Reseña de la III Jornada de Cárteles de la ELP Efectos del cártel
El 25 de septiembre de 2026, tuvo lugar en Madrid la III Jornada de Cárteles de la ELP. Una Jornada de cárteles que, en tanto tal, es un verdadero termómetro para conocer lo que quiere saber, las preguntas que se hace, una Escuela.
Al concluir la misma compartí con el público presente, la mención de algunos de los puntos vivos que dejó esta Jornada, escogidos en relación con su título Efectos del cártel. Puntos vivos que ahora transcribo a modo de reseña para que puedan llegar aún más allá del encuentro, porque como recordó Patricia Heffes en la apertura, si el cártel tiene efectos de producción, de sujeto, de transferencia, es necesario que se expongan para dar lugar a que esos efectos percutan en la Escuela.
Siete trabajos. Siete puntos vivos
Con Eloise Kurtz Löf recordamos que el cártel es reunirse, pero también es separarse. Nos habló en su escrito de un efecto de separación que le hizo concluir, y añadió en la conversación: “estaba sin saberlo escribiendo mi propia separación”. Entonces, la pregunta que despierta es ¿de qué se separa uno en un cártel? Es una separación, por demás, paradójica. Porque la producción, que puede pensarse como efecto de una separación, busca al mismo tiempo un destino común: la Escuela.
Del trabajo de Mónica Negri y su debate se deduce otra pregunta a mi criterio ineludible. Si, como recordaba Carmen Carceller al presentar la mesa, citamos a J.-A. Miller cuando pensamos una Jornada de cárteles “con propósitos de saber”1, entonces ¿qué saber concierne al cártel? En este sentido, Mónica nos interpeló al aseverar que “afilar” cada vez más una pregunta en lugar de alcanzar su respuesta es, por supuesto, un efecto de cártel, y por tanto un saber muy singular.
Lo que tengo que decir sobre la provocación del trabajo de María Cecilia Fuentes Suárez está estrechamente relacionado con lo anterior. Para ella el cártel fue, también, un ejercicio en torno a los límites del saber. Ahora bien, ¿cómo se transmite aquello que ex-siste al saber? Muchos lo habrán escuchado en la conversación posterior: no hay transmisión sin acto. Y allí la transmisión no concierne a la acumulación de conocimiento, tampoco a la comunicación. Tampoco es sencillo circunscribirla. Pero hay algo que ha leído Cecilia en su trabajo y creo que tiene todo su peso: que este tema concierne a una responsabilidad respecto del discurso analítico.
Florencia Salvatore, desde una primera experiencia en un cártel, ilustró rápidamente que “lo necesario no es suficiente”, que en el cártel hacen falta contingencias y tiempo. La dimensión del tiempo en el cártel se vuelve así un aspecto clave, más aún cuando solo podremos afirmar si hubo cártel en un tiempo posterior, con su disolución. El cártel, condenado a su disolución desde antes de su registro, pone en juego una tensión: hace falta tiempo para que algo acontezca, pero es un tiempo muy acotado.
Marta Maside despertó un animado debate sobre la especificidad del cártel respecto de otras agrupaciones (talleres, comisiones, etc.) que funcionan en los alrededores, pero también al interior, del Campo freudiano. Otra cuestión sumamente interesante de su presentación ha sido el uso del cártel como herramienta de lectura y elaboración epistémica en torno al malestar de la civilización actual.
Iván Navarro Lluesma nos introdujo en la dimensión de una escritura, que como él mismo recordaba, se ubica en el acto del decir. Y entonces, podríamos preguntarnos, ¿qué se escribe en un cártel? Está claro que aquí tampoco nos referimos a la escritura en su sentido más común. En un cártel pueden suceder muchas cosas, podemos incluso escribir, y mucho, para no querer saber. ¿Pero cuán distinto puede ser cuando aquello que se escribe concierne al acto del decir?
Finalmente, Betina Ganim hizo presente al más-uno como verdadero agente provocador a través de un intercambio que ilustró el tipo de encuentros que enriquecen el dispositivo del cártel. Porque podemos bien centrarnos en lo singular, en la soledad a la que nos remite su ejercicio; pero no es sin otros, no es lo mismo que quedarse leyendo en casa, hay algo que opera en lo colectivo de un cártel y lo hace en términos de conjunto, como ha dicho Betina. ¿Y qué es lo que lo que permite que este conjunto no se cierre sobre sí mismo? Es, a mi entender, la transferencia a la Escuela; es allí donde encontramos la remisión constante a ese más allá del grupo.
Cada uno de estos cartelizantes, al compartir sus escritos en las Jornadas para someterlos así a la crítica y a la conversación, ha dado cuenta de este más allá. De parte de la Comisión de cárteles de la ELP, les hemos hecho llegar nuestro más profundo agradecimiento.
Notas:
- Miller, Jacques-Alain. “Cinco variaciones sobre el tema de la ‘elaboración provocada’”. El cártel. Publicaciones de la CdC-ELP, Barcelona, 2024, p. 31. ↑

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