Alogon

Displacer exquisito

El número 47 de la revista El Psicoanálisis corresponde a abril de 2026. Un número que lleva como título un sintagma bien sugerente: Displacer exquisito. Se trata de un título que viene del texto de orientación de Jacques Alain Miller que comanda la revista: El psicoanálisis desnudado por su soltero pronunciado en Burdeos en 1992. Conferencia que fue emitida tras la publicación del Seminario 17 en 1991 en lengua francesa, la cual puntúa y lleva a una relectura.

Displacer exquisito entonces, tratará sobre cómo la repetición se vincula al displacer, cómo la repetición se funda en una irrupción de goce, como marca inaugural que no deja de percutir a la vez que se intenta borrar. En esta conferencia Miller nos indica que la clave del Seminario 17 está en “que la esencia del inconsciente es la repetición”1. Si en el 582 se planteaba la repetición como una verdad que clama en el desierto de la ignorancia, aquí la repetición se contempla como compulsión, como producto de goce. Ya desligado de la insistencia de la verdad y de la significación. Comparándolo con la visión del Seminario 11 del 64 cuando contemplaba inconsciente y repetición como diferentes, aquí señala que la esencia del inconsciente es la repetición. Entonces se trata de recuperar el retorno a Freud, al Freud de Más allá del principio del placer.

Con el ejemplo del Fort-Da se puede ver cómo el niño puede manejar el displacer de la ausencia de la madre, haciendo de esto una misteriosa satisfacción. Lacan bautizará esta misteriosa satisfacción como goce. Es a continuación cuando Miller acuñará éste “displacer exquisito”, que tiene su paradigma en el masoquismo. Fort sería el S1, el Da sería el S. El Fort aúna el recuerdo de la pérdida y el retorno. Rasgo unario, significante sin su pareja.

Desde este texto se articulan muchos otros posteriores, como el de Silvia Grases que desgrana el mecanismo del Fort-Da, situando en el lugar del carrete, como bien se señala en el Seminario 11 “es un trocito del sujeto”. Siendo la repetición causa de división, pérdida y satisfacción simultánea. La cuestión es cómo el niño puede extraer una satisfacción de ese displacer que supone la pérdida del objeto.

Acto fundante del sujeto

Quiero recordar aquí el texto de Félix Rueda. Un punto que me parece cardinal, en el que señala recordando al Lacan del Seminario 14 cómo la repetición es una ley constituyente del sujeto. Que se trata de un acto fundante. La repetición viene en un tiempo segundo y hace del tiempo primero un acto. Un acto fundante del sujeto. Entonces podemos decir que esa marca primera, ese rasgo unario que produce una irrupción de goce y deja su huella que reverberará a modo de repetición, es pérdida de goce e irrupción de goce simultánea. Y esto constituye al sujeto. Me parece una anotación subversiva. No hay sujeto que no esté inscripto en una repetición.

Alogoi Arithmoi

Me gustaría retomar el texto de Marco Focchi, cuando nos explica la encrucijada entre acontecimiento sexual y lenguaje. Cómo el excedente de lo sexual no es absorbible por completo, emerge lo inconmensurable y produce una fractura en lo simbólico.

Alogon, en su etimología lleva A- y Logos. A- designa como prefijo la negación, sin. Logos por su lado sería, palabra, razón o proporción. El Alogon sería algo que no se puede decir con palabra, que el Logos no atrapa, que no tiene razón ni proporción.

Me interesa esta referencia sobre Hipaso de Metaponto que nos trae Marco porque justamente nos señala la desmesura de lo pulsional, ese exceso radical en cuanto a lo decible.

Hipaso era un matemático de la escuela de los pitagóricos, 500 años antes de Cristo, quien demostró la existencia de las magnitudes inconmensurables. Se trata de aplicar el teorema de Pitágoras para un cuadrado que tuviera una magnitud de 1 para cada lado. Al calcular la diagonal nos enfrentamos a un resultado que sería la raíz cuadrada de 2. (Habiendo aplicado hipotenusa al cuadrado igual a la suma de los cuadrados de los catetos). Bien, el resultado de Y continúa. Se trata de una magnitud inconmensurable. No tiene fin. Se trata del descubrimiento de los números irracionales. Número real, irracional. Irracional quiere decir que no tiene razón o proporción. Que no puede ser descrito por una razón matemática, es decir por una división o proporción entre números enteros. El descubrimiento no fue motivo de celebración y parece que Hipaso fue arrojado al mar por los pitagóricos y se impuso un estricto voto de silencio.

Marco nos guía entonces a través de esta incompatibilidad entre la sexualidad y el pensamiento, a la repetición que conforma el corazón del síntoma. Nos explica cómo el trauma, la irrupción de goce es incompatible con la representación y cómo esto se inscribe en la repetición. Es decir, no es posible reabsorber lo pulsional como lo intentan las terapias cognitivas, no se puede anular su carácter de alogon.

Este texto me sirve para profundizar y formalizar en la línea de ir del pathema al mathema. Poder extraer la lógica matemática del sufrimiento o del padecimiento. Lo podemos comprobar en los finales de análisis. Algunas veces será una letra que haga de litoral entre simbólico y goce, otras un número o una fórmula que dé cuenta del alogon, de eso que es lo indecible, que señala la no relación sexual, la no proporción sexual.

El Uno

Y ya que hemos llegado hasta el número, me gustaría decir algunas palabras sobre el Uno. Hay varios textos en este ejemplar que dan cuenta de ello; por ejemplo, el de Philippe De Georges que hace todo un recorrido sobre el Uno, desde la primera enseñanza de Lacan hasta el final: El Uno del estadio del espejo, el Uno del significante S1, estos dos articulados al Otro grande. Y finalmente el Uno sin Otro, el Uno completamente solo. Philippe nos recuerda en este camino la cuestión del rasgo unario, el einziger Zug, tomado de la segunda modalidad de identificación freudiana. Nos explica que el rasgo unario podría concebirse en dos vertientes: la que se apoya en un proceso de identificación, todavía aquí el Uno que procede del Otro. La otra vertiente sería la del Uno solo, producido por el encuentro contingente y aleatorio del orden de la lalengua en el cuerpo. Algo muy cercano me parece al alogon al que aludía Focchi.

En esta línea Eric Laurent con la lectura de Lituratierra nos brinda también un texto de orientación en el que nos explica cómo la letra, siempre en singular, perfila “el borde del agujero en el saber”. Se trata para Lacan de dar un uso matemático de la letra. He tomado esta lectura matemática para cernir lo que irrumpe como indecible.

Laurent lo escribe así en su texto Una visión del resplandor del Uno: la visión del resplandor en el mundo para Lacan cuando sobrevuela Osaka, es la visión del objeto matemático, recordatorio de la experiencia de goce inscripta así, visión de los rastros arquitectónicos más contemporáneos y del modo en que borraron los movimientos naturales de los pájaros, de los cuales fueron producto.

Para finalizar me gustaría también señalar la finura del trazo único de María Verdejo cuando nos brinda su trabajo sobre la pintura del monje Calabaza Amarga. Cómo Shitao recomendaba no imitar, decía: “Forzarte a imitar a un maestro es como comer las sobras de un festín”. Y decía: “Por eso cada uno debe llegar por sí mismo a encontrar el arte de la pincelada única”.

Con todo esto recomiendo la lectura, quizá en clave matemática, o en otras…

*Texto presentado en la Biblioteca de Orientación Lacaniana de Bilbao el 24 de junio de 2026.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques. EL Seminario, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires, 2008, p. 82.
  2. Lacan, Jacques. “El psicoanálisis verdadero, y el falso”. Otros escritos. Paidós. Buenos Aires, 2012, p. 186.