Editorial Freudiana nº 106
En la estela del reciente XV Congreso de la AMP, No hay relación sexual, hemos elaborado este número alrededor de Lo que hay ante la inexistencia de la relación sexual.
En su texto “Hay, no hay”, recogido en el Scilicet, Jacques-Alain Miller explica que lo que Lacan llamó relación sexual “constituye la referencia de Freud en su teoría de la libido y las pulsiones, la referencia con respecto a la cual mide las sustituciones del goce”1. No hay pulsión sexual total, lo que hay es el goce, la serie del goce sustitutivo, que es siempre el que no debería, el que no conviene. El goce se convierte entonces en un sinthome, y nada es sin goce.
Hay pues el goce, hay Eros y Thanatos -como trata de captar la imagen de la portada-. Y puede haber el pase, que sustituye el “cada uno por su lado”: “La operación en juego en la nominación del AE tiene el efecto de restituir en la Escuela la función de Eros y anular la dominación de Thánatos, puesto que la función de Eros es formar conjunto”2.
En el prefacio de Scilicet, Christiane Alberti señala la sexualidad al descubierto de nuestra época y, siguiendo a Lacan, que el hecho de que no haya relación sexual que pueda inscribirse es lo que condiciona que haya relaciones entre los seres sexuales que “pasan por el goce, el cuerpo y la lengua, es decir por el síntoma”; allí, dice, juega su partida el psicoanálisis, en tanto “el sexo siempre hará síntoma, nunca se estará liberado de los embrollos del amor y del deseo”3. Y se pregunta, en este tiempo de los Unos-totalmente-solos, si el amor sigue siendo una suplencia privilegiada de la no relación.
Abre este número una de las enseñanzas de Ondina Machado, que publicamos aquí traducida, donde reflexiona sobre el camino que la llevó del amor a la verdad a un amor más digno, “más allá del padre, más allá del sentido que abre a la inexistencia de la relación sexual”. Ahí, precisa, la formulación de una nueva demanda, ahora dirigida a la Escuela, “no deja de ser, como toda demanda, una demanda de amor. Pero, tal vez, en el contexto más digno de un amor advertido de la no relación sexual, un amor que no pasa por los meandros de la identificación narcisista”.
Encontrarán a continuación diversos trabajos en relación a Lo real del goce; El amor, y el odio; y algunas modalidades de Artificios para bordear la ausencia de relación sexual.
En el apartado Lo real del goce podrán leer la conferencia que dio Christiane Alberti en el Seminario del Campo Freudiano de Barcelona alrededor del texto de Freud “Sobre la sexualidad femenina”. Allí explica que extrae material para una renovada reflexión sobre la sexualidad femenina en su versión freudiana, muy útil “para el análisis de las mujeres y también en el contexto del feminismo tal como lo conocemos […] Es una clínica sexuada la que Freud afirma aquí, que cobra cierto relieve en la época del imperativo de la igualdad absoluta, globalizante, que borra las particularidades y la diferenciación de los goces”.
Paloma Larena escribe sobre esta diferenciación de los goces en su texto “El lazo intersinthomático”, precisando que “en tanto cuestión de lenguaje, lo que hay es la diferencia. Una diferencia que marca el goce del cuerpo en el hablanteser […] independientemente del sexo biológico”. Que la relación sexual no cese de no escribirse implica que se trata de lo real sin ley, un imposible lógico. El “no hay” no es pues un agujero como en la forclusión, sino “la página en blanco”.
Xavier Giner, en su trabajo sobre el nohay y el amor, apunta a que este nohay no es del registro de la verdad sino de lo real del goce; es el rechazo mítico, el rechazo primero, que circula por fuera de la defensa como un decir, cuyo por qué, permanece enigmático. Este “decir que no”, respuesta de lo real, “preexiste al sujeto, y hace del dicho que viene después algo bien diferente porque suspende la relación del dicho con la verdad, colocando el inconsciente de lado de lo real”.
En el último texto de este apartado, “De lo tullido en la sexualidad al amor”, Rosa Godínez plantea que una salida a lo irresoluble de la tensión goce/amor puede ser la aportación de Miller según la cual el amor está en el principio mismo del lazo social. Como Lacan advertía en el Seminario 20, “a fin de cuentas no hay más que eso, el vínculo social”, y nos recuerda que Miller agrega que no hay oportunidad de encontrarse sin ese lazo social.
En el apartado El amor, y el odio, una serie de trabajos dan cuenta de esa tensión goce/amor. En “La erosión de Eros” Marcela Antelo plantea que “si el amor no es un tema frívolo en este momento de ruido y furor, de sangre y dolor, del fin del amor, es porque en psicoanálisis no hablamos del amor sin hablar del odio […] No son las coordenadas actuales del lazo social las que arrojan luz sobre lo nuevo en el amor, son los impases, los malentendidos, los síntomas actuales del amor que ilustran nuestra civilización”. Cecilia Espejo parte de la hipótesis de que, en un contexto de aparición de figuras de autoridad feroces y de la exacerbación de discursos de odio alimentados por el “algoritmo del odio”, si bien este odio puede ser expresión de la pulsión de muerte con sus efectos de segregación, “en la actualidad también podría funcionar como aquello que suple la relación sexual que no existe”.
En la vía del amor encontrarán dos trabajos que abren caminos distintos. Vicente Palomera retoma en su texto “La dama sigue siendo muy misteriosa” el tema del amor cortés a partir del análisis del caso del Hombre de las ratas, señalando que la dama es un objeto distante, y las técnicas involucradas en el amor cortés “son técnicas de contención, de suspensión, de amor interruptus”. Es a lo que apuntó Lacan en 1973 al declarar que el amor cortés era una manera muy refinada de suplir la ausencia de relación sexual “fingiendo que somos nosotros los que la obstaculizamos”. Por otro lado, Andrés Balseiro trabaja alrededor de la “Palabra de amor” distinguiendo que la declaración de amor, la carta o el poema están del lado fálico de la palabra, lo que Lacan llama el “blablablá”. Y que, frente a ello, “el signo de amor puede ser cualquier palabra, cualquier mirada, cualquier ademán, caricia, o gesto que diga que allí, al otro lado, hay un sujeto”.
A continuación, el apartado Artificios recoge en primer lugar la conversación (traducida del catalán, cuya versión encontrarán en la web) con Enric Casasses, poeta-trovador, galardonado con numerosos premios por su trayectoria literaria. Le hemos preguntado por su decir poético, su uso de la escritura y de la lengua: “Ya no sé hasta qué punto yo juego con la lengua o la lengua juega conmigo. Pienso que hay un poco de todo. He utilizado el verso libre, que no sigue ninguna estructura fija… verso libertario, verso libertino, libertinaje… también verso marcado, he jugado con todas las formas”. Si tienen ocasión de acercarse a la Biblioteca del Campo Freudiano de Barcelona, podrán leer uno de sus libros, que nos regaló durante dicha conversación. Encontrarán también uno de sus poemas –en catalán, dado que es intraducible- publicado en el apartado Bordear con palabras, junto a otros tres poemas que nos prestan Inma Marcos, Andrés Belalba y Nancy Di.
Philippe Lacadée nos habla del dicho poético de Rimbaud, de la búsqueda rimbaudiana que consiste en “encontrar lo desconocido en el territorio del lenguaje poético”: “una poesía surgida del desorden del sentido común para inventar la poesía objetiva surgida como S1, ajustándose al cuerpo pulsional para abrir los ojos y hacer oír su voz”. Recuerda que Lacan, en su Seminario 15, dirá que la poesía tiene una razón que promueve el signo que cambia de razón, de discurso y crea la apología del nuevo amor, elementos que ilustran “la fórmula del acto”.
Siguiendo la vía del arte, podrán leer la conferencia de Irene Domínguez “El artista frente a lo imposible: no hay relación sexual”, donde propone que el artista “es la propuesta de hacer con lo real, con eso imposible, a partir de proponer conexiones inéditas simbólico-imaginarias para penetrar en Das Ding”. La propuesta del artista es siempre fallida porque incluye lo real, lo imposible, y “en esa práctica de hacer fallar la relación sexual, las distintas renovaciones del lazo social tienen un nuevo chance de respiración”.
Dos últimos trabajos recogen en este apartado el hacer de dos artistas, Rosalía y Richter. Dominique Corpelet trabaja sobre la pintura de Richter, de quien dice que juega con lo que hay y lo que no hay, el sinsentido de lo real, lo imposible, donde “el empleo de lo borroso constituye el motor y la manifestación de semejante imposibilidad. Hay algo de la imagen del cuerpo que no pasa a la pintura”. Mari Paz Rodríguez se introduce en “La performance de Rosalía” para apuntar a la inspiración de la cantante en Santa Teresa para dicha performance, donde nos dedica su silencio, “algo muy característico de la mística, puesto que no puede pronunciarse sobre su goce”. Sin embargo, en lo que a la cantante se refiere, la autora señala que parece más del orden de la provocación que de la experiencia mística.
El apartado La práctica del psicoanálisis recoge dos casos presentados en las simultáneas del pasado XV Congreso de la AMP, que giran en torno al No hay relación sexual: Eugenio Díaz, miembro de la ELP, presenta el de un hombre “que obsesivizando su vida (y el análisis), trata de zafarse del universal de la falla sexual que le aqueja como ser hablante”. Luis Francisco Espíndola, miembro de la EBP, plantea el de un sujeto cuyas fantasías perversas “constituyen, además de formas de castigo y sacrificio, intentos de hacer existir la relación sexual”.
Por último, en el apartado Lecturas encontrarán la de Luciana Fracchia sobre el libro de Jorge Sosa Lo femenino en el diván, “una lectura de la época en que vivimos, cuyo hilo rojo se pone de manifiesto desde el momento en que localiza el germen del aforismo lacaniano no hay relación sexual, a partir de la idea freudiana de las pulsiones perversas polimorfas”. También, la reseña de Margarita Álvarez sobre el libro de Mario Izcovich La escuela que escucha, del que destaca el “apostar por el lazo con el otro: hacer lazo es educativo, civilizatorio, y requiere de la concurrencia de la palabra, la escucha y la invención”.
Esperamos que disfruten de la lectura.
Soledad Bertran, directora de Freudiana, por la comisión: Natalí Boghossian, Roberto J. Cordero, Cecilia Espejo, Luciana Fracchia, Héctor García, Adriana Meza, Claudia Rivas, Lucrecia Rocchetti, Catherine Salamanca, María Touza.
Notas:
- Miller, J.-A., “Hay, no hay”. No hay relación sexual. Scilicet, Buenos Aires, Grama, 2026, p. 25. ↑
- Miller. J.-A., Miller. “¿Qué Escuela para mañana?” Lacan Web Télévision, 24 de febrero de 2026. ↑
- Alberti, C. “No hay relación sexual”. Scilicet, Buenos Aires, Grama, 2026, p. 16. ↑

Psicoanalista en Barcelona, miembro de la ELP y de la AMP. Directora de Freudiana.
