Reseña del Espacio Central de la Comunidad Valenciana de la ELP: La Escuela Hoy. Lo Uno de la orientación lacaniana

El 25 de febrero de 2026, nos reunimos en la sede de la Comunidad Valenciana de la ELP para inaugurar un nuevo Espacio Central: La Escuela Hoy. Lo Uno de la orientación lacaniana.

La mesa fue coordinada por Concha Lechón, miembro de la ELP y AMP, directora de la Sede. Los invitados fueron: Oscar Ventura, AME, miembro de la ELP y AMP; Xavier Giner miembro de la ELP y AMP, actual presidente de la ELP.

Se abre un tema muy interesante que nos pone a trabajar sobre el Curso de J.-A. Miller El Uno solo (El Ser y El Uno, se lo ha llamado de varias maneras). Es un texto que no está publicado como un seminario en castellano, pero las 15 clases del curso se han ido publicando en la Revista Freudiana. Este es el elemento central de la bibliografía que estará compuesta por algunos artículos y textos más. Tal y como nos indicó Concha Lechón, se trata de abordar la función del Uno en la orientación lacaniana en sus vertientes epistémica clínica y política. También nos dejó una pregunta, para ir pensándola ¿Qué Uno es?

Oscar Ventura trabajó sobre las clases 7 y 8 del Curso de Miller. El planteamiento es llegar a la cuestión de la Escuela Una y a la lógica del significante Una. Hay que producir primero una genealogía de lo que es el Uno en la enseñanza de Lacan, teniendo en cuenta el binomio en juego: el Uno y el cuerpo.

Si pensamos el Uno como una marca sobre el cuerpo, hay distintas formas de afectación del cuerpo en que se imprime una marca: la letra, el rasgo unario y el Uno todo solo. Es difícil discernir lo que se aísla clínicamente con cada uno de estos conceptos.

Con estas indicaciones ya tenemos todo un programa de trabajo poniendo en forma estos conceptos, su lógica y las incidencias de unos con otros.

En la clase 71 se encuentra la distinción entre ser y existencia. El ser pertenece al orden de lo dicho, el campo del ser prolifera y depende de la significación. A partir del Seminario 17 vemos que el ser es semblante y la existencia es real. La existencia no es un predicado, no es un vitalismo, no es un ser pre discursivo que precede al lenguaje. La existencia solo se dice en un sentido, el de la lógica.

Si vamos del Otro al Uno, vamos precisamente del es al existe. El Otro no existe, es y el Uno del significante existe. Algo relevante a tener en cuenta es que no hay anterioridad al Uno, no es algo que esté, sino que es una producción de la transferencia en el Discurso Analítico.

En la clase 82 vemos que se trata de traducir este aparato a la práctica analítica. Algunos de los conceptos que Oscar Ventura extrae para pensar sobre esto son: letra, escritura, escucha, interpretación, marca y rasgo unario. También señaló la distinción entre sustancia significante / sustancia gozante. El goce opaco al sentido no es transparente a la interpretación, no es reabsorbible al campo del significado. No está hecho de sentido, está hecho de la conjunción contingente entre el Uno y el cuerpo y es sin ley. La conjunción Uno – goce no responde a ninguna armonía, responde a un acontecimiento y produce una marca.

Así como el síntoma freudiano produce sentido, el sinthome lacaniano es una repetición, un modo singular de gozar que se desprende de ese S1. La práctica no se orienta por el ser del sujeto, sino por el Uno que se repite. Mientras la ontología escucha el ser, el psicoanálisis lee la existencia.

Xavier Giner toma la vertiente de la Escuela. Hacerse cargo del Uno de la experiencia puede producir horror, hay que sostener el régimen de la contingencia. Si apostamos por Lacan hay que sostener que esto ocurre en la práctica y en la propia existencia del Psicoanálisis. El pase permite tocar algo de todo esto.

Nos recomienda la lectura de La pasión del neurótico3de Miller en donde habla del Uno y de la identificación que apunta a lo que no es imitable del Otro. Este texto muestra muy bien el camino de la orientación lacaniana de lo Simbólico a lo Real.

La Escuela de Lacan se fundó en dos tiempos. Primero hay un para todos y después introdujo el pase, el AE irrumpe como un agujero en lo Real. Lacan distinguió lo universal y lo particular, pero de lo que se trata es de lo singular. Es más fácil agarrarse en el significante Amo que sostenerse en el agujero. Hay una tendencia a la defensa también en la Escuela.

La Escuela Una es un elemento extraño que no tiene miembros, estatutos ni tiene la dimensión asociación. No apunta a nada más que a descompletar la AMP y sus Escuelas. Es la descompletud todo el rato. El encuentro del significante y el cuerpo causa horror.

La Escuela de Lacan es una Escuela incómoda, no permite idealizarla. En el debate actual sobre la Acción Lacaniana se trata de que no sea la lógica de proponernos como alternativa. En este sentido la dimensión del S1 como significante Amo debe desaparecer.

La expresión “dispersos descabalados”4 da cuenta del S1 solo que no hace pareja ni dupla, los unos y los otros. El lugar del pase en la Escuela de Lacan es fundamental. En la dimensión de experiencia del pase, más allá de la nominación, destaca el trabajo de elaboración del AE y de la Escuela en su conjunto, se trata de que la Escuela ponga al trabajo esa enseñanza, el pase como laboratorio de investigación del fin de análisis.

Este curso de Miller tiene un gran valor para entender la última enseñanza de Lacan.

La conversación con la sala permitió dar una vuelta más a la transmisión que se había producido y dejó abiertos puntos para seguir investigando.

Se comentó que hay que diferenciar el Uno del poder del Uno del saber y el paso siguiente es desplazar ese Uno, extraerlo más bien del lado del rasgo unario que del significante amo.

Desde la experiencia clínica hay que pensar la experiencia institucional y tener en cuenta que en el centro de la Escuela está el pase y que la Escuela Una, su definición más primaria, es una Escuela de analizantes; eso implica que el conjunto de los miembros están todos analizados y eso posibilitaría un lazo “misterioso” entre los unos solos. La impronta que el Uno deja al final del análisis, lo que se produce, es la rectificación radical del lazo a partir de la experiencia de cada uno y cómo hacemos con eso. Solo podemos hacer lazo a partir del Discurso Analítico. La Escuela Una es una conversación de soledades en la cual se espera algún tipo de producción nueva.

Se señala que los AE se inscriben en la Escuela Una, no son AE de una Escuela en concreto.

Hay que dar una vuelta más a lo que Miller llama “una práctica desublimada”5.

Con respecto al pase, este es imposible sin la Escuela y cuando Lacan intuía la posibilidad del psicoanálisis como un fraude, creó la ética del psicoanálisis con el pase.

Se preguntó sobre la repetición, si se puede introducir el concepto de iteración como el S1 que no invita al S2. El Uno que se repite es el Uno que itera. Hay que diferenciar el Uno del significante del Uno del goce, es el Uno que itera a nivel del goce.

Lacan habla de lo femenino de la letra, la letra no se lee, pero se puede transmitir o deducir. Esa transmisión o deducción de lo femenino de la letra no es sin el cuerpo en el encuentro con lo real.

Cuando Lacan dice que es una letra para no ser leída se refiere a la transferencia, o sea que no hay desciframiento posible, no hay interpretación. Pero eso no objeta que se pueda transmitir. Que no se pueda leer es condición de la transmisión.

Lo que está en juego es una práctica de la palabra que toque lo real y así salir de la fantasmagoría del ser y del sentido.

 

Notas:

  1. Miller, Jacques-Alain. “Introducción del ser y la existencia”, Freudiana, n. 76, 2016.
  2. Miller, Jacques-Alain. “El desnivel entre el ser y la existencia”, Freudiana, n. 68, 2013.
  3. Miller, Jacques-Alain. “La pasión del neurótico”, Introducción a la clínica lacaniana. RBA, Barcelona, 2007, pp. 71-87.
  4. Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, Otros Escritos. Paidós, Buenos Aires, 2016, p. 601.
  5. Miller, Jacques- Alain. “El ultrapase”, Freudiana, n. 66, 2012.