El no hay y el hay en el sexto paradigma

Miller propone seis paradigmas, que son extracciones, escansiones del concepto de goce en la continuidad de la obra lacaniana. Dichos paradigmas están recogidos en el curso La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica1.

La no relación es el nombre del paradigma seis, que es extraído fundamentalmente del Seminario 20. En este seminario Lacan comienza por el goce. Anteriormente el punto de partida había sido el lenguaje y la palabra como comunicación dirigida al Otro, que supone un hay relación.

Va a cuestionar el concepto de lenguaje, que no considera como originario, sino como un objeto derivado de lalengua, neologismo y como tal una invención. Aquí se trata de la palabra antes de su ordenamiento gramatical, separada de la estructura del lenguaje, concebida, no como comunicación, sino como goce, es el goce del blablablá.

El Seminario 20 es el de las no relaciones, todos los términos que aseguraban la conjunción en Lacan: el Otro, el Nombre del Padre, el falo, que aparecían como términos primordiales, trascendentales, son reducidos a conectores y cumplen la función de broches entre elementos profundamente separados.

El sexto paradigma va a extraer el concepto de disyunción, entre significante y significado, entre lalengua, y la estructura del lenguaje, entre goce y el Otro, hombre y mujer. De esta manera, la idea de no hay relación, se enfrenta a la de estructura, ya que esta implica el establecimiento de articulaciones, como por ejemplo la relación entre S1-S2 que tiene por efecto el significado.

La representación gráfica de este paradigma son dos conjuntos cuya intersección está marcada como un vacío, que puede ser llenado por suplencias y conectores. Dichos conectores entre ambos conjuntos pueden ubicarse del lado de la rutina o de la invención.

La rutina entendida como tradición, herencia, estructura, lo establecido, el circuito fijo que se repite. Mientras que la invención surge de los agujeros que hay en la estructura que permiten la aparición de algo nuevo, un saber hacer, una solución singular para el sujeto: podemos ubicar aquí el sinthome.

En el curso El lugar y el lazo2y a propósito del no hay relación, Miller indaga en la etimología de la palabra coherencia, que en latín es adherir entre sí, enlazar. Plantea como contrapunto que la no relación es el grado 0 del lazo, la incoherencia absoluta, será la disyunción que ninguna coherencia puede llegar a sujetar.

En el comienzo de un análisis, la asociación libre es el permiso para ser incoherentes. La experiencia analítica supone aflojar el imperativo de la coherencia en lo que decimos.

En una Velada Hacia el Congreso en el mes de octubre pasado, Ricardo Seldes planteaba un interrogante respecto al aforismo No hay relación sexual ¿está al inicio o al final de un análisis? tomando la perspectiva de la incoherencia que propone la regla fundamental, podemos responder que está al inicio.

Lo que distingue al sexto paradigma es que parte del goce, entonces no se trata solo de un no hay relación sexual, sino de un hay, hay goce. De esta manera queda planteado un Uno solo, separado del Otro.

Podemos rastrear esta idea en Freud3cuando sitúa en la sexualidad infantil, el chupeteo, como prototipo de la pulsión sexual, un estado silencioso del cuerpo en relación consigo mismo. Entonces, hay goce en tanto es propiedad de un cuerpo viviente, una definición que vincula al goce solamente con el cuerpo viviente.

Lacan demuestra que todo goce efectivo, es goce Uno, goce del propio cuerpo, es siempre el cuerpo propio que goza. En el Seminario 20 surge la pregunta “¿No es esto lo que supone la experiencia psicoanalítica?: la sustancia del cuerpo, a condición de que se defina solo por lo que se goza. Propiedad del cuerpo viviente sin duda, pero no sabemos que es estar vivo, a no ser por esto, que el cuerpo es algo que se goza”4

Parece que cada uno va a lo suyo y con su modo de gozar, si el precio a pagar por el lazo social es la renuncia al goce inmediato ¿cómo hace hoy el sujeto para enlazarse?

Miller5 sitúa el goce Uno en los impasses de los lazos contemporáneos, donde el derecho de cada uno a su propio goce se ha convertido en un derecho humano, entonces es posible pensar la adicción, como un modelo de la época.

El Uno-solo goza con su droga, y cualquier actividad puede convertirse en ella: deporte, sexo, trabajo, teléfonos inteligentes, redes sociales, etc.

Juan Sist6 ubica el engaño del discurso moderno en el intento de hacer suplir la relación sexual que no existe, transformando esta imposibilidad en discapacidad, echando mano a todo tipo de objetos para negar la división del sujeto.

Versiones del goce UNO

En el sexto paradigma Miller va a detallar cuales son las distintas versiones del goce Uno. La primera versión es el propio cuerpo, que goza a través de distintas formas. La segunda versión, es el goce concentrado en la parte fálica del cuerpo. Lacan define este goce como goce del idiota, solitario, que no establece relación con el Otro, es el goce masturbatorio. La tercera versión del goce Uno es el goce de la palabra, separado del Otro, es el parloteo, no se trata de la comunicación, no apunta al reconocimiento ni a la comprensión.

El cuarto modo es la sublimación, una versión que no implica al Otro. Miller dirá que esto es el sumun considerando que la sublimación, término inventado por Freud, tenía como condición inevitable el reconocimiento del Otro. En el Seminario 20, Lacan describe este cuarto modo de la siguiente manera “cuando lo dejan solo (al cuerpo hablante), sublima todo el tiempo y a todo meter”7.

Resumiendo, el goce Uno se presenta como goce del propio cuerpo, goce fálico, de la palabra y goce sublimatorio. En todos los casos no se relaciona con el Otro.

No hay relación sexual se vuelve inevitable, ya que el goce da cuenta del régimen del Uno, de aquí se desprende que el goce no conviene a la relación sexual. Pero este no hay no es la última palabra, Lacan8 nos insta a no disminuir el interés por el Otro.

Frente a la imposibilidad del no hay relación sexual, surge la pregunta ¿qué hay? Una posible respuesta es: hay la experiencia de un análisis que subvierte el Uno solo a través del lazo inédito entre analizante y analista.

Texto presentado el 3 de diciembre de 2025 en el Espacio central de la Comunidad Valenciana de la ELP “Hacia el XV Congreso de la AMP de 2026: No hay relación entre el goce y el Otro”.

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica. Paidós, Buenos Aires, 2020, pp. 257-259- 261-276.
  2. Miller, Jacques-Alain. El lugar y el lazo. Paidós, Buenos Aires, 2020, pp. 28-29.
  3. Freud, Sigmund. “20ª Conferencia: La vida sexual de los seres humanos”. Obras Completas, vol. XVI. Amorrortu, Buenos Aires, 1991, p. 286.
  4. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 20, Aún. Paidós, Buenos Aires, 2018, p. 32.
  5. Miller, Jacques-Alain. “Las profecía.s de Lacan”. Zadig España, 2019
  6. Sist, Juan. “Robots de esperma”. Congreso AMP, 2025: https://congresamp.com/blog/portfolio-items/spermbots/
  7. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 20, Aún. Op. cit., p. 146.
  8. Lacan, Jacques. El Seminario, libro 20, Aún. Op. cit., p. 106.