El psicoanalista Jacques Lacan nos recordaba que el hombre está capturado por la imagen de su cuerpo, lo adora como si fuese su única consistencia. El cuerpo se convierte así en nuestro nuevo partenaire y por eso asistimos a un culto alrededor de ese nuevo ídolo. Desde el body building hasta la creciente industria del dopaje y el mercado de remodelado del cuerpo, que alcanza a actores, deportistas, militares y ciudadanos de a pie.

Todas estas estrategias de disciplinar los cuerpos apuntan en la misma dirección: alcanzar una imagen de nosotros mismos aceptable y amable para el otro, lo que incluye también el creciente furor por los tatuajes, piercings y otras modificaciones del cuerpo (body mod).

Los jóvenes muestran también otro uso relacionado con esas marcas en el cuerpo, que constituyen una especie de branding personal, algo que los identifica y diferencia al tiempo. En una época globalizada donde el sujeto pasa desapercibido en el anonimato de la tribu global, le queda «hacerse» un nombre escribiendo en el cuerpo una marca.

Al placer estético y a la nominación se le une, en algunos adolescentes, un tercer uso. Nos relatan prácticas de escarificaciones, incisiones superficiales que mortifican el cuerpo produciendo una satisfacción paradójica: calman la tensión y rabia insoportable, que experimentan, y al tiempo les produce una sensación de estar vivos.

* Publicado en La Voz de Galicia, sábado 9 de noviembre de 2013. Con la amable autorización del autor.

Visite: http://joseramonubieto.blogspot.com.es/

Comparte / Imprime este artículo
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Print this page
Print
Email this to someone
email

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.