IX Encuentro de Elucidación de la Escuela "¿Cómo se analiza hoy?" (1)

El IX Encuentro de Elucidación de la Escuela "¿Cómo se analiza hoy?", se celebrará el próximo 31 de mayo en Valencia.

El Blog de la ELP se suma a la reflexión sobre el tema con una nueva propuesta; cada integrante de la Comisión ha planteado una pregunta al director de su Comunidad, vinculada a la temática del Encuentro; publicaremos sus respuestas a lo largo de las dos semanas anteriores a la celebración del Encuentro.
¡Esperamos que la lectura sea de vuestro interés!

Esther González. Responsable del Blog de la ELP.

 

Nos aproximamos a un encuentro alrededor de la temática “Cómo se analiza hoy” en Elucidación de Escuela. Teniendo como referencia que el psicoanálisis es una experiencia, y el psicoanalista un practicante, ¿cómo incorporar a los jóvenes a la formación en psicoanálisis desde las sedes de la Escuela como núcleo de partida para dicha formación?

Respuesta de Marta Maside

Se me ocurren dos cosas.

La primera, aprendiendo de la experiencia en curso que está resultando el sostenimiento de la Sede de Vigo en la Comunidad de Galicia, cuya representación institucional quedó vacía tras la última permutación. Sus miembros y socios propusieron formar una comisión de trabajo ―en su mayoría integrada por jóvenes socios― en colaboración estrecha con la Junta Directiva de la Comunidad. Esta invención ha renovado de vida el trabajo.

No solo de la Sede, sino también de toda la comunidad, que trabaja junta periódicamente y con buen afecto societatis; el automaton devino alegría de trabajar y un verdadero placer.

Entonces, una respuesta me parece clara: implicarlos en el trabajo. Un trabajo conjunto se hace necesario; si hay cosas que solo se aprenden con la experiencia y eso requiere tiempo, los jóvenes descompletan el saber adquirido introduciendo el lenguaje de la época, que nos aproxima a nuestro horizonte. El término joven en psicoanálisis se refiere ante todo a un tiempo lógico, pero el relevo del discurso analítico a las nuevas generaciones es un real indiscutible, así que aceptamos pulpo como animal de compañía.

La segunda, es la clínica psicoanalítica. Si el psicoanálisis debe estar presente todo lo posible en las universidades, nada debemos esperar del discurso universitario, variante del discurso del amo1; aliado con todo tipo de discursos totalitarios, que trata de imponer un pensamiento único.

Nuestro real en juego está en la clínica. Todos empezamos por ella, la nuestra propia o la de nuestra práctica. Los espacios clínicos permiten la conversación en torno a los casos de los practicantes, independientemente de su edad o su recorrido, y nos acercan a la experiencia del inconsciente.

Marta Maside. Directora de la Comunidad de Galicia de la ELP.

 

Teniendo en cuenta que la Escuela es un lugar de investigación para el futuro de la práctica analítica y que tiene como finalidad hacer avanzar el psicoanálisis ¿Qué lugar le damos actualmente en la Escuela a los efectos del control y del acto analítico?

Respuesta de Irene Dominguez

El psicoanálisis no es una filosofía ni una terapia: es una práctica. Por eso es la clínica la que orienta los fundamentos teóricos del psicoanálisis, y no a la inversa. Es la razón que nos lleva a hacer jornadas, congresos, encuentros… Esta dimensión de práctica impregna la modalidad de hacer avanzar el saber en psicoanálisis, puesto que éste tiene siempre un agujero.

La estructura triádica es consustancial al psicoanálisis, por eso no hay posibilidad de avanzar en el ámbito del saber si éste no se despliega en sus tres resortes: el análisis, el control de la práctica y la formación del analista. Estas tres dimensiones ponen en forma el modo adecuado de enfrentarnos a la particularidad de nuestra investigación, puesto que, si el saber en psicoanálisis tiene siempre un agujero, es porque nuestra práctica incluye el acto analítico. Que se trate de acto es consecuencia de incluir lo real en ella: ese es el agujero, y por eso el saber nunca puede garantizar el éxito de su práctica.

En el control tomamos nota de aquello que se resiste en nosotros a consentir a encarnar la función del analista. Cuando un caso nos inquieta, cuando en tanto que analizantes nos sentimos enmarañados en la comprensión de una cura, acudimos al control para analizar qué de ese tropiezo tiene que ver con nuestro “no querer saber”. En ese escollo suelen darse cita los nubarrones sobre la dificultad de comprender (ya sea porque no comprendemos o porque comprendemos demasiado) con los atolladeros de nuestro propio análisis.

El control siempre es sobre el acto. A menudo lo que nos empuja al control es la angustia relativa al acto. El saber nos falla cuando el acto está implicado. Por eso los efectos de control son siempre efectos de formación, porque trabajan a partir del modo en que cada cual construye su propio saber del psicoanálisis.

Pensar que solo es necesario acudir al control cuando hay tropiezos es la trampa de olvidar que el análisis es la práctica de un tropiezo constante. Como bien nos lo enseñó Freud, solamente avanzaremos en la investigación en psicoanálisis siguiendo las pistas de nuestros fracasos, único modo de practicar ese saber-hacer-allí con lo real.

Irene Domínguez. Directora de la Comunidad de Cataluña de la ELP.

 

Nos reuniremos en el próximo encuentro Elucidación de Escuela alrededor de la pregunta ¿cómo se analiza hoy? Y eso nos lleva a la incidencia de lo virtual en la contemporaneidad. Esto es algo imparable que se hizo muy evidente en el tiempo de pandemia. Aunque la atención a pacientes on-line era algo que ya se hacía, a partir de ese momento se ha podido percibir que está al orden del día. Resulta sorprendente que haya tantos psicoanalistas por el mundo que “analizan” on-line. ¿Podemos pensar en un “psicoanálisis on-line” si es posible el lugar de la pulsión y se privilegia el fuera-de-sentido2? Quizá sería suficiente, como decía Lacan en 1975 a los americanos, con que el analizante piense que es feliz de vivir.

Respuesta de Concha Lechón

El auge de la incidencia de lo virtual es una evidencia en la contemporaneidad y por tanto en el mundo “psy” que ha alcanzado también a la comunidad analítica.

En mi práctica hago uso de ello con los analizantes que comenzaron su trayecto analítico viniendo a consulta, al menos las primeras entrevistas, y que no pueden acudir por un tiempo, son sesiones de sostén y acompañamiento del trabajo analítico.

Considero que en un recorrido analítico primero, se despliega a la vez que paradójicamente se reduce el peso de lo imaginario, hasta producirse un franqueamiento que da lugar a la reducción en la que se presenta el síntoma analítico y la demanda de análisis; para este momento, en mi opinión, se requiere la presencia física del analizante y el analista, pues en tanto demanda, la pulsión comienza a manifestarse, y como tal es un “hacerse” … hacerse ver, hacerse oír, hacerse notar, como nos dijo Lacan en Radiofonía: “[…] al ente le hace falta tiempo para hacerse al ser”3. Tiempo en el que comienza la larga andadura en la que el significante se va desligando de las significaciones y va emergiendo, por un lado, en su valor de letra, y por otro en las resonancias que convocan al modo de gozar, experiencia que entiendo solo puede escucharse, desde ambos lados, en vivo y en presencia.

Concha Lechón. Directora de la Comunidad de Valencia.

 

Notas:

  1. Lacan, Jacques Lacan. El Seminario, libro 17, El reverso del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 2012, p.31.
  2. Miller, Jaques-Alain. El lugar y el lazo. Paidós, Buenos Aires, 2013, pp. 99-117.
  3. Lacan, Jacques. “Radiofonía”. Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 449.