IX Encuentro de Elucidación de la Escuela "¿Cómo se analiza hoy?" (3)
El IX Encuentro de Elucidación de la Escuela "¿Cómo se analiza hoy?", se celebrará el próximo 31 de mayo en Valencia.
El Blog de la ELP se suma a la reflexión sobre el tema con una nueva propuesta; cada integrante de la Comisión ha planteado una pregunta al director de su Comunidad, vinculada a la temática del Encuentro; publicaremos sus respuestas a lo largo de las dos semanas anteriores a la celebración del Encuentro.
¡Esperamos que la lectura sea de vuestro interés!
Esther González. Responsable del Blog de la ELP.
¿Cómo relanzamos el discurso psicoanalítico en aquellos pacientes que deciden abandonar en un momento del análisis donde la verdad empieza a hacerse difícil, pero sabemos que pueden continuar?
Respuesta de Andrés Borderías
No tengo una respuesta a su pregunta, aquí verdaderamente es el caso por caso, pues la resistencia en cada análisis se presenta antes o después.
Hay razones de fondo para ello, estructurales, de las que dio cuenta Freud al señalar que la resistencia a la asociación libre era directamente proporcional a la proximidad con el núcleo de lo reprimido y después Lacan cuando formuló en su Nota Italiana el "horror al saber" sobre el goce como un límite muchas veces infranqueable.
En realidad, la pregunta interesante es la inversa: ¿qué lleva a un sujeto a querer ir más allá de los efectos terapéuticos obtenidos en su análisis? Lacan cambió el acento en su orientación sobre la dirección de la cura y la resistencia según la perspectiva del final de análisis a lo largo de su enseñanza al relativizar la capacidad de lo simbólico para incidir sobre lo real. En un primer momento señaló que la resistencia al análisis está del lado del analista y no del analizante. Se refería así a los analistas que se orientaban por la contratransferencia, la identificación, o el sentido imaginario. En un segundo momento ubicó el valor del acto analítico, el lugar del analista como objeto causa, así como las diversas modalidades de la interpretación. Cada una de esas indicaciones es preciosa y nos orienta en el campo diverso de la resistencia incluso en una perspectiva estructural, pues no se presenta del mismo modo el horror al saber en el campo de la psicosis, en el de la perversión o el de la psicosis. Hay una tercera perspectiva que se abre paso al final de su enseñanza y que desplaza el acento al coraje del sujeto ante lo real cuando se pregunta: "¿Qué es lo que puede inducirles a encontrar una tal satisfacción en el análisis, cuando pasar por el análisis es una experiencia tan inconfortable? No todos son capaces de hacerla. Hay que tener una cierta dosis de valor, haber oído lo bastante sobre ella para saber que puede tener ciertos efectos – esos efectos con los cuales cuentan realmente las personas que emprenden un análisis, esos que yo llamo los analizantes" y afirma un poco después "un análisis no ha de ser llevado demasiado lejos. Cuando el analizante piensa que es feliz de vivir, es suficiente"1.
Son orientaciones que no se anulan entre ellas, un preliminar al caso por caso. Tendríamos que entrar allí para poder decir algo más, especialmente en esta época en la que se extiende la exigencia a una escucha sin interpretación.
Andrés Borderías. Director de la Comunidad de Madrid de la ELP.
"Teniendo en cuenta el contexto actual, en el que ser escuchado se torna casi un derecho, ¿cómo hacer valer la diferencia que introduce la escucha analítica frente a esta democratización de la terapéutica?"
Respuesta de Jesús Sebastián
Esta reivindicación del “derecho a…”, promueve un régimen de igualdad e intercambiabilidad de los sujetos2, cierta indiferenciación que es la base de la operación mediante la que el discurso dominante introduce la cuantificación y la estandarización; lo hace “[...] sobre el modelo imparable del “un poco, mucho, apasionadamente”, considerando que los intervalos entre esos diferentes marcadores son iguales, postulado puro y simple, y después se pone en marcha la estadística sobre esta base”3.
Frente a este empuje a la estandarización, que quiere reducir la relación entre los seres hablantes a una experiencia de consumo, y la medida de la calidad a una encuesta sobre la satisfacción, la escucha analítica:
- “[…] tiene en cuenta la palabra en tanto tiene efectos de verdad, pero también efectos sobre el goce”4 y, sin desentenderse del sufrimiento de quien acude a solicitar atención, no deja de suponerle un inconsciente, es decir, considera que se trata de un sujeto dividido entre lo que dice y lo que quiere decir, que habla y que tiene un cuerpo vivo, que goza.
- No reduce la relación entre el analista y el analizante a la de un paciente que no encuentra remedio a lo que le hace sufrir y un profesional que tiene el saber y los recursos para darle solución5. Mediante el diálogo analítico, es posible que el sujeto reconozca en su síntoma y en su malestar algunas preguntas que le conciernen, abriendo así la vía a un cierto saber que le permita dejar de repetir. Dicha apertura se sostiene en lo que llamamos la transferencia.
- No busca callar la queja ni extinguir el síntoma, y las soluciones que en el curso de la experiencia cada sujeto podrá encontrar a su dolencia, beneficiarias de su propio síntoma, llevarán la marca de su singularidad. “La promesa del discurso analítico es lo contrario del discurso de la evaluación: “no serás comparado” […] Así como la evaluación devalúa, el discurso analítico, de manera natural, estructural, valoriza el sujeto […] no compararás siquiera el paciente a sí mismo de una sesión a otra”6.
- Su práctica exige, entre otras condiciones, la de ser llevada a cabo por alguien “cuya cualidad de analista no depende del emplazamiento de la consulta, ni de la naturaleza de la clientela, sino más bien de la experiencia en la que él se ha comprometido”7. La experiencia de su propio análisis.
Jesús Sebastián. Director de la Comunidad de Aragón.
Notas:
- Lacan, Jacques. “Conférences et entretiens dans des universités nord-américaines”. Scilicet n.6/7. Seuil, París, 1975, pp. 11-15. ↑
- Alberti, Christianne. “Los fundamentos de la orientación lacaniana: clínica y lectura”. Instituto Oscar Massota, 2025: ↑
- Miller, Jaques- Alain. Todo el mundo es loco. Paidós, Buenos Aires, 2015, p. 134. ↑
- Alberti, Chistianne. “Los fundamentos de la orientación lacaniana: clínica y lectura”. Op. cit. ↑
- Santolaya, Francisco- Cobo, Tomás. “Carta a la Ministra de Sanidad”
- Miller, Jacques-Alain. Todo el mundo es loco. Op.cit., p. 137. ↑
- Miller, Jaques-Alain. “Hacia PIPOL 4”. Freudiana n. 52. CdC de la ELP, Barcelona, 2008. ↑
