25 aniversario de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (2)

Con motivo del 25 aniversario de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, la Comisión del Blog de la ELP ha querido realizar una serie de preguntas a un colega de cada Comunidad, con el fin de recoger sus reflexiones sobre el lugar de la Escuela y la transmisión del psicoanálisis en la actualidad.

Las respuestas no buscan ofrecer conclusiones definitivas, sino abrir un campo de interrogación; el aniversario se convierte así en una ocasión para volver a preguntar, para renovar la apuesta por el psicoanálisis y por la Escuela como lugar de investigación, transmisión y lazo. La diversidad de voces nos recuerda la pluralidad que habita la Escuela y que este aniversario marca una apertura hacia lo que vendrá.

Os invitamos a seguir estas publicaciones, a leerlas y a dejaros interpelar por ellas.

Comisión del Blog de la ELP

 

Miller señala que la dificultad en la Escuela es que se trata de un saber expuesto y que si nos quedamos en un saber supuesto no funciona. Lacan con 20 años le invitó a entrar en su Escuela. Primero hay que tener espacio en la Escuela y dentro de ella dedicarse a la investigación para hacer avanzar el psicoanálisis. Este año cuando se cumplen 25 años de la fundación de la ELP, ¿Qué opinas de la nueva política de juventud en ese sentido? ¿Qué resaltarías de estos 25 años de la ELP?

Respuesta de Laura Canedo

Tu pregunta me lleva a varias cuestiones.

Por un lado, a destacar que la Escuela tiene como meta la pervivencia del psicoanálisis, y en este sentido contribuir a su progreso a fin de garantizar el futuro de la práctica analítica.

Íntimamente ligado a ello, necesita que haya analistas concernidos por esta apuesta. No obstante, si decimos “analistas” … Se trata de una cuestión nada simple, ya que se funda en una no identidad, en un no modelo. No habiendo posibilidad de identificarse al analista, todos habitamos la Escuela concernidos por una pregunta: “¿qué es un analista?”. Ello implica investigar en una cuestión que al fin está íntimamente ligada al propio análisis. De esta forma, la Escuela tiene la responsabilidad de una formación que a su vez es fruto de la experiencia analítica de cada uno, y de su particular forma de poner en juego su posición analizante como condición de una auténtica búsqueda.

Estas dos cuestiones, la pregunta sobre lo que es ser un analista y el compromiso con la continuidad del psicoanálisis, diría, son las que están en juego en todo aquel que demanda entrar en la Escuela. Se trata de una puesta en juego, una apuesta, la de aquel que demanda, en tanto ya concernido por la causa analítica, lo que implica estar dispuesto a contribuir con sus producciones y asumir el riesgo que comporta exponer(se).

Sobre este cuadro, me parece que la NPJ, como otras implementadas por la AMP en nuestro recorrido de 25 años, ha comportado ya efectos de interpretación sobre nuestra Escuela.

Por un lado, respecto a las admisiones que, con matices, había mantenido los mismos criterios de entrada desde sus inicios, lo cual con el paso del tiempo devino una política, podríamos decir, restrictiva. Habrá tiempo de leer sus consecuencias, pero se constata un incremento de demandas; se impone una nueva reflexión sobre la cuestión de las admisiones y las condiciones de entrada, que ya se vislumbra más anudada a la práctica y al control que al cártel o al estudio de los textos; también ha comportado diseñar la particular forma de implementarla en nuestra Escuela.

No obstante, esta invitación a los jóvenes, a mi parecer tiene su efecto principal como interpretación sobre el AME al ser el que, por su grado, debe asumir la función de mentor que le demanda la Escuela cuando ello es requerido.

Lejos de la inmersión en la Escuela que prevalecía en tiempos de Lacan, hoy se trata de una entrada en cuyo umbral mismo el mentor, en tanto función de huésped, podríamos decir, acompaña al candidato a miembro en el tránsito a, en tal caso, devenirlo de pleno derecho. De alguna forma, el mentor asume representar el Que vuoi? de la Escuela.

Ello implica necesariamente una pregunta sobre lo que llamamos “experiencia de Escuela”, a la vez que impacta sobre el vínculo de trabajo de los más experimentados con los debutantes.

Siendo el grado de AME una cifra irónica, al suponer una garantía sin garantía, podríamos decir, se trata ahora de cómo, en tanto atravesado por los impasses de la Escuela, asume esta función. Una nueva ocasión de experiencia de Escuela, a asumir desde la posición analizante, que permitirá un nuevo encuentro con el saber a ser expuesto.

Laura Canedo. AME, miembro de la ELP y la AMP.

 

Se cumplen 25 años de la fundación de la ELP. Me gustaría proponerte la siguiente cuestión: ¿Qué efectos se producen, a partir de tu encuentro con la Escuela y el psicoanálisis, en tu práctica en la institución pública?

Respuesta de Teresa Colomer

Antes del inicio del recorrido analítico y de la escuela, mi práctica clínica en la institución se desarrollaba, con mejor o peor tino, en el marco político de la salud mental comunitaria, la desinstitucionalización y la creación de nuevos espacios de acogida para mi visión romántica de la locura. El Ideal de un lugar acogedor para la enfermedad mental discurría en paralelo a la demanda de amor. Pero la clínica de las buenas intenciones chocaba con lo irreductible de la pulsión que se trazaba en los espacios de atención que entonces habité.

Con el análisis y con la Escuela, la locura devino trabajo subjetivo y esta escucha arrasó con el discurso ideológico en el que se sostenía mi práctica.

La época fue cambiando de significantes amos y el Otro de la institución contra el que llevé mi combate, se revistió con diferentes hábitos; la conducta, el cognitivismo, la ciencia, pero también devino el lugar donde, calladamente, se podía ficcionar un marco donde la palabra cobraba sus diversos valores. Con la Escuela, la angustia de una práctica a contracorriente encontró ese lugar donde orientarse ante el real irreductible.

Teresa Colomer. Miembro de la ELP y la AMP.

 

¿Cómo podría la escuela causar en sus socios y participantes un deseo a comprometerse y a sostenerla?

Respuesta de Florencia Riesgo

Bueno, primero, quisiera agradecerles la invitación a participar en el Blog.

Debo decir que en cuanto leí la pregunta me fui a aquel momento en el que me encontré con el deseo de Escuela. Asistí a las Jornadas de la ELP, que ese año se hicieron en Madrid, y dije: ¡Quiero estar en esto! Formar parte de la organización, de las mesas de trabajo, presentar casos. Por esto, entiendo que la Escuela se sostiene como causa per se.

La Escuela mantiene abierta la posibilidad de que cada uno se encuentre con su modo singular de comprometerse. Hay participaciones que son de una vez cada tanto, otras que comprometen más al trabajo, algunas de elaboración epistémica, otras clínicas, cuestiones de herramientas, técnicas, contactos, etc.

Tenemos comisiones en las cuales podemos aportar diversas participaciones, que pueden estar a mano del interés que cada uno sostenga. Tenemos revistas que nos invitan a escribir, a presentar nuestras elaboraciones.

Cada año hay distintos espacios para presentar nuestra práctica: los encuentros preparatorios para las jornadas, para el congreso de la AMP, de la Eurofederación, las Jornadas y las noches clínicas.

Entonces, lo primero que pienso es que la Escuela está constantemente causando la participación. La causa está, se sostiene.

Después, podemos ubicar algunos puntos que requieren que nos interroguemos o que los pensemos de maneras diferentes; son cuestiones que están sobre la mesa y que se encuentran puestas al trabajo.

En la sede de Madrid hay preguntas en torno a abrir la Escuela hacia otros espacios y, como parte de la comisión de la Biblioteca, sé que se está trabajando para que así sea.
Creo que podemos replantearnos la llegada que tenemos, los días y horarios de actividades, la salida de la Escuela a lo comunitario; me parece que son cuestiones que se sostienen como pregunta y entiendo que lleva tiempo llevarlas a cabo. Trabajar en esto es un modo, también, de causar interés y renovar el compromiso. En eso estamos…

Florencia Riesgo. Socia de la Sede de Madrid de la Comunidad de Madrid de la ELP.