Reseña de la presentación del libro Palabra quieta, de Elizabeth Escayola
El 26 de septiembre de 2025 recibimos con alegría a la autora en la Sede de la Comunidad Valenciana de la ELP, en una actividad organizada en colaboración con EINDA Y TEAdir CV. Al leer el libro de Elizabeth Escayola me aparece el significante “sumergirse” como una sensación que coincide con la escritura del prólogo de Eric Laurent, ya que la lectura compenetrada del libro genera la experiencia de abstraerse y de introducirse profundamente en el espacio de una soledad sonora.
El libro1 comienza con una serie de escenas y relatos que recogen maravillosos retazos de las prácticas con niños autistas y sus familias. Lo hace dirigiendo la mirada y la escucha a lo más humano, a la palabra, al cuerpo, al estar con otros y trata de los lugares y del tiempo. Desde el comienzo su lectura propone cuestiones fundamentales y sentidas preguntas sobre cómo se construyen en la subjetividad los lugares y los tiempos.
En una segunda parte, se despliega un marco teórico en el que nos acerca a algunas reflexiones: “¿Os habéis preguntado cómo llega la palabra al ser humano?”2. “¿Cómo es que la palabra incide en el cuerpo?”3. Las preguntas parecen simples, pero las respuestas incorporan muchos años de formación, de lectura y de investigación psicoanalítica. El esfuerzo de traducción es asombroso, logrando transmitir lo complejo en palabras simples consigue acercar al público a un marco teórico que no es fácil de abordar. En este libro, cuando parece que la densidad teórica de los conceptos lacanianos se acrecienta, se intercala la poesía como un bálsamo y nuevamente la elaboración. La lectura oscila en un péndulo que nos mueve entre el aparato simbólico y lo real de lalengua.
Aquí se trata de palabras, Elisabeth nos recuerda que no solo sirven para comunicar, ¿Para qué sirven las palabras? La autora nos pone sobre aviso de lo que sucede cuando nuestra propia intimidad se cuela entre las letras, usa la imagen de un baúl que guarda el tesoro lingüístico que nos rodea (un baúl en el que estamos dentro y fuera a la vez) pero en ese baúl, o en ese tesoro, tiene que haber huecos, un lugar vacío, una fractura entre la palabra y la cosa. Si ello no sucede, se hace un uso del lenguaje a través de “palabras quietas”.
Un avezado y generoso acercamiento a la clínica, el desarrollo de la teoría psicoanalítica y la belleza de la poesía son los elementos que se conjugan para acercarnos al “más allá de lo que se ve a simple vista”, tal como lo resume la contraportada en una acertada descripción del contenido.
“¡Ay, Ignorante de mí! Estuve a punto de desfallecer”4, exclama la analista frente a la dificultad de la escena titulada “El espejo como doble”5, aunque su posición situada en la necesaria ignorancia le ha permitido sostenerse y orientarnos en lo fundamental que es localizar lo subjetivo de cada paciente, caso por caso, todos distintos.
Necesitamos de este libro en esta época. Lo hemos comentado en reiteradas oportunidades: frente al imperativo de la normativización y la reeducación conductual, hay otra oferta desde el psicoanálisis fundada en sostener la singularidad. Y no hay tratamiento posible si no se sostiene en un deseo decidido de “arriesgar nuestro ser”6.
Escribe Elizabeth: “Todo ser humano tiene derecho de no ser entendido únicamente por modelos universales que anulan la subjetividad”7. El libro está lleno de palabras preciosas, por momentos emociona y emociona porque humaniza. Aunque, no debería decir está “lleno”, tal vez, porque mejor si falta algo que nos permite seguir conversando en este encuentro.
Notas:
- Escayola, Elisabet. Palabra quieta. Ned Ediciones, Barcelona, 2024. ↑
- Ibid., p. 115. ↑
- Ibid., p. 110. ↑
- Ibid., p. 73. ↑
- Ibid., p. 73. ↑
- Ibid., p. 25. ↑
- Ibid., p. 92. ↑

Miembro de la ELP y AMP.
