25 aniversario ELP*

Celebramos 25 años de nuestra Escuela, los que estuvimos hace 25 años y los que han llegado a lo largo de este cuarto de siglo.

La ELP es una escuela de las que componen la AMP. Eso es fundamental. La AMP es una orientación política, clínica y epistémica, surgida y sostenida a partir de la contra experiencia de la EFP, primero con la ECF y, con el impulso y hacer de J.-A. Miller, con las otras escuelas y la AMP.

Si Lacan disolvió y fundó de nuevo una Escuela fue porque, como dijo en ese momento, su acto de disolución demostraba que “el real en juego dentro de la experiencia no se limita, en principio, a la mera subsistencia de la Sociedad psicoanalítica”1.

1. Lacan no dejó de elaborar, a partir de la experiencia, el concepto de Escuela como concepto clínico, epistémico y por supuesto político. Así, en La Tercera recuerda que si bien “No hay verdadera sociedad fundada en el discurso analítico. Hay una Escuela que justamente no se define por ser una Sociedad. Se define por el hecho de que enseñó algo”2.

La Escuela, decimos, tiene una doble alma: como institución debe sobrevivir en el tiempo -supone una organización institucional- como Escuela es una experiencia. Lo es sólo por hacerla. Está siempre por hacer. No tiene ninguna garantía sobre sus efectos ni sobre las consecuencias para el psicoanálisis. De ahí la responsabilidad que no podemos eludir.

2. Sabéis que prefiero decir que una Escuela es un enclave o una base de operaciones más que un refugio. La escuela refugio tiene unas connotaciones defensivas, estáticas, de aislamiento, que no me atraen. Un enclave, en cambio, es un refugio que se pone a prueba porque está hecho para hacer salidas al exterior preservando algo en su interior. En un enclave se pueden valorar a posteriori los efectos producidos, también, por cada salida.

¿Qué se preserva en la Escuela enclave? los principios del psicoanálisis. Sin ellos se puede producir una “disolución progresiva del lenguaje lacaniano en beneficio de la supuesta lengua del Otro”3. Pero, también, si la escuela se aísla el psicoanálisis puede desaparecer junto con su práctica. J.-A. Miller resaltó que el saber del psicoanálisis, la relación de los analistas con él tiende a degradarse, a auto-destruirse4.

Se trata de que cada uno pueda sostener, en el mundo, el discurso analítico, defendiendo el lugar del psicoanálisis, y sus condiciones de posibilidad, de libertad de palabra y de elección, con la responsabilidad de las consecuencias, sin rendirse, sin “complacencia con el discurso del mundo sino con perseverancia en sus principios en el mundo”. Sin olvidar que, desde nuestra posición, “la política y la ética confluyen”. Tenemos aquí una orientación para la acción Lacaniana que recae en las invenciones en cada una de sus sedes.

3. Hay la experiencia del análisis que, como tal, tiene en su núcleo lo imposible de transmitir y por ello llama a perseverar en la elaboración de saber, y hay la experiencia de la vida de la Escuela, en común, que no es igual para cada uno de sus miembros. Hace falta además que la vida de la Escuela se mantenga en el filo abierto de lo que no es posible clausurar para siempre, cerrarse, concluir: el núcleo de no saber que la habita. Eso es lo que la hace una experiencia en tanto que experiencia de orden analítico y que cada uno de nosotros esté como analizante en la Escuela, es decir empujados por un “Aún, aún, aún”. Así se sostiene la transferencia de trabajo. Un trabajo por hacer en la escuela que hace escuela. Sin ello el deslizamiento hacia la asociación de practicantes es fácil que se produzca.

Para que la transferencia de trabajo sea efectiva es necesaria la “critica asidua interna y externa”5 que quería Lacan para su Escuela. Por ello es preciso que una conversación en la Escuela se practique y sea una práctica de affectio societatis. Que sea la práctica de una conversación argumentada, sostenida por más de uno y que fundamente una transferencia fundada en la crítica recíproca que permita una elaboración de saber. Una crítica ilustrada por el conocimiento de los textos fundamentales del psicoanálisis atravesado por la experiencia analítica de cada uno y por lo real de la práctica. Eso es, a mi entender, experiencia de Escuela. Es distinto a la complacencia del saber y los lugares adquiridos en el grupo analítico. “Quién es quién, nada lo prejuzga, sino que confío en la experiencia a realizar, freudiana si es posible”6.

La enseñanza que la Escuela dispensa pasa por la transferencia de trabajo.

No queremos ser un “montón” pero si queremos ser numerosos. Eso tiene su razón en el porvenir del psicoanálisis.

A modo de brindis-Wunsch antes del brindis en el cóctel ¡Que el psicoanálisis siga siendo causa de deseo para los que ya están y para las nuevas generaciones por venir!

*Intervención en “25 años de la ELP. Celebración en la CdC” en la Sede de Barcelona el 20 de mayo de 2025.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques. En los confines del seminario. Paidós, Buenos Aires, 2022, p. 75
  2. Ibid., pp. 121-22
  3. Miller, Jacques- Alain. Sutilezas analíticas. Paidós, Buenos Aires, pp. 13-32.
  4. Miller, Jacques Alain. Cómo terminan los análisis. Paidós, Buenos Aires, 2022, pp. 353-361.
  5. Lacan, Jacques. “Acto de fundación”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 247.
  6. Lacan, Jacques. “Acto de fundación”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, 15 enero 1980.