Reseña de la II Jornada Clínica de Primavera Cadillac-Piñor: "Transferencia en Red. La clínica en la institución"

Estar prevenidos de lo imposible de nuestro oficio nos libera del furor sanandi y abre apasionantes posibilidades: aquellas que, conocedoras del insoportable en juego, se inventan modos de acoger lo real de la locura en un lugar como la institución. Estos modos son a todas luces no protocolizables, se trata de arreglos a medida, que parten de los potenciales inventos de quien sufre. Cuando no todo está escrito, cuando no todo cabe en el protocolo, surgen las preguntas y el deseo de compartir aquello que hemos podido observar y aprender de nuestros pacientes.

Surge la curiosidad y el deseo de reunirse con compañeros de distintos lugares: Oye, ¿Cómo lo hacéis vosotros? ¡Habladnos de alguno de vuestros casos! ¿Por qué no ir a conocer vuestro hospital? ¿Y si hacemos una jornada? Y resulta que mientras nos hacemos preguntas y compartimos aquellos saberes in progress que hemos llegado a elucubrar, nos lo pasamos muy bien.

Es así que desde 2024 venimos haciendo una jornada en el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense promovida por los compañeros del Hospital de Piñor que cuentan con Chus Gómez (miembro de la ELP y de la AMP) a la cabeza de las unidades de hospitalización psiquiátrica y los del Hospital de Cadillac, Francia, que con Esteban Morilla (miembro de la ACF) sostienen la orientación psicoanalítica en sus hospitales de día infanto-juveniles. Este año hemos centrado la II jornada en torno a la transferencia en red y la clínica en la institución. La transferencia difractada, pluralizada, entre varios, ha sido la excusa para trabajar una serie de casos clínicos.

Las compañeras del Hospital de Piñor compartieron un caso de un hombre psicótico que localiza en su familia al Otro perseguidor. En este sujeto, ante la incapacidad de realizar una inscripción simbólica de su filiación, la familiaridad de la institución ha resultado ser una frágil suplencia. Francesca Biagi-Chiai en su libro Atravesar paredes emplea el término “familiarización” para nombrar este fenómeno: “familiarización remite a la posibilidad de un lazo indefectible que el sujeto puede abandonar pero que el otro no suelta, y que, a partir de allí, se relaciona con lo simbólico. No se trata de recaída, sino de recurso siempre posible. El paciente sale del hospital, no sale del encuentro que ha creado con ese lazo de confianza que establece la transferencia”1. No en vano las últimas líneas de este caso recogen una escena donde este sujeto contacta con el hospital para avisarles de su próxima estancia. Desde allí se le responde: “aquí estaremos”.

También de dificultades en la inscripción simbólica del discurso familiar trató el caso de las colegas de psiquiatría infanto-juvenil del C.H.U. de Ourense. Manuel Fernández Blanco realizó el comentario a ambos casos, recogiendo la función de la institución de poder ofrecer un abrigo alejado del discurso del amo. La conversación retomó este punto: aquella práctica que no está informada de lo imposible cae en el autoritarismo y en la frustración de quienes la llevan a cabo. Existe una presentación de Zacarías Marco en la que aborda la diferencia entre imposibilidad e impotencia que resulta esclarecedora en este aspecto: “la impotencia no sería otra cosa que el reverso de un anhelo de potencia, la pesadilla que le retorna al que se ha inflado en su ser y su tener hasta hacer estallar el globo [...] El afectado de impotencia necesita una buena dosis, o mejor, múltiples pequeñas dosis de imposibilidad, de lo que llamamos castración, la ley que baja a tierra a los mortales, para que ceda algo de ese goce que lo ata, que lo inhabilita, mental y físicamente [...] asumir la imposibilidad que nos es propia viene a ser sinónimo de recuperar el deseo, teniendo el efecto movilizador de lanzarnos a la búsqueda de lo que, eso sí, jamás podrá ser hallado”2.

Los intervinientes del hospital de día L’Île Verte compartieron con nosotros diferentes escenas de trabajo entre varios en sus atelieres. La función de estos talleres, pensados a medida para cada uno de los niños, “no es tanto ocuparles sino preocuparles”3. En lugar de que sea el adulto quien se ocupe del goce del niño en una serie de actividades en la lógica del “hacer por hacer”, Dominique Holvoet propone que la preocupación es “un mordisco al goce en el que el sujeto está concernido, y que deja un lugar para el vacío. Será el sujeto mismo quien opere este mordisco, pero hará falta que el interviniente localice estos momentos”4. En el caso de uno de estos pequeños, el taller de cine permitió proporcionar una pantalla - precisamente aquella que no está presente cuando tratamos con niños que carecen del recurso al fantasma - y un “mordisco” a los significantes demasiado reales que traía consigo a la institución. Con la realización de pequeñas películas se pudo aligerar la carga imperativa y real de las palabras que lo comandaban. Este fino trabajo, con efectos especiales y banda sonora épica incluida, fue fruto de la reorientación constante del caso en las reuniones semanales que sostienen la práctica de este centro.

Estos abordajes, absolutamente singulares y pluralizados, destacan por su precisión clínica. Rubén Touriño, interviniente de TEAdir Barcelona, compartió el trayecto realizado con un adulto que atiende esta asociación orientada por la práctica entre varios. En su intervención retomó el desarrollo de Baio sobre el aforismo que Freud toma para definir cómo debe ser una cura analítica: cito, tute, iucunde, es decir, “una cura rápida, confiable, y no desagradable para el enfermo”5. Touriño compartió generosamente su traducción de las palabras de Baio. Sobre el último significante del aforismo, iucunde, el autor dice lo siguiente: “Al final, el sujeto puede experimentar no sólo una pacificación y un nuevo lazo social, sino también la sonrisa. En cuanto a nosotros, descubrimos el gusto por un nuevo saber, aquel al que estos sujetos nos dan acceso”6. La sonrisa se convierte, en el caso presentado, en carcajadas jubilosas cuando la práctica de los intervinientes permite que se abra la circulación de ciertos significantes en torno a la mesa de la merienda, cuidadosamente preparada.

La jornada concluyó con una conferencia de Manuel Fernández Blanco titulada “La clínica en la época de la despatologización”, a la que ofreció un título alternativo: “No me patologice, deme un diagnóstico”. Partiendo entonces de la “desaparición programada de la clínica”7 anunciada por Miller, ¿cómo preservar la función interrogativa de la misma? La propuesta de Fernández Blanco es que el analista debe inyectar sentido allí donde el sujeto hace economía del mismo. La conferencia fue también una oportunidad para retomar cuestiones centrales de su libro publicado recientemente, ¿Soy lo que digo que soy?, cuyo eje, tal y como describió su autor, va desde la pretendida omnipotencia del yo a la pretensión del sujeto actual de autodeterminarse8.

Al final de la jornada ofrecimos una visita guiada al taller de libre creación ArtEspida, situado en el Hospital de Piñor. Allí se recoge parte de la colección de art brut recuperada del Hospital de Toén y se continúa la producción. Previamente habíamos escuchado la intervención de Andrés Díaz, uno de los co-directores de ArtEspida. Él describió este espacio como un invento. Allí, los coordinadores tratan de sustraerse del lugar de demanda para convocar un vacío que pueda invitar a la creación, que a veces tiene efectos apaciguadores o incluso de suplencia. El taller no sólo recibe a aquellos pacientes que lo deseen, sino también a artistas o a cualquier persona interesada. Díaz compartió una serie de encuentros producidos dentro y fuera del espacio en los que se reflejó la articulación hospital-sociedad a la que se aspira.

Un rasgo de esta jornada: los tiempos de conversación previstos fueron insuficientes para la destacada participación de los asistentes y el encuentro se alargó por el deseo de intercambio. Pienso que da cuenta de la viveza de una clínica orientada. Tenemos la suerte de seguir haciéndonos preguntas. Nosotros ya estamos pensando en la próxima jornada.

 

Notas:

  1. Biagi-Chai, Francesca. Atravesar paredes. La locura, de la psiquiatría al psicoanálisis. Tres Haches, Buenos Aires, 2021, p. 229.
  2. Marco, Zacarías. “La imposibilidad que abre el deseo”, 2017.  
  3. Holvoet, Dominique. D'une tentative de localisation de la jouissance avec un enfant autiste. Dans L’Atelier, n.27, 2022. 
  4. Holvoet, Dominique. L'algorithme de l'atelier, op. cit. 
  5. Freud, Sigmund. “28ª conferencia de introducción al psicoanálisis. La terapia analítica”. Obras completas, vol. XVI. Amorrortu, Buenos Aires, 1991, p. 409.
  6. Baio, Virginio. “Cito, tute, iucunde, une clinique avec le sujet autiste”. Les feuillets du Courtil, nº 8/9, 1994, p. 227.
  7. Miller, Jacques-Alain. Discurso de clausura de la GCVI de la AMP 2022 “La mujer no existe”.  
  8. Fernández Blanco, Manuel. ¿Soy lo que digo que soy?. RBA, Barcelona, 2024.