es la misma con el acontecimiento de estos gigantes de la web?

É. L: Los GAFAM nos civilizan. Renuevan efectivamente el adagio liberal según el cual “No existe el almuerzo gratis, eres tú quien lo produce”. ¡Sorpresa! ¿Hasta dónde la servidumbre voluntaria?

S. S: Siendo así, el paisaje de Internet no se reduce a los GAFAM. Incluye, por otra parte, una actividad militante que tiene como punto prioritario “desgooglizar” la vida conectada. Así, Richard Stallman, iniciador del sistema operativo GNU/Linux no ha cesado de escandir la palabra “ética” para defender la causa del movimiento informático libre. Los software libres (qué él opone a los software “privativos”) deben hacer públicos y modificables sus códigos, pero también permitir la protección de la vida privada de sus usuarios.

Como Lacan en el campo del psicoanálisis, subordina la cuestión de la técnica a la dimensión de la ética. Entonces, “Lacan con internet”, ¿no es con la libre?

É. L: Habrá siempre una zona de juego. Pero no hay solamente la libre, hay la dark web y su basura. Imposible impedir que actúen en ella las mafias de todo pelo.

Para concluir

A. L. Q: ¿Qué cuestión le parece más importante en relación a Internet, una pregunta que no se le ha haya hecho y que le parezca crucial?

É. L: Me han planteado muchas preguntas. Pero no se puede decir todo nunca, es imposible. En relación a Internet, la cuestión final es la de su muerte. Está ya programada. Lo que vendrá después podrá llamarse 3.0 o 4.0 y será otra cosa. Descifraremos también sus consecuencias.

 

Conversación a cargo de

Anaëlle Lebovits-Quenehen

Éric Laurent

Sophie Gayard

Xavier Gommichon

Aurélie Pfauwadel

Ángèle Terrier

Carole Dewambrechies-La Sagna

Michèle Elbaz

Hélène Bonnaud

Laura Sokolowsky

Guy Briole

Sophie Simon

Entrevista publicada en la revista La Cause du dèsir nº 97, Paris, Navarin éditeur, 2017. La presente traducción es de Margarita Álvarez.

 

Notas:

  1. Freud, Sigmund. “El malestar en la cultura”. Obras Completas. Vol. XXI. Amorrortu, Buenos Aires, 1988, pp. 89-90.
  2. Lacan, Jacques. “Acerca de la causalidad psíquica”. Escritos, T. II. Biblioteca Nueva, Madrid, 2013, p. 184.
  3. Ibid., pp. 184-185.
  4. Ver el bello artículo de: Leguil, Clotilde. “Nous vivons à l’ère d’une hypertrophie du moi”. Le Monde, 27 de julio 2017.
  5. Lacan, Jacques. “Acerca de la causalidad psíquica. op. cit., p. 175.
  6. Locke, John. An Essay concerning human understanding. Libro III. Oxford, Ed. Peter H. Nidditch, 1975, p. 510. Traducido por el autor.
  7. Miller, Jacques-Alain. “Google”, La cause du désir, Revue de Psychanalyse, nº 97, Paris, Navarin Éditeur, 2017.
  8. Lacan, Jacques. “La equivocación del sujeto supuesto saber”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 354.
  9. Ibid., nota 4, p. 360.
  10. Miller, Jacques-Alain. “En deçà de l’inconscient”. La Cause du dèsir, nº 91, noviembre 2015.
  11. Cf. Savege Scharf, Jill. Psychanalyse Online: Mental Health, Teletherapy, and Training. London, Karnac Books, 2013.
  12. El autor hace referencia al INRIA: “Institut National de Recherche en Informatique et en Automatique”.
  13. Laurent, Éric. El reverso de la biopolítica. Grama, Buenos Aires, 2016, p. 249.
  14. Cf. Verrier Henri. “Les algorithmes, nouvel avatar de la biolotique?”. Mental nº 36, novembre 2017. Igualmente: Rouvroy, Antoinette. “Gouverner hors les normes: la gouvernementalité algorithmique”. Lacan Quotidien nº 733, 6 julio 2017, publication en ligne: (www.lacanquotidien.fr).
  15. Cf. Comité invisible (anónimo), L’insurrection qui vient. La Fabrique, Paris,2007.

* NdT: MOOC acrónimo en inglés de “massive open online course” y traducido al español como curso en línea masivo y abierto (CEMA).

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